Continuo mi periplo de recuperar las entrevistas que he hecho a lo largo de 2021 y creo que es un momento de lo más propicio para abordar La mensajera del bosque, una novela en clave Thriller con un interesante componente fantástico poco habitual en estas historias y que, aún jugando un papel fundamental en la trama, no oculta las variables más importantes de la historia. 

Maite R. Ochotorena encara con esta novela también un proceso, el paso de libro auto editado a una revisión y publicación por parte de un gran sello, algo a lo que en los últimos tiempos estamos más que acostumbrados y que lleva a esa vieja nueva profesión que es la captación de talentos. 

En La mensajera del bosque, Cris se despierta en medio de un camping llena de marcas en el cuerpo sin recordar cómo ha llegado ahí ni qué ha sucedido en los días precedentes. La única conexión con su entorno es una nota de su hermano Daniel, ahora desaparecido. Con esa puesta en escena inicial la novela transcurre por una Madrid asediada por lo que parecen ser irrupciones espontáneas de la naturaleza en medio del crudo asfalto, un llamamiento a recuperar lo que le fue arrebatado. 

maite r. ochotorena

Maite R. Ochotorena. Fotografía: Zenda

La mensajera del bosque es una novela que es a la vez novedad y reestreno, ¿no?

Sí, es un reestreno. La novela la publiqué en 2018 y tuvo muy buena acogida y llamó la atención. Fue cuando Pablo Álvarez, de Editabundo, se puso en contacto conmigo. Les gustó muchísimo la novela y fueron ellos los que se la presentaron a Planeta. Lo que hemos hecho ha sido darle una vuelta y pulirla un poco en aquellos puntos en los que flojeaba.

Es la primera vez que no editas por tu cuenta y riesgo, ¿verdad? ¿Has notado muchas diferencias en tener un equipo detrás?

Sí, el resto han sido todo autoediciones. La diferencia es brutal, creo que uno no es consciente de lo que se pierde hasta que lo catas en primera persona. Como autor autoeditado tú te lo guisas y tú te lo comes. Sí puedes contratar servicios profesionales, pero no es lo mismo. Yo he notado que estaba coja.

Háblame un poquito de La mensajera del bosque. ¿Cómo se te ocurrió introducir el componente fantástico? Juegas a lo que sería un misterio o un thriller tradicional, pero es ese componente sobrenatural el que lo rompe todo, el que nos deja un sabor diferente.

Sí, sí. Eso fue con toda la intención, aunque me costó decidirme porque introducir un elemento así dentro del thriller entraña cierta dificultad. Los lectores de este género suelen ser muy claros respecto a lo que les gusta. Pero yo necesitaba impactar. Dado que la novela tiene un mensaje de fondo importante, yo quería conmover al lector y hay veces que no bastacon los elementos habituales dentro de un género.

Me pareció que en este caso el tema fantástico le podía dar una dimensión muy grande y por eso he creado esos escenarios brutales que aparecen en la ciudad de Madrid que son los que están dejando a la gente muy impactada. Lo que era un riesgo al principio es ahora un punto punto a favor que logra llamar la atención del lector de una forma mucho más potente.

Además has tirado un poco de tu bagaje profesional porque esa naturaleza que invade el asfalto de Madrid se manifiesta en la novela de una forma muy visual y cinematográfica. 

Sí, seguramente se ha impregnado en la novela todo lo que yo he hecho a lo largo de mi vida. Aparte del cine —hemos crecido todos de la mano del cine y me encanta— mi formación trabajando en el mundo de los videojuegos también ha tenido mucho que ver. Es mi forma de escribir, de contar; cuando escribo lo visualizo como una película, no lo puedo evitar. He crecido a caballo entre el cine y la literatura y eso se impregna en mi trabajo.

Podríamos hablar de tu elección de Madrid como si fuera el espacio más anti-naturaleza que podrías haber escogido como telón de fondo. Al principio pensé que también podría estar ambientada en el norte, pero es cierto que aquí a dos pasos tenemos bosques y montes. Aunque tengamos nuestros espacios urbanos con asfalto, estamos rodeados. 

