Ser de fuera

Publica Raquel Delgado su primer libro, Ser de fuera, una antología de relatos que, sin salir de la esfera de lo cotidiano, dejan patente que trasladamos muchos de los comportamientos aprehendidos de nuestras familias a nuestra vida diaria. A veces estas enseñanzas se viven como algo didáctico y útil, algo que nos ahorrará disgustos en el futuro; otras nos replantea qué parte de nuestras decisiones es realmente nuestra y cuál está impuesta por la sociedad como una carga que arrastramos sin decidirnos a cambiar una senda que se antoja más sencilla y aceptada. 

Los personajes de Ser de fuera escriben desde el otro lado, desde el haberse ido sin que ese ir sea tan forzoso como las grandes rutas migrantes: son más bien decisiones que nos trasladan por curiosidad, por emprender unos estudios o un trabajo diferentes… lo que sí se percibe en sus historias es que nunca se terminan de romper los hilos con el punto de partida ni terminan de afianzarse los de la nueva ubicación. Somos seres que dudan, que arrastran e incorporan y debaten de dónde son continuamente. Junto a eso, el matrimonio, la maternidad, la soledad, la salud mental… Cada relato se construye con sencillez pero sabe poner el foco en su tema. 

De algunos de estos relatos charlamos hace unos días. Os dejo aquí la entrevista con Raquel Delgado: 

Raquel Delgado
Raquel Delgado
Entrando de lleno en Ser de fuera, ¿cuál dirías que es el hilo vertebral de los relatos?

Tuve la idea sobre el concepto de “ser de fuera” antes de ponerme a escribir. Empecé a pensar en los relatos de la gente que vive lejos de su lugar de origen, en migraciones que no son dramáticas, que son domésticas y buscadas en la mayoría de los casos. Existe una necesidad, pero no es forzada, es la búsqueda de nuevas experiencias, querer ver otros lugares del mundo, estudiar… Reflexionando sobre ello veía que, aunque fuera voluntaria o buscada, en esa migración perdemos parte de lo que somos en el camino. Hay una fuerte afección en la vida de esas personas que no van a volver a su lugar de origen o que quizás lo hagan de forma periódica pero ya nada será suficiente.

Diría entonces que el hilo que une los relatos de Ser de fuera es tener un pie en una vida y otro pie en otra y enlaza con que esa vida más adulta que has construido no tiene mucho que ver con el entorno en el que has nacido y crecido.

Pero luego fui un poco ampliando este concepto a algo menos literal porque, siempre hay momentos en los que uno se siente de fuera, desubicado respecto de lo que está pasando en su vida o en su entorno. Es un poco como estar descolocada.

 

Tradicionalmente el cuento que da el título al libro se ubica al principio, pero en tu lugar es el clímax central. ¿Para ti tiene sentido ordenarlo así?

No aparecen cronológicamente respecto a cómo los escribí o en relación a las experiencias que se tratan. Sí que hay una especie de línea temporal que no se corresponde con el orden de los relatos, pero sí trata experiencias que van de la primera juventud hasta ya vida más adulta. Es un tránsito entre la adolescencia recién superada, cuando salimos de la universidad, hasta reflejar vidas más estables, las que van a ser las definitivas, o eso parece.

La decisión del orden fue una mezcla del trabajo con mi editor y cómo los había yo concebido. Los hombres y el pan sí fue el primero que escribí, el fundacional, y Diario de secano nos pareció que cerraba muy bien porque recuperaba el tema de la relación con el padre, pero desde un punto de vista totalmente distinto. Además, el pueblo, que es otro de los grandes temas del libro, en ese relato creo que es especialmente protagonista.

Así que en resumen la idea fue que conectaran bien el primero y el último, que se cerrara un ciclo. Luego ya respecto al resto hay varios bloques temáticos: amor romántico o matrimonio, maternidad, relaciones madre-hija…  Los relatos que tocaban los mismos temas los hemos colocado juntos para contrastar ideas.

 

Por alguna razón, cuando empezaba a leer los cuentos, pensaba que iban a ser más reivindicativos, porque ponen en la palestra las convenciones sociales respecto a la maternidad, el matrimonio… pero al final las protagonistas se pliegan a esas mismas convenciones, aunque sí es cierto que el debate está servido con la propia existencia del relato.

Sí, puede ser. Hay como una parte de análisis y luego otra parte de aceptación. Me parecía interesante pensar que muchas veces, aunque termines cayendo en las convenciones, lo haces no desde un punto de vista acrítico, sino siendo consciente de ello. Es bastante contradictorio y creo que en la vida estamos constantemente cayendo en contradicciones. Hay un punto de aceptación de cómo son las cosas, de permitirse a uno mismo lanzarse o pasar por ello, pero analizándolo.

