Hace unos cuantos años tomé una decisión estúpida. Tomo muchas en mi día a día, no os alarméis por la afirmación. Me equivoco casi tanto como acierto. Pero la decisión en cuestión fue que mi etapa manga había finalizado. C’est fini. Ya no más manga. El manga está bien para la adolescencia, pero no hace falta volver a ello. Enterrado. Muerto. Ya no puede ofrecerme nada nuevo.

Estúpido.

Por suerte, una es capaz de rectificar algunos de los errores que comete y, en los últimos años, he vuelto con tiento, con un poco más de tino gracias a buenas recomendaciones, a reencontrarme con el  cómic japonés. Ya no me atraen esos mangas para adolescentes enamoradas pero sí obras más adultas, más pausadas —como las de Taniguchi, con joyas como El caminante o El almanaque de mi padre, por ejemplo— o, como es el caso de Uzumaki, mucho más oscuras.

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Llegué a Uzumaki gracias la revisa CLIJ y su número dedicado al cómic. Es la única revista de la que mantengo suscripción, aunque la lea con cuatro números de retraso con respecto a lo publicado, y de ahí siempre saco ideas interesantes o, como es el caso, una amplia lista de obras que me gustaría leer. No sé a cuento de qué decidí que la escogida sería una novela de terror. Pero así cayó en mis manos este seinen manga (manga para “hombres” adultos) y poco más puedo hacer que alegrarme.

Uzumaki y los orígenes de Junji Ito

Uzumaki se publicó en origen en revista Big Cómic Spirits entre los años 1998 y 1999 —algo bastante habitual en el género— y después se recopiló en tres volúmenes. En España Planeta cómic editó el manga en seis tomos con formato de lectura occidental entre 2004 y 2005. La popularidad de Junji Ito, su autor, llevó a que se reeditara en un volumen único e integral de algo más de seiscientas cincuenta páginas que es el que tengo entre mis manos.

Junji Ito (1963) es considerado uno de los maestros del manga de terror y cuenta en su haber con obras como Tomie, una serie que narra las crónicas de una joven inmortal que impulsa a sus admiradores a la locura, Uzumaki, Gyo, una historia en dos volúmenes donde los peces son controlados por la cepa de una bacteria auto-consciente y Black Paradox, una historia  de cuatro jóvenes que se conocen en un sitio de internet y pactan un suicidio colectivo. Durante los años noventa compaginó su trabajo en una clínica dental con el dibujo que fue primero un hobby para después convertirse en su medio de vida.

Junji Ito

Junji Ito

Leer Uzumaki es dar una vuelta a sus referencias, entre las que confiesa están Hideshi Hino, Furuka Shinichi, Yasutaka Tsutsui, Edgar Allan Poe y HP Lovecraft. 

Las espirales y el terror en lo ordinario

Pensad en la última lectura que os ha provocado cierta sensación de malestar, de pesadez en el estómago, de asfixia y cerrazón de la garganta… Si no dais con ninguna, tal vez sea el momento adecuado para leer Uzumaki, porque os va a dar eso y mucho más.

La novela nos trae la historia de un pequeño pueblo costero cercado del resto del país por una línea montañosa y a donde sólo se puede llegar por barco o a través de un túnel, Kurouzu, donde comienzan a suceder extraños sucesos. Sus habitantes comienzan a obsesionarse con la figura de la espiral y poco a poco se van dando situaciones dantescas, asesinatos, presencias inexplicables, locura y desazón. Todo esto estructurado en capítulos que pueden funcionar como entidades independientes pero que, leídos en conjunto, arrastran al lector en una —he ahí lo irónico de la lectura— espiral del horror hasta llevarle a un espacio que bien podría ser una representación de los infiernos de Dante.

En todos los episodios Kirie Goshima, una joven estudiante de secundaria, actúa como narradora y a veces protagonista de esa obsesión que daña y perturba, que atrapa y obliga a los habitantes del pueblo a comportarse de las maneras más extrañas, deformas, inverosímiles y más allá de cualquier situación racional.

Deformar la estructura clásica narrativa

La pericia narrativa de Ito comienza en el momento en que parte de algo común, abundante en la naturaleza como puede ser la forma de una espiral. Las vemos en cualquier sitio: dulces, corrientes de aire, movimientos en la superficie del agua, caracoles, rizos en el pelo… son algo en lo que no nos fijamos y que el autor transforma en una “maldición de la espiral”. Su narrativa funcionara a como un in crescendo donde la resolución de la historia no es lo más interesante por necesidad sino cómo va de lo cotidiano a lo terrorífico en apenas un par de viñetas, cómo rebusca en los miedos más primitivos, en el odio, en el clasismo y los prejuicios de la población para deformarlos hasta extremos insospechados.

Su dibujo se acompaña de esas sensaciones. Con la precisión que es habitual en el manga, pasa de composiciones muy serenas, estáticas y con una estructura de viñetas muy clásica a imágenes deformadas en viñetas de mayor tamaño que a veces llegan a ocupar la página completa y donde el dibujo tiene un mayo contraste de negros y las imágenes se tornan oscuras, sin fondo para resaltar el horror sujeto a las miradas de todos.

Terror sin justificación

Ito parte de la no necesidad de justificar por qué sucede lo que sucede. Está ahí, ha llegado la hora y la población tendrá que sobrevivir o sucumbir a los fenómenos extraños que están teniendo lugar. Uzumaki no es una obra para cualquier lector pero a mi me ha fascinado desde la primera página. Me ha atrapado con esa misma sensación de culpa de quien para en un accidente de tráfico para ser espectador del horror sabiendo que, tal vez, en algún momento, podría pasar a ser el protagonista.

Uzumaki es terrorífico, grotesco, atávico y desagradable pero por las mismas razones es una obra brillante, solemne y destacada. Si yo fuera más joven les diría que es “muy heavy”. Igual lo digo aunque no sea tan joven.

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  • Título: Uzumaki. Edición integral.
  • Autor: Junji Ito (traducción de Marc Bernabé y Verónica Calafell)
  • Editorial: Planeta Cómic (más información del libro aquí )
  • 656 páginas. 25,00 Euros (formato papel)