Nada es verdad

Escribo esta reseña con la canción Tintarella di luna de Mina de fondo. Mina en realidad nació en Busto Arsizio, a más de seiscientos kilómetros de Roma. Tintarella di luna se publicó por vez primera en 1959, cuando Veronica Raimo, la autora de Nada es verdad, ni siquiera había nacido. Pero en el tono de la canción, su desenfadada sonoridad y letra, encuentro cierta correlación subjetiva. En realidad la novela de la que quiero hablar nos traslada a Roma. No a la Roma actual, sino a la Roma de finales de los ochenta y principios de los noventa. En esa época alcanzaba la adolescencia Veronica Raimo, autora de una divertidísima novela generacional titulada Nada es verdad que llega esta semana a las librerías de la mano de Libros del Asteroide y con traducción de Carlos Gumpert.
 
Veronica Raimo es escritora, guionista y traductora. Ha publicado las novelas Il dolore secondo Matteo, Tutte le feste di domani, Miden y Niente di vero, nuestra Nada es verdad, ganadora en 2022 del Premio Strega Giovani y el Premio Literario Viareggio-Rèpaci. Además, en 2012 escribió el guion de la película Bella addormentata, dirigida por Marco Bellocchio. Ha traducido del inglés a autores como F. Scott Fitzgerald, Ray Bradbury y Octavia E. Butler, y colabora en diversos periódicos.

veronica raimo
Veronica Raimo

Nada es verdad: un alocado relato generacional 

Si queréis pasar un buen rato, si queréis echaros unas risas con un libro en la mano, Nada es verdad es un magnífico candidato. La novela nos cuenta la infancia y adolescencia de la protagonista, Verónica, en su casa de clase media en Roma rodeada de una familia de lo más peculiar.

Para empezar, su madre está constantemente angustiada y siente la necesidad continua de controlar dónde están sus hijos, algo para lo que parece tener un don sobrehumano porque su capacidad de llamar al teléfono adecuado es cuanto menos sorprendente. Su padre es hipocondríaco y tiene obsesiones de lo más extrañas como dividir una y otra vez su apartamento de sesenta metros cuadrados con cientos de falsos tabiques. Su hermano mayor es el hijo perfecto que hace muy difícil que nadie se fije en ella, razón por la que toda la familia decidió en un momento dado que lo suyo era pintar.


En este núcleo familiar se construye, anécdota a anécdota, la vida de Verónica en un relato generacional que deja entrever bajo sus risas una crisis existencial, la precariedad de la juventud o el poliamor forzoso en relaciones que nunca terminan de cuajar porque nadie sabe qué busca Verónica realmente en ellas.

Me había mudado a su casa cuando no llevaba ni una semana siquiera saliendo con él, lo que quizá debería haberle hecho recelar, pero no le dejé tiempo para hacer las preguntas adecuadas porque un día me presenté directamente en su ático con mi maleta. Pensó que quería quedarme el fin de semana. 

—No, toda la vida —dije. Mi romanticismo siempre tiene algo de siniestramente amenazador. 

Rebuscar en la adolescencia el origen de una forma de ser 

Las risas, los chascarrillos, las aventuras chanantes y un poco infantiles de la joven y sus amigos se prolongan hasta la cuarentena, cuando la autora se enfrenta a la redacción de este relato sin que aún haya visos entrar en una definitiva madurez. Verónica es una perpetua adolescente en también perpétua búsqueda de su identidad que construye a golpe de chapuzas, mentiras más o menos piadosas y creando, sobre todo, un personaje que es creíble en su fantasía.
 
El gran acierto de Nada es verdad es que, bajo el drama de una familia desestructurada, logra algo complicadísimo: crear cierta sensación entrañable en el lector, una cierta complicidad con esta joven y sus desventuras. Recuerdo yo, por poner el ejemplo más mundano que se me ocurre, que durante años me quedé con la incertidumbre de cómo terminaban las películas porque me obligaban a acostarme unos diez minutos antes de que finalizaran. Imagínense Casablanca sin la frase final. Algo así es la familia de Verónica: un cúmulo de hábitos que a veces carecen de sentido real pero que en su particularidad construyen un entorno que define el carácter de cada miembro y su evolución. 

Es en esas pequeñas cosas donde Nada es verdad logra activar nuestra propia memoria y hacernos rebuscar en la misma pasajes que nos marcaron, pasajes tal vez intrascendentes en la forma pero que definieron de alguna forma lo que llegaríamos a ser y cómo nos relacionaríamos con las personas de nuestro entorno.

Mi hermano y yo hemos acabado siendo escritores los dos. No sé qué dice él cuando le preguntan el porqué, yo digo que es gracias a todo el aburrimiento que nos transmitieron nuestros padres. 

El ejercicio de la mentira y el poder del humor 

Nuestra protagonista, Verónica, miente constantemente y el lector duda de lo que cuenta, de si es verdad o si carece de honestidad, de si hay un trasfondo autobiográfico o es pura invención. Pero como comenta  Verónica Raimo, autora, lo importante no es la credibilidad, sino la autosugestión, una actitud sin escrúpulos de la protagonista que termina por autoconvencerse de que todo sucedió tal y como lo cuenta porque ese relato conviene a su historia.
 
Nada es verdad es una historia directa, irónica, divertida, llena de momentos delirantes, pero es también aguda e inteligente en su forma de narrar situaciones dramáticas como el aborto o la depresión; nos demuestra que el humor es un arma poderosísima y terapéutica para poner en valor aquello que más nos importa en la vida por mucho que se desprecie a veces en favor del drama. Pero, puestos a vivirlo de todas formas, mejor enjugarlo en lágrimas de risa que en lágrimas de llanto amargo. 

Y así es como me siento en cada momento de mi vida: venga, sí, pongamos que soy yo. 

nada es verdad, veronica raimo, libros del asteroide, portada

  • Título: Nada es verdad 
  • Autor: Verónica Raimo (traducción de Carlos Gumpert)
  • Editorial: Horror Vacui (más información del libro aquí y puedes leer las primeras páginas aquí)
  • 216 Páginas. 18,95 Euros (formato papel)

Piérdete en el archivo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *