Mónica Carrillo es un personaje, mediáticamente hablando, conocido aún al margen de su faceta escritora. Que también la tiene, como prueba  que su última novela, La vida desnuda, galardonada con el Premio Azorín, acaba de aterrizar en las librerías, con una metáfora que nadie entiende porque ningún buen lector en su sano juicio lanzaría libros para que aterricen en ningún lugar.

La vida desnuda es un drama en varios actos, un repaso a una familia que tras su apariencia de éxito oculta los secretos de cada uno de sus miembros, esas vidas secretas, como Carrillo las define, que no están al alcance de nadie pero que perturban el clima familiar cuando no se convierten en armas que hieren a quienes supuestamente queremos.

Gala toma el AVE de Barcelona a Madrid con urgencia cuando su hermano Mauro la llama para confirmar que su abuela está a punto de fallecer. Gala, artista —quién sabe si algo hay de casualidad o de pretensión—, atormentada por culpas reales e imaginarias, se enfrenta a una despedida que vendrá acompañada por la salida a la luz de la realidad de los hilos que la unen a sus abuelos, sus padres, su tía, su hermano e incluso su ex pareja.  Con todo ello Mónica Carrillo se adentra en lo que no mostramos salvo en caso de colapso: los miedos, la culpa, el luto, la vergüenza, el dolor, el amor no correspondido o la infidelidad.

Mónica carrillo

Mónica Carrillo. ©María Villanueva García

La vida desnuda es una novela vitalicia

La vida desnuda no es un libro negativo en el sentido amplio de la palabra ni genera desazón, pero sí sobrevuela la historia a través de sentimientos que pueden considerarse como tales y que, en general, tratamos de ocultar de nuestra vida pública: el dolor, los celos, la ira, el duelo… ¿Era tu intención centrarte en aspectos tan oscuros de la personalidad? 

Mi intención es reflexionar sobre las emociones, sobre el mundo de los secretos en este caso. El mundo de los secretos tiene mucho que ver con el sentimiento de culpa y con el miedo: a defraudar, a no ser aceptado, a decepcionar… Esos son sentimientos negativos pero existen. Yo creo que es una novela vitalicia, pero es cierto que la vida lleva aparejadas muchas sensaciones y algunas son positivas y otras no tanto.

He jugado a reflexionar sobre las zancadillas que nos ponemos. Muchas veces no diría que buscamos la culpa pero sí que nos ponemos palos en la rueda. La protagonista no se deja en paz en ese sentido porque la muerte de su abuelo la marca, la acompaña siempre, ella ha desarrollado un sentimiento de culpa hacia todo y cuando está disfrutando y cree que no debería hacerlo porque hay otras cuestiones que la angustian, no se deja en paz, siempre hay algo que la está molestando.

También se habla mucho de los celos. Los hay fundados e infundados. Si existen motivos para su existencia están sujetos a la realidad y es lógico que provoquen tensiones. Pero es muy interesante cuando uno se los inventa y se regodea en el sufrimiento de fantasear con la idea negativa de perder a a alguien, cuando esa situación no existe y es el miedo el que se hace cargo.

Aspiro a que seamos cautos y responsables

La conclusión de La vida desnuda puede ser la necesidad de que nos guiemos por el día a día, por elc carpe diem. 

Sí. Es algo complicado, estamos siempre con prisas porque nos falta tiempo, estamos cabalgando por encima de la ola. En la novela se reflexiona mucho sobre el tiempo y coincide con este impás, paréntesis, que hemos tenido con la cuarentena y el confinamiento, que ha sido una pausa obligada que nos ha hecho pensar que sí se puede parar, que hay veces que nos lo tenemos incluso que autoimponer.

¿Crees que va a ser duradero a medio plazo? Muchos hemos reflexionado sobre el rimo que llevábamos antes de este parón pero parece que la vida nos vuelve a llevar al mismo camino. 

No creo que dure mucho. Me gustaría pensar que sí, pero no lo creo. Aspiro a que aprendamos de esto, a que seamos cautos y responsables. Porque haya pasado la crisis sanitaria no ha pasado el riesgo a contagiarnos y siguen muriendo personas. De ahí a que nos cambie la forma de entender la vida: ojalá aprendamos y saquemos una lección positiva pero es muy complicado. Tendemos a volver a la normalidad, por mucha “nueva normalidad” que nos llamen.

En alguna entrevista has marcado la diferencia entre el silencio por mentira y el silencio por omisión. 

Creo que hay muchos tipos de silencio y también de mentira. Unas llevan implícitos otros daños colaterales a terceros. En la novela se narran dobles vidas, deslealtades, mentiras continuadas en el tiempo… no es lo mismo que omitir un dato en un momento determinado de un hecho concreto. Hay secretos y secretos y cada cual vive sus propios secretos de una forma que depende de tu educación, de tus principios, de tus valores morales, de los límites que te haya impuesto tu núcleo familiar, de tu propia experiencia… Y además varían con el tiempo.

Reivindico el derecho a tener parcelas privadas

En la novela dejas al desnudo a todos los miembros de una familia. Persona a persona, historia tras historia, se revela qué hay debajo de su superficie. No sé si es necesario que una familia llegue a ese nivel de transparencia en común. 

No es necesario pero sí es inevitable tener secretos, todo el mundo tiene algo que ocultar o partes de su vida que no quieren que se sepan. Lo de desnudar a los miembros ha sido un ejercicio que me interesaba, en particular coincidiendo con un momento clave como es la despedida de la abuela, un momento en que la guardia está baja y las emociones a flor de piel, cuando todos se están despidiendo de un ser querido.

Pero no solo creo que no es necesario sino que reivindico el derecho a tener parcelas privadas y de misterio. Somos libres de contar y de ocultar; ahí está nuestro gran poder. Lo que sí te lleva a cuestionarte como lectora La vida desnuda es cuando esa decisión tiene consecuencias sobre terceros, cuando al ocultar información hay daños morales colaterales.

Hay que ocuparse de los mayores de forma activa, no solo preocuparnos por ellos

Hay algo dulce y muy bonito en el detonante de la novela, que es la relación de Gala con sus dos abuelos. Quiero ver ahí una cierta nostalgia sobre la forma de tratar a nuestros mayores, que parece evaporarse, con un mayor desapego, y también una puesta en valor o reivindicación de su existencia. 

Es un homenaje y también una forma de ser justos con ellos. Con mayores han dado mucho por nosotros, por sus hijos y sus nietos, y da la sensación de que ya han nacido mayores, de que ya están ahí, de que son un mueble viejo que no sirve para nada. Que haya coincidido con este momento me parece hasta conmovedor. Hemos perdido a muchas personas de una generación, se nos han ido sin poderse despedir de sus seres queridos, un dolor añadido y durísimo. Espero que la novela sirva para reflexionar y darnos cuenta del valor y la importancia que tienen los mayores. Quiero pensar que no nos estamos deshumanizando y que sigue siendo importante el trato familiar, pero hay que hacer cosas de forma activa, hay que ocuparse de los mayores no solo preocupase.

Otro tema colateral a la novela pero que está ahí a través de un personaje secundario es el de la sobreexposición en redes sociales. Se plantea como una vida paralela que está pero que no es real. 

Además va muy hilvanado con las tres vidas que tenemos: la pública, la privada y la secreta. La pública queda amplificada, sobre todo en los más jóvenes que desde pequeños ya están expuestos. Me apetecía indagar en estos mundos, en estas partes de nuestras vidas que son al mismo tiempo un mundo de apariencias, la parte que tú quieres proyectar pero que los demás perciben como si fuera la realidad. Eso puede generar en quien lo ve frustración, la sensación de que su vida es muy aburrida y la de los demás interesante. Todo ese submundo virtual me parece muy interesante.

Hasta hace poco las redes sociales no eran tanto tema de conversación en las novelas; existían en la vida real pero no se terminaban de trasladar a la ficción; es ahora cuando estáis empezando a tomar el testigo y a incluirlas como parte de la vida. 

Es que son parte de nuestra realidad; yo lo he incluido de forma natural. Ahora mismo una vida pública   está aún más expuesta que hace unos años.

Para terminar, esta es tu tercera novela que viene con el Premio Azorín debajo del brazo.No sé hasta qué punto te supone un apoyo extra cuando las dos anteriores ya habían funcionado bien. 

A mí me ha hecho ilusión también porque lo otorga el Ayuntamiento de Alicante y es como ser profeta en tu tierra. Es cierto que tengo el respaldo del publico hasta el momento pero es un espaldarazo también por parte del jurado, de compañeros, de autores. Ayuda a reafirmar que vas por el buen camino y la ilusión está ahí.

la vida desnuda, mónica carrillo, planeta

  • Título: La vida desnuda
  • Autor: Mónica Carrillo
  • Editorial: Planeta (más información del libro aquí y podéis leer un fragmento aquí)
  • 288 páginas. 20,5o Euros (formato papel)