 

Respecto al primer cuento, algo que me ha llamado mucho la atención es el punto cómico que lo baña, esa protagonista obsesionada con encontrar el pan perfecto para su padre cuando es consciente de que los problemas en realidad son otros. Los demás tienen ya un tono más costumbrista. Además, ese punto divertido también te permite analizar y retratar una generación que pasó hambre y tiene más bien poco en común con la siguiente a pesar de que no les separan tantos años.

Me gusta que me digas que tiene un punto cómico, porque yo no lo había percibido así, pero ahora, al estar hablando del libro, digo: Es que es verdad, o sea, es ridículo, ¿no? También le veía el punto cómico cuando su padre le acusa de ser capaz de comer sin pan. Pero a la narradora le ha marcado mucho esa letanía del pan y es el punto de relación que tiene con su padre. No se da cuenta de que es ridículo intentar impresionarle a través del pan, porque para él es otra cosa, es símbolo de otra cosa, no de alimento.

 

¿Crees que todavía estamos marcados por la generación precedente o que estamos dejando otras marcas peores en la siguiente?

No lo sé. Yo al menos he tratado de plasmar en el libro que hay una gran distancia entre la generación anterior y esta porque su situación no tiene nada que ver. Son mundos radicalmente distintos por la parte de los estudios, crecer en un pueblo versus hacerlo en una ciudad, las oportunidades… Cuando hay conflictos o no se entienden, es lo que recrimina la generación anterior a los jóvenes. Entonces, con respecto a las nuevas, no lo sé, la verdad. Probablemente la distancia con los que vienen por detrás no sea tanta. Nosotros por ejemplo no hemos nacido en dictadura y hay cosas en las que la distancia social es menor.

Diría que la presencia de internet, la conectividad, lo analógico frente a lo digital es lo que determina esa fractura tan grande. La generación que más contrastes sufrió fue la de nuestros abuelos, muchos ya no están y aun así ellos llegaron a saber qué es internet. Mi abuela tal vez no era usuaria y no sé si lo entendía del todo, pero sabía que estaba ahí y pensar en eso es una locura.

Por eso pienso que probablemente no haya tanta distancia con la generación de nuestros: nos entendemos mejor porque hemos vivido situaciones sociales más parecidas. Pero me cuesta creer que las generaciones que vienen, al mirar atrás, no vean ciertos comportamientos aprehendidos, aunque nosotros no seamos tan conscientes de cuál es nuestra impronta.

 

El relato Dímelo a mí, versa sobre el cambio a la maternidad, y me ha gustado mucho porque dejas claro que ser madre es, a la postre, siempre lo mismo y vemos un cambio desde la hija antagonista de su madre hasta que acepta que tiene mucho que aprender.  

Ahí lo que trataba de contar es, por un lado, el milagro que es el embarazo, el parto y, por otro, que es una experiencia muy común pero, cuando es uno el que está pasando por ella, se sumerge en un delirio. Ese yo creo que es uno de los relatos que más humor tiene, porque nuestra protagonista embarazada y luego madre es consciente de que lo que le sucede va a pasar de que su percepción está marcada por un momento muy específico.

De nuevo es un momento en el que hay un terrible contraste con la generación anterior, con la futura abuela, es una etapa de reflexión y es una fase de mucho contacto también en lo físico. Luego se va ordenando todo poco a poco y la protagonista se da cuenta de que hay ciertas cosas inevitables y le ayuda a entender mejor a su madre. Es una historia en la que trato de no narrar cosas idílicas, creo que hay fricciones y situaciones tensas que no hay que obviar, aunque luego se llega a cierta normalidad.

 

Es un cuento muy interesante porque está narrado desde la primera persona del plural, generando una cierta sororidad en la maternidad.

Intenté que hablara como un grupo de madres recientes, y ese narrador es el que da consejos a la nueva madre, el que se pone en su lugar y le dice: sabemos por lo que estás pasando, esto es así, te entendemos.

Hay dos primeras personas del plural en el libro y lo hice pensando en experiencias que me parecían más universales: la de volver a casa, que afecta por igual a hombres y mujeres, y la de la maternidad, más en clave femenina.

 

Vamos a saltar a otro tema que no es tan clave en el libro, pero está presente. En Despedida, un cuento que versa sobre una despedida de soltera, hablas delo que es una amistad desde la infancia. La que se mantiene por cierta inercia. Pero, de fondo, tocas la cuestión de la salud mental, que no es tan repetitivo.

Bueno, está también Una desesperación, que es otra historia donde la salud mental es más patente y se conecta con un momento vital que es empezar a trabajar y a vivir por tu cuenta.

