Esta semana he disfrutado enormemente de la oportunidad que me han brindado en el podcast La cueva de Tartalo: hablar de uno de mis escritores de fantástico favoritos y que más repercusión han tenido en el mundo del audiovisual, tanto en televisión como en el cine: Richard Matheson.
Richard Matheson: un autor conocido por su obra pero no por su nombre
Richard Matheson es uno de esos autores que nunca han sido lo suficientemente reconocidos; aún así su influencia en el género del siglo XX es indudable y así lo atestiguan otros escritores de la talla de Ray Bradbury o Stephen King. Cuando digo género, en realidad me refiero a varios: sus obras abarcan la ciencia ficción y el terror —en especial en su producción más temprana, publicada en revistas Pulp—, pero también el western o la fantasía. Escribió novelas, algunas tan reconocidas como Soy leyenda, con hasta cuatro adaptaciones para la pantalla (por cierto, una de ellas española y muy poco conocida: el mediometraje de Mario Gómez Martín en 1967).

Pero su obra más prolífica está en dos áreas: el cuento y el guion. Como relatista o cuentista Richard Matheson era más artesano que artista, porque siempre parecía escribir con una oferta de venta de mente. Como decía, muchos de sus relatos se publicaron en revistas Pulp pero luego dio el salto a publicaciones más “reputadas”, como PlayBoy, donde llegaba a cobrar mil dólares por un relato de poco más de una página.
Un artesano de la comercialización del relato
Es por ello que escribía pensando en a quién quería ofertarle la historia y eso hace que destaquen sus relatos más visuales y fácilmente adaptables y que no sintiera la necesidad de crear un universo que contuviera sus historias, más allá de estar ambientadas en una sociedad muy similar a la suya. También supone que sus cuentos, en su mayoría, no tienen un marcado carácter crítico aunque se dejen ver entre sus líneas veladas insinuaciones sobre el capitalismo, el poder de la televisión o incluso el racismo.
En España los relatos de Richard Matheson se recopilaron inicialmente en dos volúmenes editados por Gigamesh. Son los que he leído yo para mi participación en el podcast.

Matheson destacó también por su labor como guionista. Llevan su firma algunos de los capítulos más memorables de las emblemáticas The twilight zone —En los límites de la realidad, en su versión doblada al español—, Star Trek, Cuentos asombrosos o La hora de Alfred Hitchcock; además de las adaptaciones de cuentos de Edgar Allan Poe dirigidas por Roger Corman o el primer trabajo cinematográfico de Steven Spielberg: El diablo sobre ruedas (adaptación de su relato “duelo”). También varios de sus relatos han sido llevados a la gran pantalla, como El increíble hombre menguante en 1957 o El último escalón en 2000. Pero el más recordado de todos ellos es Soy leyenda.
Entre los numerosos premios que ha obtenido se hallan el World Fantasy (1976, 1978, 1984, 1990), el Bram Stoker (1990, 1991), el International Horror Guild Award (2000), el Retro Hugo (2001), el Locus (1990), el Readercon (1990) y el British Fantasy (1996).
La cueva de Tartalo: pincelando una obra
Participar en La cueva de Tartalo ha sido una oportunidad magnífica para releer algunos de sus cuentos, descubrir otros muchos y seleccionar cinco que recomiendo fervientemente para adentraros en la obra de este autor cuya influencia apenas intuimos pero que está muy, muy presente. Podéis ver el programa clicando en la siguiente imagen:

La obra de Richard Matheson
Si queréis adentraros en la obra de Richard Matheson, en castellano está repartida a lo largo y ancho del panorama editorial. Por si fuera poco, parte de su obra está agotada o descatalogada. Aún así, os recomiendo —y están accesibles— la colección de cuentos Shock en Ediciones Gigamesh, una nueva actualización de la edición antigua que tengo yo; una versión más escueta en el número de relatos pero en una editorial con sello de calidad es Pesadilla a 20 000 pies, en Valdemar (también disponible en bolsillo).
Con respecto a sus novelas, las dos más fáciles de conseguir en el sello minotauro de Editorial Planeta son Soy Leyenda y La casa infernal. Para el resto, hay que rebuscar un poco por ediciones más antiguas.