Quería precisamente ese contraste. Aparte de que he vivido en Madrid durante años y lo conocía bien, me parecía el entorno perfecto. Todos somos conscientes de los problemas que tiene como ciudad, como urbe grande: de contaminación, de exceso de tráfico, de estrés… Esa famosa “boina” que la cubre. Al ser una ciudad tan grande nos impide en muchas ocasiones disfrutar de la naturaleza como nos gustaría y tenemos que desplazarnos para ver un bosque o respirar aire limpio.

Para trasladar el mensaje de que debería ser de otra manera Madrid me venía genial. También necesitaba un escenario grande para contar mi historia. No hubiera sido lo mismo en una ciudad pequeñita, no tendría el mismo impacto visual. Luego ese contraste hace mucho más efecto.

Hay parte de la acción, en una línea secundaria, que transcurre en la Cañada Real, que describes con dureza y que coincide, en el momento de la publicación de la novela, con una fuerte nevada que ha puesto en entredicho las condiciones de vida de la gente de allí.

Yo había oído hablar de la Cañada Real. hHa aparecido en muchos reportajes precisamente porque son enclaves muy difíciles para vivir por los problemas que tiene de todo tipo: de delincuencia, de drogas… es una barriada muy conflictiva. Yo quería utilizar un escenario así para destacar esa hostilidad hacia la naturaleza. Rina, ese personaje tan especial que encarna a la naturaleza también ahí se siente rechazada,  es un entorno en el que ella parece un milagro, como esas briznas que crecen a través de una grieta de una piedra. A pesar de todo Rina sigue siendo la vida y se abre camino de la misma forma.

Desde el confinamiento he percibido en mi entorno un ansia por regresar al entorno de la naturaleza, una necesidad que se manifiesta en ríos de gente acudiendo al monte o a cualquier espacio verde cercano. 

Quizás como no podemos hacer otras actividades eso lo tenemos más a mano y más fácil. No sé si cuando pase todo esto la gente mantendrá esas costumbres o no. No lo sé. Igual también con eso de que hemos estado cerrados parece que se han puesto las tornas al revés. Somos nosotros los que estábamos entre cuatro paredes sin poder disfrutar y mientras tanto fuera la naturaleza nos demostraba como, a poco que le demos una oportunidad, se puede recuperar: el aire contaminado se limpió, las aguas cristalinas de Venecia… En pocas semanas la diferencia fue brutal. Normalmente lo que hacemos es hostigar la naturaleza y constreñirla en espacios cada vez más pequeños.

Otra costumbre a la que parece que estamos volviendo es la lectura. Todo el mundo preveía 2020 como una catástrofe para las editoriales, los libreros, las distribuidoras… y realmente el balance no ha sido tan desastroso.

Todo lo contrario, es  una de las cosas buenas que han pasado. Cuando empecé yo con mis libros, con la loca idea de pasear por aquí y por allá con mi carrito lleno, la gente me decía que se levantaban a las ocho para ir a trabajar y llegaban a casa a las ocho de la noche sin ganas de nada. Así día tras día  Me da una pena tremenda porque no tenemos tiempo ni para nosotros mismos ni para lo que nos gusta ni para nada. Llevamos un ritmo de vida frenético,  estamos como el hámster en la rueda dando vueltas, vueltas y más vueltas y no podemos parar.

La pandemia nos ha obligado a detenernos completamente, a reflexionar, a estar más con nosotros mismos, a redescubrir cosas que nos gustaban y teníamos abandonadas por falta de tiempo… Y la lectura ha sido una de ellas. Hay gente que la ha reencontrado y hay quien la ha descubierto. Eso me parece maravilloso.

Algo muy interesante de tu protagonista, de Cris, es que al partir desde una situación de amnesia también parece que se va reencontrando poco a poco con las cosas importantes y las va recuperando paso a paso.

Eso es justo de lo que estaba hablando. Esa amnesia simboliza un poquito esa situación en la ue estamos por el modo de vida que llevamos. Ella tiene la valentía de cambiar y ese es otro mensaje que quería trasladar, que no hay que tener miedo al cambio, que podemos romper un poquito con esas ataduras que tenemos por el modo de vida que llevamos y hacer que sea distinto y por tanto, avanzar y ser mejores. la mensajera del bosque, Maite r. Ochotorena, planeta

  • Título: La mensajera del bosque
  • Autor: Maite R. Ochotorena
  • Editorial: Planeta (más información del libro aquí y puedes leer un fragmento aquí)
  • 504 páginas. 19,90 Euros (formato papel); 9,99 euros (formato electrónico)