Ustedes brillan en lo oscuro

Ustedes brillan en lo oscuro es el título de la colección de relatos de Liliana Colanzi (Bolivia, 1981), obra ganadora del premio Ribera de Duero en su edición de 2022.  Editada por la editorial Páginas de Espuma, es también el título del último relato al que se suman otro breve puñado de ellos. Aunque ese «brillan» evoca luz y energía, poco tienen que ver sus relatos con un día soleado en la playa. Los cuentos de Colanzi tienen algo de turbios y mucho de distópicos en una conjunción extraña entre lo que somos y lo que esperamos ser.

Liliana Colanzi. © IsabelWagemann

En Ustedes brillan en lo oscuro Colanzi —que a día de hoy reside en una pequeña ciudad del estado de Nueva York e imparte clases de literatura latinoamericana y escritura creativa en la Universidad de Cornell— se aleja del ambiente urbano o, más bien, lo evoca por contraste con periferias ruinosas, ambiente empobrecido en el que el ser humano dista un pequeño paso de ser un superviviente. Ese contraste social pero también económico tiene su traslación en las emociones humanas.

Cuevas que ven transcurrir el paso del tiempo, residuos nucleares que adoptan formas hermosísimas y comunidades religiosas ficticias son algunos de los toques que con maestría dejan caer esas gotas de extrañeza en forma futurista en una vida que por lo demás no se escaparía de cierta decadencia anodina.

Hace pocos días tuvimos la oportunidad de charlar unos minutos sobre esta recomendable colección de relatos:

Liliana Colanzi en la librería Cámara (Bilbao)
Liliana Colanzi en la librería Cámara (Bilbao)

He explorado las posibilidades del relato hasta rayar el ensayo

En Ustedes brillan en lo oscuro me han llamado la atención varias cosas. Por la forma en que se estructuran mayoría de los cuentos podríamos hablar de cadenas de microcuentos para formar una entidad mayor. Es una decisión narrativa particular, no necesariamente extraña pero tampoco muy habitual. Siento curiosidad por saber si es una decisión meditada o si obedece a tu proceso de escritura.

Es verdad que en muchos de estos cuentos hay esa estructura de collage o de mosaico. En algunos tiene que ver con la posibilidad de incluir varias perspectivas en un cuento. Por ejemplo, en Ustedes brillan en lo oscuro, están incluidos los puntos de vista de varios personajes afectados por la radiación. Aquí este coro de voces se mostraba mejor a partir de los fragmentos a lo largo del tiempo.

En otros casos, tiene que ver con un deseo de experimentación de las posibilidades del cuento. He escrito muchos cuentos contados desde el punto de vista de un personaje y aquí exploré otras posibilidades que incluso rayan en el ensayo, como en La cueva, en el que de pronto el tono se va acercando más a un artículo de ciencia sobre estalactitas y estalagmitas.

Por último, tiene que ver con un modelo, una lectura que tuve muy cercana mientras escribía. Necesito samplear algún texto mientras estoy escribiendo. En este caso el libro fue Las lágrimas de Pascal Quignard, una novela compuesta de fragmentos. Esa fue la forma que tenía en la cabeza mientras iba escribiendo estos relatos.

 

Durante el primer cuento, La cueva, tengo la sensación al leerlo de que somos como muy poca cosa. Mantienes un espacio que, sin impertérrito, parece estático y somos los humanos quienes aparecemos y desaparecemos de forma cíclica. Hay una sensación de que la magnificencia en la que nos bañamos no existe en realidad, no somos tan importantes.  

En este momento de la historia del planeta somos un agente geológico, un agente de extinción y transformación de todos los ecosistemas. Por algo se ha dado en llamar a esta era el Antropoceno, la era del hombre. Sin embargo, la historia del planeta es enorme y nuestro paso por ella es muy breve. La cueva trata de dar cuenta de esta circunstancia: el ser humano es uno de los protagonistas de la historia a lo largo de miles de años, pero no es el personaje principal.

La escritura tiene que ver con un ejercicio de la mirada, hacia dónde se mira y cómo se mira. Quería descentrar esa mirada de lo humano y dirigirla hacia otras criaturas que nos rodean y a las cuales no les prestamos mucha atención, aunque su impacto es mayor del que podamos ver.

Me interesa, por ejemplo, la fuerza de las criaturas invisibles como los virus. Un virus es capaz de transformar la forma en que en que vivimos, de afectar la economía mundial, de generar cambios sociales impresionantes y, sin embargo, no vemos los virus. La literatura te permite imaginar esas criaturas. Para mí la puerta a indagación es la ciencia ficción.

Así que sí, en ese cuento al menos, no en los demás, los humanos son apenas un capítulo más de la historia, pero no el componente central como somos un capítulo en la historia del planeta, pero un capítulo bastante breve y bastante insignificante en una historia de millones de años. Si proyectamos eso en la historia del universo somos más insignificantes aún.

Mis cuentos distorsionan la realidad para poder hacerla mía 

Hay otros cuentos donde juegas con una visión más espacial. Por ejemplo, cuando usas como topónimos Arriba y Abajo. Son términos que parecen metáforas de áreas o de clases que afectan también al espacio socioeconómico. Es algo que visualizo como una barriada más pobre o limítrofe de Arriba, que es a su vez algo a lo que aspirar. Hay otro cuento donde describes una población que parece incluso Amish y donde Afuera es el mundo civilizado que está más allá de sus límites. No poner nombres genera cierta desubicación del texto.

Sí, porque mis cuentos no tienen una voluntad mimética, sino que parten de una realidad o de un espacio específico y le añaden una distorsión. Necesito apropiarme de la historia, del espacio, pasarla por mi máquina, hacerla mía de alguna forma.

