Día del cómic 2026: Tres sugerencias

Hoy, día 17 de marzo, se celebra una de esas efemérides a las que tengo especial cariño:  es el Día del Cómic, un arte que combina palabra e imagen para contar historias que nos hacen reír, pensar y, muchas veces, ver el mundo desde otros ángulos. Hoy celebramos no solo viñetas y bocadillos, sino también la imaginación sin límites que vive entre sus páginas. Es, por derecho propio, un medio, que no un género, porque tiene la capacidad, como la literatura, de abarcar cualquier historia engrandeciéndola a través del arte dentro de sus esquemas estructurales.

El día del cómic es una efeméride relativamente reciente. El 11 de julio de 2022, a propuesta del Ministerio de Cultura, el Gobierno declaró su celebración cada 17 de marzo como forma de reconocer el valor del cómic, el peso de su historia y su importancia en el contexto actual, su diversidad, creatividad y calidad. La fecha se escogió en homenaje al día de inicio en 1917 de la publicación de la revista de historietas ‘TBO’, que popularizó el modelo editorial de manera expansiva en España y dio nombre al propio fenómeno.

El cartel de este año ha corrido a cargo de  la ilustradora y autora de cómic Candela Sierra, galardonada con el Premio Nacional del Cómic 2025, con la idea de “jugar con el lenguaje del cómic y, más particularmente, con los bocadillos”. Además, Candela Sierra ha manifestado que quería “hacer un cartel que tuviera una segunda lectura y que, además, fuese simpático y tierno, para todos los públicos”.

 

El cómic, también conocido como novela gráfica en sus formas más extensas, ha evolucionado enormemente a lo largo del tiempo. De ser considerado un entretenimiento ligero, ha pasado a ocupar un lugar destacado en la cultura contemporánea, abordando temas tan complejos como la memoria histórica, la identidad o la política. Y no concibo mejor momento para recomendar algunas de estas obras que tienen una orientación más intensa, más seria y más adulta.

Campeón, de Jazmín Varela

Comenzamos estas propuestas con Campeón, de la argentina Jazmín Varela, una obra que nos sitúa en un territorio incómodo, que se acrecienta con un estilo gráfico con un punto grotesco y salvaje, agresivo por momentos, más próximo al territorio del fanzine y que juega con una enorme libertad creativa, donde no hay una estructura concreta en la organización de las viñetas e incluso la línea narrativa se desdibuja poco a poco y pasa de un tono más realista a uno más onírico y extraño.

Un hombre adopta un perro callejero que ronda su lugar de trabajo. Aunque parece algo agresivo al principio, tras la convivencia y los cuidados le coge cariño e incluso le hace un collar con su nombre: Campeón. Pronto la felicidad acaba cuando Campeón muere en una pelea callejera con otro perro. Al duelo por la muerte de la mascota le seguirán la adopción de otros perros. Sin embargo, la tragedia parece perseguir a la familia protagonista.

Varela construye un relato que no se limita a narrar una historia, sino que se siente casi como una experiencia corporal. El dibujo, en ocasiones fragmentado, otras veces más rotundo, acompaña un proceso de búsqueda de la identidad de los protagonistas.  Hay algo en Campeón que incomoda: la sensación de no encajar del todo, de habitar un cuerpo o un rol que no termina de encajar con lo que sentimos. También está ahí la idea de que sociedad y perros somos intercambiables, pasamos por los mismos horrores.

Campeón se mueve en un estreno equilibrio entre el costumbrismo y el terror. Una lectura para quienes busquen lo extraño en las relaciones familiares y su herencia.

  • Título: Campeón
  • Autor: Jazmín Varela
  • Editorial: Sigilo Editorial (podéis leer más información sobre el libro aquí)
  • 352  páginas. 23,00 Euros (formato papel)

La piel como única bandera, de Sebas Martín.

