Dinosaurio

Nunca es tarde si la dicha es buena, dice el refrán. Como todos los refranes, más que discutible. Yo prefería que lo bueno llegase antes. Del mismo modo, querría descubrir a tiempo todos los proyectos editoriales, que son muchos aunque luego en las baldas de algunas librerías la pluralidad brille por su ausencia. Es el caso de la editorial Colectivo Bruxista. Su novela Dinosaurio no es el primero ni el segundo que editan pero sí es el primero que ha caído en mis manos. Y nunca es tarde si la dicha es buena y blablablá y no sé qué mas. 

Colectivo bruxista es, en todo caso, un proyecto joven. Se fundó en 2021 a la sombra de un fanzine de nombre Bruxismo. Como me gusta que las cosas se correlacionen, a mí me va bien el nombre. Publican novelas, ensayos y libros de fotografía que engarcen con aires underground. Podemos discutir si querer moverse en la esfera de lo no mayoritario es óbice para el éxito pero ahí están otros ejemplos que han funcionado, así que por qué no. Dinosaurio, su último libro editado, es novela y su autor es Mr. Perfumme.  

David Pascual y el underground 

David Pascual (Perfumme)
David Pascual (Aka Perfumme)

Nuestro autor, David Pascual Huertas (aka Perfumme) sabe bien qué es moverse en el terreno de lo underground. El escritor, guionista y profesor de narrativa ha publicado los libros El Satélite Ruso (Ediciones Encendidas), Eso fue lo que pasó (Malatesta), Una pequeña llama en mitad de un terrible incendio y Saber Matar (Chebooks/Contrabando), Transirak (Niños Gratis). El bonus track, ya en el sello Temas de hoy del grupo Planeta fue Gordo de porcelana —esto también daría para discusiones que dejaremos de lado por no ser, aunque podría, el tema—

En el mundo del cine ha trabajado como guionista en el documental Mystery of the pink flamingos y ha coescrito los largometrajes Lo carga el diablo y Pequeños calvarios. 

Dinosaurio y las voces infantiles. 

Nos gustan las voces infantiles en la narrativa. Nos encanta que la historia nos la cuente un niño, seamos proclives o no a sembrar de nuestra semilla este planeta agotado. Queremos ver —fingir en realidad puesto que el escritor se esconde bajo ese narrador infante y no somos ajenos a ello— qué opina un niño sobre lo que sucede a su alrededor. Queremos deleitarnos en sus ojos inocentes, carentes de la información o la madurez suficientes para procesar aquello que viven. Ejercemos nuestro derecho a la suspensión de incredulidad.

Sin embargo, la literatura es conflicto y con ello nos enfrentamos desde el comienzo del libro, desde sus primeras líneas, a la idea de que al niño, la niña, le va a pasar algo, algo malo casi con toda seguridad. Dinosaurio no es ajeno a esta realidad. No sé nada de mi hermano. No hablamos nunca más que con los puños. Es la primera vez que escuchamos la voz de este niño cuya voz nos llevará, desde estas primeras palabras, a un territorio sórdido lleno de oscuridad y violencia. Al niño le pasarán cosas. Cosas malas que implican golpes y puños. El lector lo sabe y, aún así, se adentra en la historia con el estómago un poco encogido pero con la fiebre delirante de quien se para a ver un accidente de tráfico. Quiere saber qué y quiere saber por qúe. 

Cuerpos fitt, sectarismo religioso y maltrato

De nuestro protagonista no sabemos ni el nombre. Tampoco el de sus padres, ni el de su hermano ni el de quienes pretenden ayudarlo —el mundo es un lugar sórdido, pero no tanto—. Conocemos, más o menos, el de su amante, un hombre que vive en el bosque y al que se refiere como Dinosaurio. ¿Qué ve un niño en un hombre para llamarlo así? Dinosaurio es mayor, casi antiguo desde la perspectiva del infante; Dinosaurio está dañado en formas que el niño no conoce pero que intuye y por eso en él luchan el impulso por acogerlo con cariño, un cariño que solo sabe expresar en lo físico y no en lo emocional, y el impulso de golpearlo y acabar con su sufrimiento. 

Los padres del niño son dos fanáticos religiosos de una supuesta secta cuyo líder es, según el niño, Donatello, nombre que extrae de una de las tortugas ninja. Sus padres ven la televisión todo el día, rezan mucho a ese líder y cumplen sus preceptos, aislados casi en su totalidad del resto del mundo. Apenas alimentan a los niños más que con tubérculos —con suerte cocidos y no crudos— ni parecen interesados en formarles más allá que en los ideales que les imponen desde una suerte de religión que se confunde con un reality televisivo, al modo en que los retrataba Hubert en Requiem por un sueño.

Una fábula perturbadora y oscura 

El niño se refugia en revistas que le ofrecen la solución: tener un cuerpo fitt con dos tés, como él dice, estar en forma, jugárselo todo a la ficha del físico frente al vacío emocional. Ante el miedo, ante la oscuridad, entrenar los músculos que cree le protegerán de lo que está por venir sin ser consciente de que el dolor ya se ha acurrucado junto a él a la hora de dormir. 

Dinosaurio es una novela que asusta, que incomoda más por lo que no cuenta que por lo que dice. Lo que se intuye es sórdido, es perturbador y oscuro y hace al lector revolverse en su asiento sin saber si quiere continuar con el texto o dejarlo. Lo malo es que su potente comienzo, tan embaucador, no deja mucho lugar a las dudas: una vez has entrado en la mente de este niño no puedes escapar de ella. Sí es cierto que hay pequeños rayos de esperanza, de cariño y de preocupación sincera que dan un respiro a lo largo de la historia. Pero cabe pensar si será la bondad la que salga victoriosa o si es una guerra perdida desde un comienzo. 

dinosaurio, David pascual, colectivo bruxista, portada

  • Título: Dinosaurio 
  • Autor: David Pascual (Aka Perfumme) 
  • Editorial: Colectivo Bruxista (más información del libro aquí
  • 148 Páginas. 18,50 euros (formato papel)

Piérdete en el archivo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *