Cómo provocar un incendio y por qué

 

 

Cuando el año pasado leí Los niños 6, de Jesse Ball, sabía que era un libro difícil de recomendar, en especial por sus primeras páginas que narraban  una destrucción automática de las normas sociales y  su puesta en cuestión desde una distopía no demasiado futura y por ello muy incómoda. Fue para mí uno de esos libros que se descubren sin querer pero que a día de hoy aún me resuenan por dentro. Corrí a ver qué otros libros del autor estaban disponibles y me encontré con triste realidad de que, en castellano, solo había otros tres, dos de ellos muy complicados de conseguir. 

Así que en realidad todo se reducía a un único título: Cómo provocar un incendio y por qué. Un título provocativo, sugerente, y un volumen con el que casi me doy de frente en la Feria del libro de Madrid. Así que tras las altas expectativas del primer volumen leído, me embarqué en este.

Jesse Ball, una voz de su generación.  

Jesse Ball (Nueva York, 1978) es en realidad un autor muy prolijo aunque no demasiado traducido, a pesar de que su obra abarca todos los géneros literarios: novela, poesía, ensayo, relato breve, memorias… Granta lo incluyó en esa maravillosa lista de autores encumbrados por un instante y tal vez luego caídos en el olvido que es la  selección de los Mejores Narradores Jóvenes de Estados Unidos en 2017.

En castellano, además de las dos ya mencionadas, se han  publicaron Toque de queda y Censo. Además de sus novelas y colecciones de poesía, cuento y prosa breve, escribió un libro en colaboración con Brian Evenson e ilustrado por Lili Carré –The Deaths of Henry King–, un manual sobre el sueño lúcido dirigido a niños y a personas que están en prisión –Sleep, Death’s Brother– y un manual de procedimientos para profesores de escritura –Notes on My Dunce Cap–. Es, desde luego, una trayectoria llamativa. 

Cómo provocar un incendio y por qué 

Si Los niños 6 era un libro que cuestionaba la necesidad de una moral social acordada por toda la población, en Cómo provocar un incendio —que es un libro que le precede en su escritura— Ball aún no ha llegado a depurar a tal extremo la idea y se limita a reflexionar sobre por qué esas normas, usos y costumbres se dan por sentados, se pueden cuestionar pero desde un marco puramente teórico y cómo se pueden aprovechar o, al menos, sortear de una forma más o menos inteligente si te decides a ser una persona al margen del sistema. 
 
Ese es el caso Lucia Stanton, una adolescente de dieciséis años con una inteligencia indiscutible, que vive en el garaje de una finca con su tía, medio hippie medio anarquista, porque su madre está internada en un manicomio y de su padre solo le queda un mechero Zippo. Después de ser expulsada de su viejo colegio por clavarle un lapicero a un compañero, es aceptada en otro centro donde aspira a formar parte de la Sociedad del Fuego, una organización que quiere acabar con las desigualdades a golpe de incendio. 
 
Lucía es el eterno adolescente literario que se mueve entre dos aguas: lo suficientemente mayor para comprender las leyes que gobiernan el mundo pero al tiempo lo bastante joven como para creer que puede permitirse ignorarlas o incluso cambiarlas. 
 

La figura del adolescente entre el centeno 

Ball nos regala una combinación peligrosa en la que Lucía despliega la energía para romper, para crear, para aspirar a algo mejor que lo que le espera en realidad. Lucía tiene convicciones y las enarbola con orgullo a pesar de que el lector ve en su terca y orgullosa resistencia un plan abocado al fracaso: o se está dentro del sistema o se es para siempre un marginado y ella tiene todas las papeletas para que así sea desde un orgullo recalcitrante, rayando en lo obsesivo. Es la eterna adolescente que lucha contra el mundo porque nada se ajusta a su forma de ver las cosas, la joven promesa en la que en el fondo nadie confía a pesar de sus inusitados destellos. 

Cómo provocar un incendio y por qué —admito que pasé media novela meditando el título porque no se termina de explicar hasta casi el final y mi sentido lógico decía que el por qué debía ser prioritario respecto al cómo– es un libro que, dentro de los dramas que narra, no pierde de vista un cierto humor negro que se vierte en la habilidad de Lucía de regalarnos respuestas rápidas y cortantes, ácidas e ingeniosas que son machetes que atraviesan una sociedad dormida, entregada a las costumbres sin cuestionarlas, reacia a los cambios, sin creatividad ni fuerza para intentar ver la realidad desde un prisma diferente. 

Ball no escatima las referencias a El guardián entre el centeno, de Salinger. Del libro destaca la habilidad que tienen los jóvenes para detectar los hilos que manejan y perturban el mundo en el que se mueven. 

Incendios y destrucción

La de Lucía es una historia de destrucción, la propia y la de los demás. En la novela, que se narra en una primera persona, la que nos sumerge en el batiburrillo de regalices, mecheros y opiniones que es la mente de Lucía, se intercalan juegos tipográficos, diarios de sueños, predicciones, trabajos escolares y hasta chistes de dudosa gracia. Y, por supuesto, un magnífico panfleto a dos columnas que resume la cuestión de por qué deberíamos plantearnos incendiarlo todo y cómo hacerlo de acuerdo a unos ciertos prefectos éticos. 

Cómo provocar un incendio y por qué esconde en la rutina de una joven una realidad social que abate sobre todos nosotros: precarización, la pobreza que cada vez más hunde a las clases medias hasta dejarlas en una suerte de indigencia, enfermedades mentales, acoso escolar, el uso de drogas —y del sexo— como actividad recreativa… Jesse Ball construye desde lo anecdótico en una historia que no tiene la potencia de Los niños 6 pero sí sigue cuestionándose por qué no tomamos la decisión de acabar con la falsedad que nos recubre. 


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  • Título: Cómo provocar un incendio y por qué 
  • Autor: Jesse Ball (traducción de Virginia Rech) 
  • Editorial: Sigilo (más información del libro aquí
  • 304 Páginas. 20,00 euros (formato papel)

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