Hablemos de Búnker y de encierros. Pocos títulos más extraños si tenemos en cuenta que se publicó apenas una o dos semanas antes del confinamiento. Búnker es uno de esos libros interruptus que sufrieron una campaña de marketing truncada por las circunstancias. Hace pocos días decía Juan Casamayor, editor de Páginas de espuma, que esos eran los libros que habían sufrido, no aquellos cuya puesta a la venta se ha retrasado, sino los que apenas tuvieron unos días para intentar deslumbrar al lector.

No recuerdo bien en qué momento descubrí a Toteking. Hay a quien le sorprende mucho mi afición al rap en general y al español en particular. Suelo contar que sé algo de libros, un poquito de cine y casi  nada de música. En realidad, si me pongo a pensar en ello, el ochenta por ciento o más de mi formación musical bebe del cine o la televisión: escucho algo que me gusta y localizo la canción. Pero no creo que Toteking, que para entonces ya brillaba aquí —y en muchos otros lugares— sea el caso.

He estado incluso en uno de sus conciertos. Eso es mucho decir habida cuenta de mi fobia a los espacios llenos de gente. No era mi sitio, por eso y porque para entonces no era adolescente ni tenía afición a que me derramaran cerveza por encima. Pero igual sirve para que se hagan una idea de lo mucho que me gusta el artista y, sobre todo, de la ilusión que me hizo saber que Blackie Books iba a editar una suerte e autobiografía o memorias.

Búnker: rap y literatura

Posiblemente una de las razones que me acercaron al rap es que se trata de la disciplina o género musical que más asocio a la literatura. Con Toteking ese nexo de unión iba más lejos: la literatura estaba presente en sus letras. Dejando a un lado ese estigma que sufren los raperos y que inclina a pensar que solo hablan de putas, drogas y coches, en Otras Mentes la relación se hacía, más que patente, prístina:

[…] Hablo de Bolaño sin suerte
No de Robert Landon para imberbes
Grito Pedro Páramo bien fuerte
De Harold Bloom diciéndote qué leerte
Ivo Andric ganando el Novel hablando de un puente […] Vila-Matas es mi estilo, hablo de los que salen en los libros
Hablo de creadores convencidos, hablo de los que salen en los vídeos […]

Vila-Matas es una constante en su música hasta el punto de titular Bartleby & Co. una canción sobre la obsesión de la página en blanco, de ejercer un esfuerzo que no se sabe si merece la pena o no. Vila-Matas es también una presencia constante en Búnker en forma de recomendador de libros o, directamente, como redactor del prólogo que acompaña esta suerte de memorias.

Memorias terapéuticas de un rapero

Búnker no es una autobiografía al uso pero sí acumula retales de recuerdos hilvanados en un orden cronológico. Es un libro que, como bien se ha dicho en algún momento, funciona como una suerte de terapia propia que, por vicisitudes de la vida, ha terminado por hacerse público. Es un libro que ayuda a reflexionar más sobre nosotros que sobre quien lo escribe, porque a la postre sus vivencias son suyas y de nadie más y pocas lecciones aprendemos que no hayamos vivido en carne propia.

Toteking habla de sus odios, que son odios hacia todo y todos peroB también, por qué no, odio hacia uno mismo. Habla de sus frustraciones, de sus nervios, de ese TOC que aparece en sus letras como reflejo de su vida, habla de ser pobre o de ser rico, de ser joven o de ser viejo, habla de lecturas y, ante todo, habla de las personas que le importan.

Toteking

Búnker es un libro especializado para quienes gustan de su música. Pero por suerte es mucho más, va un paso más allá para poder convertirse en un libro que pueda gustarle también a quien no haya escuchado una sola de sus canciones. No hay, por suerte, entre sus páginas una receta secreta: haga usted esto y le irá bien, llenará conciertos, se hará rico, aunque sí hay párrafos dedicados a cómo hace él las cosas, cómo le va, cómo son sus conciertos y si tiene o no el dinero para vivir con calma, como cuando calcula cuántos años podría aguantar con lo ingresado en el banco.

Entre tanto odio, en Búnker hay también amor que surge entre los párrafos: a la familia, a los amigos que, considerándose como se consideraba un fuera de la ley, le hacían sentirse normal, a su pareja y, sobre todo, a la figura de su padre. Ahí hay un pequeño altar construido con letras por un hombre que falleció a causa del cáncer y que dejó un espacio que no se llena con nada.

Hay, al final, un canto de resignación cuando aceptamos lo que realmente somos, con lo bueno y con lo malo, con las experiencias que nos han hecho caer y las que nos han levantado. Los fans de Toteking estamos de enhorabuena y esperamos que, después de Búnker, Tote siga brillando aquí.

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  • Título: Búnker. Memorias de encierro, rimas y tiburones blancos
  • Autor: Toteking
  • Editorial: Blackie Books (más información del libro aquí)
  • 232 páginas.19,90 Euros (formato papel)