Grito Nocturno

Como suele ser frecuente entre quienes gustamos de estar rodeados por libros, adquirimos más de los que podemos leer. Esto me pasa no solo con géneros como la novela o el ensayo, sino también con el cómic que, a pesar de que no lo reseño demasiado, está siempre presente en mis estanterías. Por eso el anuncio del nuevo ganador del Premio Nacional de cómic 2023 me obligó a dar un repaso a las mismas y sacar —y leer por primera vez— Grito Noturno, la obra que se ha alzado con este galardón, otorgado por el Ministerio de Cultura y Deporte y obra publicada en 2022. 

Borja González
Borja González

Borja González, un ilustrador autodidacta 

Es Borja González (Badajoz, 1982) un ilustrado y guionista forjado, como quien diría, en su propia experiencia autodidacta y que ha conseguido dotar a sus obras de un estilo único y muy fácilmente identificable. Comenzó publicando en fanzines, revistas y periódicos hasta dar el salto en 2016 a una obra más larga que sentaría esas bases —y que acaba de ser reeditada también por Reservoir Books: La reina orquídea. Esas bases se afianzarían en lo que ha denominado el ciclo de Las Tres noches: the Black holes (2018), Grito nocturno (2022) y la recién publicada El pájaro y la serpiente —de forma muy conveniente, además, la semana posterior a la anunciación del galardón. 

Grito Nocturno es un precioso, oscuro, un poco gótico, cuento de hadas. Nos trae la historia de Teresa, una especie de aspirante a bruja, dueña de una librería especializada en fantasía, ocultismo y terror. También es la historia de Matilde, una clienta que la idolatra, muy joven y skater. Una noche Teresa se adentra en el bosque para ejecutar un hechizo de invocación y aparece Laura, una genio o demonio aficionada al manga japonés que está dispuesta a concederle un deseo. ¿Dónde está el conflicto? En que Teresa no sabe lo que quiere en la vida.

Grito nocturno: un juego de simpleza estilística. 

Grito nocturno es un cómic que sorprende en muchos aspectos. Por un lado, si nos fijamos sobre todo en su aspecto más visual, es un cómic que nos ofrece un trazo sencillo, no hay una enorme profusión de detalles en cada viñeta y a veces tienes la impresión de ver la historia a través de la penumbra, como cuando observas una habitación a oscuras y puedes distinguir las formas y los contornos, pero no cada detalle de cada objeto. Además, salvo la ropa de los personajes, que sí suele estar coloreada, todo el cómic se basa en dos paletas de colores: el azul y el ocre. Así, oculta bajo una falsa premisa de simplicidad estilística una historia que guarda muchas más aristas de lo que aparece en un primer momento. 

Además, por si el tema de los colores planos no fuera suficiente, lo que más suele llamar la atención es que los rostros no están dibujados: hay caras sin nariz, sin ojos, sin boca… (no hay más que remitirse a la portada que se reproduce algo más abajo). Es eso algo que nos permite de un lado colocarnos en lugar de los personajes, asumir sus situaciones, trasladarnos a un cuerpo que no es el nuestro desde la seguridad al otro lado de las páginas. Pero es también un arma de doble filo, porque esa falta de expresividad por las vías más obvias obliga a Borja González a ejecutar con precisión de relojero un guión que debe estar construido sin fisuras. Aún así cuenta con  la habilidad de mostrar o apoyarse con tino sobre la expresividad en los movimientos de los cuerpos a pesar de que hablemos de líneas simples.

La búsqueda de la identidad 

En la parte narrativa Grito Nocturno habla de la soledad, de lo insignificantes que somos y lo fácil que es olvidarse de nosotros y nuestras necesidades en ciertos momentos de la existencia, del miedo que ese olvido nos provoca, como también hay miedo en el no saber qué somos, qué queremos, cómo podemos ser recordados. Pero habla también de la amistad, de cómo se crea a partir de detalles, de pequeños sobreentendidos, cómo llega de los lugares a priori más insospechados y de las personas que menos esperamos.

Esa búsqueda de identidad es la lucha de Teresa, personaje que se repite a lo largo de las obras de González y que funciona como una suerte de alter ego.   Una búsqueda que, sin respuesta aun, la lleva a alejarse de todo y de todos hasta que la vida le pone por delante dos personas que no parecen tan dispuestas a ceder en su búsqueda de un sentido. Pero Teresa no termina de verlo así y de ahí cierta concordancia con los tonos azules que la rodean y la envuelven en un manto de aislamiento. 

La exquisita belleza de una obra gótica

El jurado del Premio Nacional de Cómic ha destacado “la lírica, el surrealismo y un trabajo gráfico de una gran elegancia y exquisita belleza con la que su autor construye un álbum tan divertido de leer como profundo y fascinante. Una obra de carácter neogótico en la que destacan la fuerza y la vitalidad de sus protagonistas femeninas”.

Asimismo, el jurado ha señalado que “Borja González es capaz de transmitir con su trabajo unas emociones que atrapan y enganchan a través de sus estilizados personajes sin rostro. Grito nocturno es una obra con un punto onírico y cotidiano a la vez, que hace soñar y participar al lector”.

La tercera parte de esta trilogía, El pájaro y la serpiente, nos traslada esta vez a un castillo donde las mujeres aguardan a los hombres que están de caza mientras perpetúan ritos y tradiciones. De nuevo son las mujeres las protagonistas de las emociones que se deslizan sobre el papel y las que se rebelan ante el destino. Aunque la obra no llega al punto de intensidad que sí logra en Grito Nocturno, es un cómic loable y un cierre más que digno a las historias de esta Teresa que son una y varias Teresas al mismo tiempo. 

 

Grito nocturno, portada, Borja Gonzalez, reservoir books

  • Título: Grito Nocturno 
  • Autor: Borja González 
  • Editorial: Reservoir Books (más información del libro aquí y puedes leer las primeras páginas aquí)
  • 168 Páginas. 19,85 Euros (formato papel)

Piérdete en el archivo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *