Un lugar soleado para gente sombría

Arranco la reseña escuchando Sunset trip, de Courtney Love. Mientras que de normal soy yo quien elijo si quiere escuchar música o no —no lo hago mientras leo pero en ocasiones sí cuando escribo— o qué quiero escuchar, en esta ocasión me dejo llevar por la lista que la autora, Mariana Enriquez, ha preparado con ocasión de su nuevo libro, algo que antes parecía imposible pero ahora se ve cada vez con más frecuencia, compartir un proceso creativo tenga o no relación directa con el libro (como en el caso de Hendrix).

Es el de Enriquez, por otra parte, un libro esperadísimo. Porque los fans de Mariana Enríquez sumamos legión poco a poco, y el anuncio de una nueva obra y, en especial, de una colección de relatos, como es el caso de este libro que se titula, por cierto, Un lugar soleado para gente sombría, es causa de celebración. Mariana Enríquez es, sin duda, una de los mejores cuentistas que tenemos actualmente en lengua hispana.

Mariana Enríquez, una de las grandes voces del cuento hispano

Buena prueba de ello son sus libros Los peligros de fumar en la cama (antología de la que, por cierto, hubo reseña hace ya unos cuantos años en esta misma casa) o Las cosas que perdimos en el fuego. Para ponernos en antecedentes, Mariana Enríquez (Buenos Aires, 1973) es una escritora argentina además de periodista y docente. Y, conociendo la reticencia que algunas personas sienten por el cuento —fenómeno que nunca voy a terminar de comprender—, tiene al alcance sus novelas Bajar es lo peor y Nuestra parte de noche (Premio Herralde 2019); o también sus ensayos La hermana menor, acerca de la escritora Silvina Ocampo, Alguien camina sobre tu tumba y sus crónicas periodísticas reunidas en El otro lado, todo ello editado en Anagrama.

mariana enríquez
Mariana Enriquez. Fotografía © Sebastián Freire.

Un lugar soleado para gente sombría, un territorio de bordes desdibujados. 

Si nos centramos en Un lugar soleado para gente sombría, libro recién salido del horno, sus cuentos nos llevan a un territorio fascinante y terrorífico donde Enríquez se mueve como pez en el agua. Todos sus cuentos parten de situaciones cotidianas, a veces un poco macabras pero muy ancladas en la realidad, y a partir de ahí su literatura se despliega para desdibujar y romper los límites entre la historia que se narra y lo que está más allá, un limbo fantasmagórico, oscuro e incluso en alguno de los cuentos, salido de un texto de Lovecraft. 

Otro aspecto muy interesante de su narrativa es que aprovecha y deja filtrar en sus relatos la realidad social, política y económica de su Argentina natal. Así, mientras que en Nuestra parte de noche se valía de la dictadura argentina como trasfondo, en los cuentos de Un lugar soleado para gente sombría vamos a un pasado mucho más cercano.

Los relatos de Enríquez se adueñan de cierta atemporalidad que permiten que permee más su contenido que su contexto. En general no suelen tener elementos que dejen ver con exactitud el momento en el que están relatados con lo que logran un doble propósito: por un lado, generar una cierta sensación de desconcierto, de desubicación que ayuda a acrecentar la sensación difusa de la duermevela, de percibir a través de los párpados aún medio cerrados.

Por otro lado y como ya he comentado, esa falta de marco temporal preciso también permite que la longevidad de lo que cuenta sea manifiesta. Aún así, resulta hasta cierto punto engañosa: en realidad los cuentos sí están situados en un marco concreto pero a veces resulta en cierto modo intrascendente. De todas formas, en esta colección hay una pequeña excepción: se mencionan dos veces las mascarillas, lo que los sitúa en torno a la pandemia de 2020. Pero no son, en ningún caso, relatos de confinamientos ni viruses, ni nada que se le parezca.

Los miedos puestos en bandeja 

Son estos más bien cuentos que atacan los miedos de la sociedad. Abre el libro Mis muertos tristes una historia donde una mujer trata de calmar y acallar a los muertos que pululan por su barrio venido a menos donde los vecinos viven en perpetuo terror por ser invadidos por pobres y ciudadanos marginales que les priven de esa pequeña mota de orgullo que es creerse aún clase media.

Otra historia, Los himnos de las hienas, nos traslada a un castillo que fue en algún momento campo de concentración y donde se manifiestan, para quien sea susceptible de verlos, los horrores del pasado. Como bien cuenta Enríquez, ese castillo existe, en un emplazamiento diferente al literario y esos lugares, como tantos otros que aparecen en su libro, conservan ecos del pasado de los que ella se sirve para crear la literatura.

Entre los males de la sociedad también trata el de la violencia contra las mujeres en un cuento magnífico, Diferentes colores hechos lágrimas, que es tal vez el culmen de cómo se puede narrar algo, una vivencia, su dolor y su presencia sin que exista en el plano real. En su cuento esa violencia no es corpórea, es una fantasía de un hombre que las mujeres sienten como real y esa transfiguración de lo que pudo ser si el hombre hubiera dado un paso más se hace más aterradora. A veces, lo que pudo haber pasado es más real en nuestro imaginario emocional que lo que fue. 

Una colección notable de historias oscuras y lúgubres

Enríquez es, como decía, una escritora que sigue la gran estela de cuentistas en la tradición literaria argentina, donde encontramos a Borges, Cortázar o a Silvina Ocampo, hasta hace poquísimo inédita u olvidada en España y cuya obra ahora está recuperando la editorial Lumen. Se une así a autoras como  Samanta Schweblin o ya, fuera de Argentina pero en Sudamérica, Fernanda Ampuero, de quien muy pronto tendremos un nuevo libro, otro motivo para celebrar en este año en el que se está acumulando una buena cosecha literaria. 

Así, entre cuestiones paranormales, fantasmas, entidades poco definidas pero turbias y terribles, disfrutamos uno a uno de sus relatos, que bien merecen una segunda relectura para agarrar bien esas cuestiones políticas, económicas o sociales que los atraviesan. 

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  • Título: Un lugar soleado para gente sombría
  • Autor: Mariana Enríquez 
  • Editorial: Anagrama (más información del libro aquí y puedes empezar a leerlo aquí)
  • 232 Páginas. 19,90 Euros (formato papel)

Piérdete en el archivo

1 comentario en “Un lugar soleado para gente sombría”

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