El genbaku bungaku
Flores de verano es un libro que no sólo nos introduce en el género literario japonés genbaku bungaku— que traducimos por “literatura de la bomba atómica—, sino que es la obra pionera de un género que va mucho más allá de su país. Se considera una literatura universal, comparable a la literatura sobre el holocausto, base para debates internacionales sobre la guerra o el uso de armas nucleares.
Son todas las obras que se escribieron tras los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki en 1045 y que se caracterizan por un alto contenido emocional, una expresión del dolor, el trauma, la muerte, la supervivencia, la culpa de seguir vivo. No son ensayos, sino que aquí se incluyen testimonios directos, como el de Hara, historias ficcionadas, poesía, ensayos.. que reflejan la experiencia de los llamados hibakusha o supervivientes, aunque es cierto que no todos los autores que entran en este género tuvieron una experiencia directa con los bombardeos.
Son libros que mezclan memoria y denuncia, que no solo quieren recordar sino también advertir a futurología. Otros autores son Yōko Ōta, con Ciudad de cadávederes, o el Premio Nobel Kenzaburō Ōe, que escribió varios ensayos ensayos y relatos, como Notas sobre Hiroshima.
Tamiki Hara, un desgraciado pionero.
Tamiki Hara se suicidó un 13 de marzo de 1951 acostado sobre las vías del tren con 46 años, después del trauma de haber sobrevivido al holocausto nuclear —casi milagrosamente, porque vivía a poco más de un kilómetro del punto cero de impacto junto a la familia de su hermano—, y del fallecimiento de su esposa un año antes de la bomba. Aunque nunca había sido una persona muy estable, conocer el lado más oscuro de la humanidad.
Antes del bombardeo, había publicado algunos textos en revistas literarias de la época, influenciado por recuerdos de infancia. También por la muerte que siempre estuvo presente en su vida: su padre falleció cuando tenía 12 años, vio morir a varios de sus hermanos —él era el octavo de nueve—, ademas de la muerte de su mujer que fue quien le impulsó a escribir.

Preludio a la aniquilación: del costumbrismo familiar al horror
Flores de verano son en realidad tres relatos: Preludio a la aniquilación, Flores de verano y De las ruinas. No es el orden original, ya que Preludio a la aniquilación se escribió más tarde, pero en la edición japonesa de 1970 se estableció este orden que Impedimenta ha mantenido. No es una elección baladí: Preludio a la aniquilación es un relato que sienta las bases del temor de la población japonesa durante la guerra, de la sospecha de un próximo ataque estadounidense sin que se llegue a conocer su magnítud.
Pero es también un relato con un marcado carácter costumbrista que nos sumerge en la vida de Hara y su familia de clase media alta, propietaria de una fábrica textil y nos ayuda a desentrañar la importante red familiar del autor y los roles que tanto él como sus hermanos, cuñados, cuñadas, sobrinos e incluso amistades cercanas jugaban en un precario equilibro donde todos se enfrentaban al miedo ya fuera con ira, con desdén o con ironía mientras veían el creciente nerviosismo en la población y el endurecimiento de las medidas militares que incluían, además de continuos controles, medidas como la expropiación de propiedades para crear una suerte de cortafuegos en la ciudad.
Flores de verano: cómo describir el horror
Flores de verano, el segundo relato, es el que se sumerge de pleno en el horror de los instantes posteriores a la caída de la bomba. Hara escapó de la muerte porque se encontraba en el baño en esos instantes. Es el relato donde el autor pone todos sus recursos estilísticos al servicio de los sentidos: el terror, la muerte, el horror nos llegan a través del olfato, del oído, de la vista, incluso del tacto con el repentino aumento de la temperatura, los incendios que se expandieron por toda la ciudad, incluso las úlceras que empiezan a aparecer en la piel de quienes no murieron en el momento.
Tambien es el relato de la confusión: los supervivientes no huyeron de la ciudad porque no sabían qué había sucedido, pensaban que había sido un ataque como los que arrasó Tokio con bombas convencionales. Es una parte del la historia de Hara que transmite una enorme ansiedad, miedo, nerviosismo por no saber qué hacer, cómo salir de Hiroshima, cómo dar con el resto de su familia mientras que los gritos de quienes logran sobrevivir al impacto se convierten en la banda sonora mientras cae la noche sobre la ciudad.
De las ruinas, un breve intento de reconstrucción
El último relato, De las ruinas, es un intento de la familia de Hara en particular y de la sociedad japonesa en general de volver a la normalidad, donde el autor, días después de la caída de la bomba, trata tal vez de encontrar una distracción en el análisis de la situación de las líneas ferroviarias, que están aún colapsadas en gran parte lo que impedía no solo huir a otras zonas, sino también restablecer el sistema de correos y recabar información fiable de lo que sucedía; o la atención médica, incapaz de dar a basto para atender a todos los heridos, sin saber en realidad cómo al menos aliviar el dolor y las terribles consecuencias físicas de la bomba atómica.
Flores de verano es un texto horrible, en el sentido de que transmite un horror indecible que a día de hoy seguimos sin poder comprender en cierto modo, pero la narrativa de Tamiki Hara es armoniosa, es lírica, es incluso serena aunque suene contradictorio. Es un texto incluso bello si nos atenemos a la forma, que nos introduce en temas como la soledad, la familia o los fantasmas que se apoderaron de Hara como lo hicieron también de Primo Levi. Ambos sintieron la necesidad de dejar testimonio y acabar con su vida después, presas de la depresión del superviviente o incapaces de vivir entre una humanidad capaz de horrores semejantes.