En el cuento situado en una colonia religiosa yo tenía en la cabeza las colonias menonitas que están en el oriente boliviano. Sin embargo, hay muchas cosas de la vida de esas colonias que yo no conozco. De hecho, en una primera versión de este cuento, donde era más explícita esa conexión, una amiga que lo leyó me comentó que los menonitas se llaman entre si hermano y hermana. Esos son detalles a los que yo no tengo acceso. Me plantean un límite a la imaginación que traté de sortear imaginando mi propia colonia, que no es necesariamente la menonita, sino otra cosa.

Lo mismo pasa con mi ciudad del Alto. A pesar de que está hablando de una ciudad que existe, contiene elementos que la distorsionan, como los drones o la presencia de pastores religiosos que en realidad son un holograma, u otros detalles de ciencia ficción que me ayudan a apropiarme de esos escenarios y hacerlos míos.

Así que sí están mis cuentos muy situados, parten de lugares concretos con una historia también muy específica, pero a la vez pasan por un proceso de transformación a la ciencia ficción o al fantástico en que se van desfigurando y convirtiendo en otros. También quería liberarme de cierto corsé de la representación. Por ejemplo, en el caso de la colonia religiosa hay cuestiones que están llevadas al extremo, como sugerir que los padres de las protagonistas tienen una relación incestuosa. Yo quería sentirme con la libertad de plasmar esa brutalidad sin tener que responder a la pregunta de si esa comunidad es real.

Me interesan los personajes que tienen una perspectiva limitada.

Al usar esa visión fragmentada de la que hemos hablado antes al lector le estás ofreciendo una visión global, entiende lo que está pasando. Sin embargo, muchos de tus personajes no entienden, tienen una capacidad o una visión muy limitada, un conocimiento también bastante limitado, ya sea por las circunstancias o el entorno en que se han criado. Hay jóvenes que empiezan a trabajar muy pronto, que no han tenido estudios… Hay una contraposición, un contraste muy fuerte cuando al lector le dejas saber todo, pero ellos no saben nada. Es un poco cruel también.

Si pensamos en el último cuento, Ellos brillan en lo oscuro, es muy cruel que vecinos de un barrio en Brasil se hayan sentido atraídos y deslumbrados por una luz hermosa que encuentran en medio de la chatarra y que no hayan tenido la información de que esa luz en realidad era peligrosa y era contaminante. A mí me parece cruel ese desconocimiento que tiene que ver también con un acto de negligencia por parte del estado o del sector médico que no hizo lo que lo que tenía que hacer para proteger a la población. Este desconocimiento generó un desastre que repercutió en la vida de cientos de personas. Inevitablemente es triste y es cruel. Otros personajes, como las chicas del camino angosto en la comunidad religiosa sueñan e imaginan lo que hay Afuera y, sin embargo, nunca han salido de las fronteras de su poblado.

Me interesa esa perspectiva de personajes que tienen acceso a una información limitada y que tienen que suplir esa falta de información con la imaginación o a través de informes no del todo confiables. Nosotros tampoco tenemos acceso a muchas de las preguntas de los temas más importantes que nos atañen. Hay muchísimas cosas de la historia de este planeta que no conocemos porque no están documentadas y también nos falta información para comprender. No sé cómo están contaminando el agua con microplásticos, cuál es la calidad del aire que estamos respirando, cuál es la calidad del agua que estamos tomando. ¿Qué pesticidas o qué sustancias tóxicas hay en los alimentos que estamos comiendo? No tenemos información sobre cuestiones que nos competen de manera directa y sobre las cuales hay una ignorancia, no en la que se nos pone a propósito.

 

La cueva arranca con un texto muy duro, muy antinatura: el relato de la mujer que mata a sus hijos recién nacidos. Desde ahí introduces un tema sobre el que insistes a lo largo de todos los cuentos como es esa presencia, deidad, religión que está todo el rato presente. No hablas de una religión en concreto, pero sí hay una presencia religiosa en cierto modo. En Ustedes brillan en lo oscuro se insiste también en lo de rezar a la santita. Nunca es el tema principal pero siempre está sobrevolando esa especie de presencia mística.

Hay una religiosidad popular o diversos sistemas de creencias que me interesaba explorar. Cada sistema de creencias es arbitrario y en ese sentido conecto con un autor de ciencia ficción, el argentino Rafael Pinedo. Él escribe una saga sobre la destrucción de la cultura que habla de escenarios postapocalípticos en los que hay clanes primitivos que están surgiendo de las ruinas de la civilización y creando nuevas religiones, nuevos tabúes, nuevas creencias…

Lo que hace Pinedo al presentarnos estas sociedades que empiezan de cero es mostrarnos cómo aquellas cuestiones en las que creemos como si fueran grandísimas verdades en realidad tienen un origen completamente arbitrario. Por ejemplo, hay una sociedad en la que el sexo oral es el mayor tabú y otra en la que la mujer no puede dar a luz normalmente, sino que hay que abrirle la panza con un cuchillo, lo que hace que se desangre y muera, y a través del cuchillo pase supuestamente el alma a la nueva criatura.

Son ejemplos extremos, pero nuestras creencias también tienen orígenes bastante curiosos. Creemos que Jesús o Dios viven en el vino, la sangre de Cristo. Creemos que una mujer que en su menstruación puede traer mala suerte o es impura y no debe tocar un niño. Es un tema que quería explorar.

  • Título: Ustedes brillan en lo oscuro
  • Autor: Liliana colanzi
  • Editorial: Páginas de espuma (más información del libro aquí )
  • 120 páginas. 15,00 Euros (formato papel); 5,99 euros (formato digital)

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