La Guerra Civil da los últimos coletazos y, tras la batalla del Ebro, la retirada del ejército republicano se convierte en una huida desesperada hacia la frontera francesa. Allí, lejos de recibirlos con los brazos abiertos, el país de la libertad, igualdad y fraternidad los interna en campos de refugiados en condiciones infrahumanas. Entre este grupo de expatriados se cuenta Basilio, que comienza un periplo que lo lleva a formar parte del contingente español que trató de frenar el imparable avance del ejército alemán en la Línea Maginot, a sobrevivir después entre las viñas de la campiña francesa durante la ocupación nazi, para, finalmente, recalar en París, donde siempre pesarán como losas su condición de republicano español y homosexual, aun cuando ya en tiempos de paz obtenga la ciudadanía de pleno derecho de un país que nunca acabará de ser el suyo.

«La piel como única bandera» es la continuación de «Que el fin del mundo nos encuentre bailando», que se situaba justo antes de la Guerra Civil en la ciudad de Barcelona, si bien pueden leerse de forma independiente. Es un cómic que, como toda su obra, viene bañado por unos profundos lazos emocionales y de colaboración y sonoridad entre homosexuales, con la diferencia de que en este caso el cómic tiene un marcado carácter histórico, con lo que nos ofrece un contexto, un aviso de que la historia de la comunidad LGTBI+ no se ha desarrollado al margen de la Historia con mayúsculas, sino que ha influenciado y se ha visto influenciada por lo que sucedía a cada momento.

Los protagonistas actúan como un reflejo de un espacio político, atravesado por la historia personal y colectiva. A través de sus personajes, el autor explora la vulnerabilidad, el deseo, la pertenencia… y también la herida, construyendo la historia desde lo cotidiano, desde pequeñas escenas con una mirada siempre positiva, siempre esperanzada y, por qué no, también un tanto romántica.

Nos ofrece un retrato complejo, honesto y profundamente humano de la experiencia LGTBIQ+, alejado de estereotipos y que, además, es una mirada hacia la homosexualidad en la etapa ya madura de la vida.

  • Título: La piel como única bandera
  • Autor: Sebas Martín
  • Editorial: La cúpula (podéis leer más información sobre el libro aquí)
  • 304  páginas. 26,50 Euros (formato papel)

La fábrica de papel, Marta Kayser

Tras la muerte de su padre, Marta encuentra entre sus pertenencias una foto de su bisabuelo José Kayser, del que apenas sabe nada, y unos dibujos que despiertan su curiosidad: ignoraba que por las venas de su familia paterna, siempre tan cumplidora del deber, pudiera correr sangre de artistas. También descubre un recorte de periódico con una misteriosa referencia a un regimiento Kayser.

En plena crisis vital y profesional, decide dejar a un lado su carrera de  arquitecta para indagar en esa historia silenciada durante generaciones. Una investigación que nos  llevará desde los años treinta hasta el día de hoy  por lugares como Madrid, San Sebastián, los Pirineos y Cebreros en busca de sus raíces y de su propio lugar en el mundo.

La fábrica de papel es una obra que se define por un para qué, un buscar el sentido de la propia vida en la que fue a su vez la búsqueda de la vida de sus antepasados. Es una obra muy generacional, sacada adelante con pericia a pesar de ser la primera obra, pero al mismo tiempo conectada con un pasado histórico, algo que se ve reforzado por las tonalidades sepias que recorren las páginas y por la inclusión de fotografías familiares entre las ilustraciones.

Desde las primeras páginas, el espacio físico adquiere un protagonismo central. Cada lugar que aparece en el cómic no es solo un escenario, sino un organismo vivo, cargado de memoria, que sabe reflejar con gran pericia y dominio gracias a su base de arquitecta. Cada rincón parece contener una historia, cada objeto sugiere un pasado que no termina de desaparecer.

Kayser juega con la ambigüedad, con la frontera entre lo real y lo que construye a partir de esos objetos y los recuerdos de los que quedan. El relato no se presenta de forma lineal, sino que se despliega en todas direcciones para hacernos sentir el paso del tiempo.

La fábrica de papel es también una reflexión sobre la memoria, sobre lo que heredamos y lo que desconocemos que viene de nuestros antepasados. En el caso de Marta, hay una vena artística que recorre su genealogía y que ha sido muchas veces silenciada por necesidad.

  • Título: La fábrica de papel
  • Autor: Marta Kayser 
  • Editorial: Lumen (podéis leer más información sobre el libro aquí)
  • 272  páginas. 24,90 Euros (formato papel)

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