Si las cosas fuesen como son

Acabé 2023 participando en el taller online organizado por la traductora Ainize Salaberri (podéis consultar la información aquí). Lo hice porque echaba de menos socializar el libro desde el taller, desde el club de lectura, desde lo que supone leer quitando de por medio la parte comercial, el cómo voy a vender el libro, cómo lo resumiré para que resulte atractivo. 

Aunque esta semana empiezan a entrar novedades en las mesas de las librerías, creo que todavía podemos hablar de libros que se publicaron en 2023, si no nos lo prohíbe la obsolescencia de este mundo editorial que va tan rápido. Han quedado muchísimos libros en el tintero y todavía estamos a tiempo de darles un espacio.

Es el caso de “Si las cosas fuesen como son”, novela de la joven escritora uruguaya Gabriela Escobar Dobrzalovski, obra con la que ganó en 2021 el premio Juan Carlos Onetti de narrativa en su país y que en 2023 nos ha llegado a España de la mano de la editorial Hurtado y Ortega.

Gabriela Escobar, de la narrativa a la poesía y viceversa 

gabriela escobar
Gabriela Escobar
© Jeannette Sauksteliskis

Se da la circunstancia de que es esta la primera novela de la autora, que sí había participado con anterioridad en antologías poéticas como Devotas, una colección de textos lésbicos, escritos por lesbianas, que visibilizaran aspectos políticos, sexuales y relacionales. A pesar de todo, Escobar hace de ello algo circunstancial, casual. Su poesía no es lo primero que escribió, empezó trabajando con la narrativa y con letras de canciones. 

Así, en Si las cosas fuesen como son —admito que el título no es de mi agrado y me cuesta horrores retenerlo— empezó a escribir y lo vislumbró entonces como un proyecto de novela, en el propio proceso de escritura. A pesar de ello, no cabe escapar a que la historia está plagada  de potentísimas imágenes poéticas muy sensoriales, que nos trasladan sensaciones sonoras, táctiles e incluso olorosas. Es posible que esa herencia de la escritura de letras y músicas le hayan ayudado a recrear esos sones narrativos. 

Si las cosas fuesen como son, un retorno al útero materno

La novela nos cuenta el regreso de la protagonista a la casa familiar después de un tiempo viviendo por su cuenta. Poco se trasluce de por qué regresa, más allá de una relación con otra mujer, Julia, que no llegó a buen término. Regresa con cierta esperanza de encontrar paz pero en realidad vuelve a la figura autoritaria y controladora de su madre, a la que conocen como La tumbona y a la apatía de sus hermanos. Y todo se transforma en una suerte de purgatorio del que la protagonista parece no poder escapar.

Si las cosas fuesen como son es un texto breve pero muy intenso, fragmentado que nos muestra la relación amor-odio entre una madre y su hija, que no se soportan pero tampoco pueden permanecer alejadas la una de la otra, y también nos enseña el contraste entre la dura realidad y los sueños de la protagonista que no son fastuosos, sino que resuenan en el lector y le inquietan precisamente por lo básicos, lo sencillos que son.  

Tenemos  aquí a una protagonista interesantísima que por un lado pretende huir, piensa constantemente en cómo marcharse de esa casa, de esa familia, pero que al mismo tiempo se autosabotea en cada uno de los intentos por marcharse, por establecer vínculos con otras personas más allá de su familia que le ayuden a crear unos cimientos de liberación. Es eterno el conflicto literario madre-hija como son millones las maneras de abordarlo y aquí Gabriela Escobar lo hace desde un texto fragmentado que nos ofrece imágenes que el lector engarza mediante las pistas que la narradora va soltando entre párrafo y párrafo, rellenando huecos, salvando vacíos que se intuyen dolorosos. Como bien dice en la novela: 

Si escribo la historia en fragmentos es porque así me la contaron. Mi familia es un calidoscopio detonado, nadie quiere agacharse a juntar los pedazos.

Una relación fragmentada 

De pedazos imposibles de pegar se intuye el texto; de una relación que fue opresiva desde el principio, de una herencia recibida –la familia es de origen judío emigrada desde la vieja Europa y se deduce que acosada y perseguida durante generaciones— de la que no es posible librarse, de una relación de pareja que no funcionó sin que se sepa por qué y de otra que no termina de despegar. 

Todo esto lo cuenta Escobar desde fuera de la literalidad temporal, desde algo que parece una acumulación de reflexiones al azar –la autora comenta que descartó más de la mitad del texto antes de dar forma a la novela que podría haber doblado su extensión–, una suerte de diario o de notas en papeles que el viento arrastró y luego se reordenaron un poco al azar. 

LA historia se cuenta de forma que resulta sorprendente: no hay culpa vertida, no hay rabia hacia la madre aunque los hechos nos indiquen que podría, debería haberla. Hay sin embargo mucha aceptación, mucho de rendirse ante lo que es la vida y temer que no se puede cambiar lo que ha puesto ante nosotros. 

La casa como figura-personaje 

Otro aspecto también inquietante y que funciona muy bien es la propia casa familiar, porque Gabriela consigue aportar el efecto de una burbuja separada del espacio y del tiempo. A veces parece estar a minutos andando de la playa y otras a distancias inmensas tierra adentro; a veces parece la casa de una familia pobre, una casa que se oxida y se pudre por segundos y otras en cambio está nutrida de opulencia. Es algo que me resulta muy interesante, esa figura de espacio-personaje, ese lugar sin el que la narración no podría tener el mismo efecto. Es una casa densa, que oprime, que encierra y ahoga a la protagonista y que marca el ritmo narrativo. 

Ese efecto, tan abundante en la novela gótica, nos lleva a la mente a historias como Nuestra piel muerta o Siempre hemos vivido en el castillo: el espacio físico es un miembro más de la familia, una pieza que ayuda a la escritora a marcar el paso de la narración

Si las cosas fuesen como son es una novela que se apoya en territorios comunes, pero donde el estilo de la autora es lo que marca la diferencia y resulta más atractivo, en especial cada vez que deja que ese mismo estilo beba de la poesía, para cerrarnos en un lugar incómodo en el que estamos obligados a tomar parte sabiendo que nos equivocamos en todo caso. 

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  • Título: Si las cosas fuesen como son
  • Autor: Gabriela Escobar 
  • Editorial: Hurtado y Ortega editores  (más información del libro aquí y puedes empezar a leerlo aquí)
  • 120 Páginas. 17,90 Euros (formato papel)

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