Trajiste contigo el viento

En El mago de Oz, Dorothy y tío Henry oyen un leve gemido del viento y ven cómo la hierba alta se ondula ante la presencia de un viento seco de Kansas que comienza en el sur y se acerca en su dirección presagiando algo no del todo bueno. Con el viento del este llega Mary Poppins a casa de los Banks —el del oeste anunciaba la presencia de la bruja malvada en Oz—. El viento como agente metereológico que se alía con la literatura para presagiar una era de cambios y alteraciones, de realidad que sucumbe a lo fantástico. Como ese viento tibio que llegó con el nacimiento de Mildred, augurio de que todo va a cambiar en Cocuán, el pueblo donde tiene lugar Trajiste contigo el viento.

natalia garcia freire
Natalia García Freire

Bosques y selvas en un paisaje andino onírico

Después de disfrutar de Nuestra piel muerta había —tenía yo, entiéndase— una gran expectación por reencontrarse con su literatura onírica y fantástica, sus personajes que se ahogan en una burbuja de aire. El reencuentro tres años después con Natalia García Freire (Cuenca, Ecuador, 1991) no decepciona: Trajiste contigo el viento es toparse de nuevo con ese viejo allegado al que nunca quisiste conocer, desacelerar al pasar junto a un accidente de tráfico, observar con una mezcla de indiferencia y mórbido placer una ruptura amorosa en un cruce urbano.

En las montañas andinas hay un pequeño pueblo, Cocuán, una aldea que no aparece en los mapas y al que la construcción de nuevas carreteras ha condenado a no ser ni lugar de paso. Sobre ese pueblo se cierne la oscuridad, la decadencia y la locura, entre sus casas maltrechas viven las jaurías de perros sarnosos que son de todos pero no son de nadie. Es ahí donde una noche parte de su población, hombres y mujeres, abandonan el pueblo y se adentran desnudos en la selva. El resto salen en su búsqueda como perros del hortelano: no pueden vivir pero tampoco dejar que otros vivan sin ellos.

Maldiciones, religión y el golpeo de la naturaleza

De nuevo en Trajiste contigo el viento García Freire ofrece al lector el reto de ir más allá, de interpretar más que leer, de dejarse llevar por las sensaciones más que por las palabras. El fondo es demasiado simple para quedarse a su lado pero la forma demasiado compleja para captar todas sus sutilezas.

La novela es planteada como un relato coral cogido con comillas donde cada capítulo es la continuación del anterior pero desde el punto de vista de otro habitante del pueblo. Así forman un mosaico de mentes distorsionadas, de horrores encubiertos que huelen a sudor y sangre, a heces de animales domésticos con más perspicacia que los humanos.

Desde la primer página se entrevé el cúmulo de horrores que hacen mella en la mente y plantan imágenes que tardarán en desvanecerse. Se intuyen golpes y dolores que los personajes asumen desde una normalidad delirante bañados por un sentimiento religioso que se confunde con el paganismo más arraigado a la brujería primitiva, la asociada con la naturaleza. Ritos lisérgicos que desembocan en fuego como símbolo de destrucción y renacimiento; carne pura mancillada para consolarse por lo que nunca se pudo tener desde un primer momento. Si García Freire hubiera optado por colocar un macho cabrío danzando en el peñasco que linda con el bosque, sus lectores se hubieran unido a los personajes para bailar a su alrededor, tal es el grado de inmersión que proporciona.

 Un triunfo de la forma sobre el fondo

Nombrar y conjurar como formas de exorcizar, de adentrarse en el alma de unos seres para preguntarnos qué nos hace humanos o, más bien, qué nos queda aún dentro que nos mantenga atados a la humanidad. Por las páginas de la novela se deslizan maltratadores, sacerdotes, ilusos o directamente tontos, inocentes echados a perder, odiadores taciturnos… En Cocuán no queda ya nada bueno más que la naturaleza que parece esperar con ansia su turno. Todo aquello que tuvo algún viso de hermoso, de tratable, fue aplastado.

Trajiste contigo el viento es un libro muy difícil de catalogar y tal vez por eso guardará su espacio en las estanterías como pequeña pieza a la que volver con otra mirada o buscando otro detalle. Es una novela para nadie, porque nadie querría vivir en esa tierra andina azotada por vientos que incomodan. Pero, al  final, todos soñamos con la posibilidad de que no se abra el paracaídas cuando lleguemos a saltar.

  • Título: Trajiste contigo el viento
  • Autor: Natalia García Freire
  • Editorial: La navaja suiza (más información del libro aquí y puedes leer las primeras páginas aquí)
  • 144 páginas. 16,90 Euros (formato papel).

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