En los últimos años me he reencontrado con mi lectora interior de literatura infantil. Género que tenía olvidado,  parece haber corrido una suerte de boom acelerado tanto en volumen de producción como en calidad editorial y variedad de temáticas. No me ha sucedido otro tanto con la literatura juvenil, en la que apenas hago alguna incursión puntual y casi de casualidad.

¿Son lectores los jóvenes? ¿Qué les interesa? Juan Arcones (Madrid, 1986) parece saberlo porque acaba de publicar cinco novelas enfocadas a un público adolescente o post adolescente, aunque las etiquetas a veces impidan que esas lecturas puedan abarcar un mayor número de lectores. Imborrable es la última publicada hasta el momento, después de Dextrocardiaco, Eterno amor adolescente, Komorebi y Basoréxico). 

En Imborrable nos encontramos a Álex, un joven de dieciséis años que comienza el curso con todos los ojos fijos en él: a finales del curso anterior su hermano mayor, Leo, se suicidó. Leo era, o al menos aparentaba ser, un joven exitoso en todos los campos: en los estudios, en sus relaciones tanto con amigos como con su novia y, sobre todo, en su pasión: el baloncesto. A raíz del incidente su mundo se desmorona, sus padres se han separado, vive con su madre que parece estar en un estado de negación y a eso se suma la necesidad de crear un nuevo círculo social.

Álex es inquieto por naturaleza y no parece querer dejar de lado la investigación sobre lo que le sucedió a su hermano, al tiempo que experimenta las situaciones más habituales en la juventud.

Juan arcones

Juan Arcones
Fotografía: Cup of couple

Imborrable, un thriller romántico que engancha de forma constante

¿En qué genero enmarcarías Imborrable? Tiene mucho de thriller o novela juvenil detectivesca pero no tanto de romántico, como está definida? ¿Y para qué edad lo has planteado? 

Sí, yo lo dejaría así. Respecto a la edad, creo que es un libro que puede leer cualquier persona, aunque esté enfocado para un público más juvenil, a partir de unos catorce años.

El juvenil me ha parecido siempre un género literario complicado porque es difícil encontrar la forma de conectar con el público objetivo. 

Sí lo es porque el publico juvenil necesita un enganche continuo y constante no solo a la hora de leer, sino también en series y demás, y más aún en 2020. Por eso lo que intento es usar un lenguaje un poco más directo y capítulos más cortos. Esas son las bases que suelo emplear para las novelas que escribo enfocadas en ese público.

Hay otra cuestión que creo que sorteas en parte; estás escribiendo para un público joven, tratando de que ellos se sientan identificados, pero eso también te lleva o te obliga incluso a incluir ciertas referencias que pueden quedar obsoletas muy rápido. Es un riesgo que no sé cómo planteas. En tu caso no son tanto referencias a redes sociales pero sí a cantantes, expresiones gramaticales concretas…

Intento siempre reducir todas esas referencias. En Imborrable en lo que se refiere a tecnologías he cuidado mucho que no aparecieran mucho aunque sí se menciona de pasada Instagram o TikTok y sí que hago más referencias culturales. Lo cultural no cambia tan rápido como lo hacen las tecnologías y creo que muchas, como es el caso de Rosalía, van a seguir presentes dentro de cinco años. Salvando las distancias es como hacer referencia a Madonna o Michael Jackson, y es necesario porque ayudan a conformar el mundo en el que se enmarca la novela.

Los adolescentes están más cercanos a la poesía de lo que pensamos

También me ha parecido interesante todo lo que creas alrededor de la poesía: la figura del poeta en redes Milo, los recitales, su uso por la juventud como medio de expresión emocional… no pensaba que estaba tan extendida como género. ¿Tú escribes poesía? 

Algo sí, pero escribo más prosa. Cuando empecé a escribir esta historia, hace ya unos años, fue el boom de los instapoets en Instagram, aparecieron muchísimos. A raíz de eso, hace seis o siete años, cada vez he visto más en redes sociales a adolescentes compartiendo no solo poesía al uso sino también frases enmarcadas, versos libres… También se ve que las grandes editoriales llevan apostando unos años por autores como Alfred o Marwan. Yo también pensaba al principio que la poesía no atraía mucho a los jóvenes pero según iba escribiendo y me iba documentando he comprobado que sí.

En Wattpad tienes una relación y feedback con el lector inmediato

Esa fase de investigación me interesa. Además tienes la experiencia de escribir en Wattpad, que te ofrece un feedback muchísimo más directo e instantáneo frente al trabajo con editorial que no es tan rápido. ¿Cómo consigues trasladarte a la mente de un chico de dieciséis años? 

Es una mezcla de cosas: de recuerdos de mi propia adolescencia que, aunque parece que las cosas han cambiado, tampoco lo han hecho tanto. Aunque hayan pasado veinte años, hay cosas que se repiten. Además la cultura de las redes sociales no hace distinciones por edad: un adolescente puede usar los mismos memes o expresiones que un joven de treinta años o un presentador en un programa de televisión de cuarenta y cinco. No es tanto investigación sobre el comportamiento de los jóvenes de hoy en día sino un conjunto de las señales que recibimos cada día. Hay un boom de información que nos permite conocer mejor que nunca a las nuevas generaciones.

Antes de Wattpad sí había publicado pero en editoriales pequeñas que no te someten a tanta presión como puede ser el caso de Planeta que hace muchas más revisiones de tu trabajo. En Wattpad lo bueno y lo malo es que no hay nadie que te corrija. Lo que quieres expresar y contar es lo que escribes. ES buena esa libertad de expresión pero nadie te va a decir si está bien o mal escrito. Pero tienes una relación con el lector inmediata, puede comentar un capítulo o llegar al detalle de un párrafo, una línea, lo que más o menos les ha gustado, lo que esperan… Eso me ha servido como caldo de cultivo para mejorar e incluso cambiar mi forma de escribir.

El final de Imborrable permite que el joven se ponga en el lugar de Alejandro

¿Te identificas más con Alejandro o con Leo? Cuando llega el último tercio de la novela es cuando por fin estalla la trama. Te das cuenta de que de fondo hay un tema duro, con fuertes implicaciones morales difícil de asimilar incluso para un adulto. 

Con Alejandro, suelo indagar en cosas que no debería y al final me explota todo encima. Mi editora y yo hablamos mucho sobre el tema de fondo porque las primeras versiones de la novela eran más blancas o ingenuas, luego hubo otra versión mucho más explícita con un final cerrado desde el punto de vista penal… pero luego llegamos a la decisión de que un adolescente no puede tener claras tantas cosas, sobre todo habida cuenta que afecta a su hermano y a su familia.

En esa línea me parece una buena lectura de clase, porque el final es lo suficientemente abierto como para poder establecer un foco de debate ético. 

Sí, porque se ha dejado el final algo más abierto para que cada uno piense y decida qué haría en su lugar.

La parte criminal que aparece en Imborrable me ha parecido, como he comentado, dura. Sin embargo la historia romántica por el contrario está bañada en un gran candor. 

Las series como Élite y Euforia nos están dando una imagen salvaje de la sexualidad en los jóvenes y eso tampoco es la realidad de sus vidas. Es cierto que les gusta más consumir esa clase de cosas a través de series o libros que vivirlas. En las primeras versiones de la novela era más explícita la relación pero fuimos rebajando el tono hasta llegar a una novela final más cándida.

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  • Título: Imborrable
  • Autor: Juan Arcones
  • Editorial: Planeta (más información del libro aquí y podéis leer las primeras páginas aquí)
  • 336 páginas. 15,95 Euros (formato papel); 7,99 Euros (formato digital).