No diría que la salud mental es un tema central de Despedida, pero sí está presente. Me interesaba presentar las consecuencias de una enfermedad mental que no se caracteriza por los síntomas inequívocos de un trastorno conocido como puede ser la esquizofrenia. Aquí planteo situaciones más sutiles y que creo se abordan cada vez con más normalidad, como puede ser intentar describir qué es la ansiedad. Son situaciones más desprovistas de grandes golpes dramáticos o de patologías más graves que no son tan fáciles de identificar en el día a día.

 

En Una desesperación a eso se añade una cierta sensación de soledad, la protagonista no vive sola siempre, pero parece que así es, tiene un quiebro emocional al que da vueltas constantemente sin solución. Genera pena pero también cierta inquietud si nos paramos a pensar en cuánto de solos estamos.

Sí, ella no está sola, en el sentido de que hay gente a su alrededor, conocidos, amigos, familia… pero e problema que sufre la aísla tanto que es como si lo estuviera. Esto combinado con un momento muy exigente en la vida de cualquiera, como es la incorporación al mercado laboral, la necesidad de empezar a ganarse la vida, demostrar que lo que ha hecho hasta ese momento ha valido para algo…  

Me gustaba ese contraste entre estar en un momento terrible y al mismo tiempo ser funcional y que los demás no se den cuenta de nada. Tenemos la idea de que tienes que llevar escrito en la cara tu estado mental y esta narradora está pasando por mucho sufrimiento, pero no lo está manifestando de cara a su entorno.

 

En los relatos hay hombres, pero no son trascendentes para las historias, pululan por las páginas.

Tenía algunas dudas sobre cómo iban a entender los relatos los hombres, si los iban a aceptar,

porque igual son temas que no les interesan en absoluto, porque al tener todo narradoras mujeres y hablar en algunos casos de cuestiones como la maternidad se pueden identificar menos. Pero la realidad es que, al menos con quienes he hablado, lo entienden como un libro más generacional, que trata temas universales como la amistad, las relaciones familiares…Son cuestiones que afectan a todos. Incluso uno de los relatos, Ser de fuera, podría estar narrado por un hombre, aunque yo pensará en términos de una mujer porque me resultaba más natural y más sencillo, y no habría cambiado en nada.

Yo estaba un poco obsesionada con que todo fuera verídico, que se percibiera como real, como normal, que fueran situaciones que cualquiera pudiera decir: esto es así. Me resultaba más fácil hacerlo desde el punto de vista de una mujer y por eso es así. 

En el relato Dímelo a mí, el de las madres recientes, al principio ni siquiera aparecía la figura del hombre.  Lo terminé introduciendo para que no fuera un enigma, para que no ocupara el centro del relato la cuestión de si estábamos hablando de una madre soltera. Hay un padre, pero no es parte de esta historia, está en un plano secundario. Y como él hay padres, hay abuelos… pero no son los narradores, no tienen la voz principal.

 

Otro tema que quizás también afecta más a las mujeres es el de la belleza. Además, lo introduce ya en la etapa de la adolescencia cuando una joven ya predice que para conseguir lo que quiere, a quien quiere, tiene que ser guapa. Además, va ligado a la consecución de sus objetivos, que son siempre de carácter amoroso.

Sí, hay una línea directa en cómo tu autopercepción está vinculada a las relaciones amorosas desde un inicio. También hay aspectos ligados a la belleza en Despedida, porque muchas veces en los grupos de amistad de la infancia cada miembro asume un rol y una puede ser la fea y lo es para siempre. Cuesta mucho salir de esa etiqueta o ese rol que has adoptado cuando eras pequeña. Esto está a su vez relacionado con los pueblos, donde esa personalidad fijada es aún más duradera.  

En el relato Antes de casarme, que versa sobre el matrimonio hay una fuerte reflexión sobre con qué referentes y etiquetas nos hemos criado. Es muy injusto y muy absurdo, pero desde la infancia y la adolescencia, desde el principio, las niñas son conscientes de la importancia de la belleza, de la presión que sufren muchas veces a través de otras mujeres, de su familia, de sus propias madres.

 

Para terminar, ¿Cómo llegaron los cuentos a ser publicados? En los agradecimientos mencionas a Aixa de la Cruz.

A Aixa la conocí en un taller de escritura online hace unos cuatro años y seguí en contacto con ella. Me fue dando feedback de lo que iba escribiendo, fue un gran apoyo. Yo a Aixa la seguía, la leía y es alguien en cuyo criterio confiaba, además de ser alguien que se dedica a la escritura. Al final el proceso de escribir es muy solitario y viene bien buscar un contraste.

Ser de fuera, Raquel delgado, sexto piso, portada

  • Título: Ser de fuera  
  • Autor: Raquel Delgado 
  • Editorial: Sexto Piso (más información del libro aquí
  • 112 Páginas. 16,90 euros (formato papel)

Piérdete en el archivo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *