Volver a David Foster Wallace es como encontrar en un altillo esa vieja bata de felpa que, de tan desgastada, resulta gustosa. Es una cita anual ineludible cuya presencia a lo largo de los meses multiplicaría si no fueran tantos los libros que se agolpan esperando a ser leídos. Volver a David Foster Wallace (DFW para sus lectores) es reencontrarse con la dificultad de leer a un autor metódico, detallista, que exige más de lo que ofrece en algunos momentos, pero que no deja indiferente en ningún caso.

Revisando el archivo de entradas veo que hace casi año y medio que no hablo de DFW en el blog. En aquella última entrada traía a colación la biografía de DT. Max Todas las historias de amor son historias de fantasmas y comentaba que no había encontrado edición traducida de  Although Of Course You End Up Becoming Yourself: A Road Trip with David Foster Wallace, de David Lipsky.

Pero siendo David Foster Wallace un autor que podríamos denominar de culto, con una legión de seguidores —y otros tantos lectores que piensan que está sobrevalorado—, la editorial Pálido Fuego, que ya había editado en 2012 Conversaciones con David Foster Wallace, de Stephen J. Burn (libro que aún espera en la lista interminable de volúmenes por leer), se ha puesto manos a la obra y ha editado este mismo año Aunque por supuesto terminas siendo tú mismo. Un viaje con David Foster Wallace, un título agotador y tedioso aunque sea traducción literal del original inglés.

En marzo de 1996 David Foster Wallace —contaba por entonces treinta y cuatro años— encaraba la recta final de la promoción de su mastondóntica Broma infinita. Durante los últimos cinco días se une a él David Lipsky, redactor de la revista Rolling Stone, encargado de escribir un reportaje sobre él, reportaje que nunca se llegó a publicar y que David Lipsky volcó en este libro en 2010, tras el suicidio del autor. Cinco días y cinco noches durante las cuales ambos fueron inseparables y la grabadora estuvo encendida en todo momento, en un duelo entre dos voluntades: la de Lipsky por obtener las respuestas más precisas y extensas posibles; y la de DFW por ser “auténtico” pero tratando —o al menos esa impresión se obtiene al final del libro— de salvaguardar la parte más oscura de sí mismo.

Hay algo muy íntimo en este libro que no se apreciaba en la obra de DT. Max. Por un lado, es lo más parecido a una autobiografía. De hecho, la presencia de Lipsky es casi inexistente a lo largo de sus casi cuatrocientas páginas, como corresponde a un entrevistador que deja que sea el entrevistado quien se retrate a sí mismo. Fuera de alguna nota entre paréntesis en la que refleja sus impresiones personales, en especial cuando la actitud de Wallace no parece cuadrar con sus palabras, no hay más voz que la del escritor, con sus dudas, sus rectificaciones y sus esfuerzos continuos por expresar lo que piensa.

Resulta cuando menos curioso reconocer su voz literaria en sus palabras, identificarlo con libros ya leídos como si su voz fuera un primer borrador, la primera versión que luego tendría que pulir, frase tras frase, sobre el papel, hasta dar con una versión editable. Su estilo rápido, abundante en imágenes, satírico y preclaro es más que evidente.

Pero, mientras que en Todas las historias de amor son historias de fantasmas se hacía hincapié en el lado más crudo de su vida personal —los varios sucesos depresivos, intentos de suicidio y adicciones— aquí Wallace sólo deja entrever parte de esa personalidad y es su faceta escritora y, sobre todo, su relación con una fama no esperada la que ocupa la mayor parte  del volumen.

Así, este viaje se transforma de biografía a libro de recetas sobre la escritura y sobre la fama. Wallace sufre durante toda la promoción del libro porque se encuentra ante una encrucijada: ¿tal vez el ser reconocido debilita su obra como escritor? ¿No está la fama reservada a aquellos que escriben para un público menos educado que el suyo? Pero, al mismo tiempo, ¿no escribe el escritor para ser leído, por cuantas más personas mejor? ¿por qué habría de avergonzarse de que su libro, que tantos años de trabajo le ha supuesto, sea reconocido? ¿Es porque sospecha que muchos de quienes lo alaban no han llegado a transitar por sus más de mil páginas o, si lo han hecho, no lo han comprendido? Porque él concibe la lectura como algo que requiere un mínimo esfuerzo pero que tampoco ha de ser tan incompresible como para que el lector abandone el  placer de la lectura.

Uno de los aspectos más acertados fue la elección de Lipsky como entrevistador. Siendo también escritor de cierta fama aunque en ningún caso al nivel de Wallace, se estableció entre ambos una rápida complicidad y un sentimiento de comunión que hace de la entrevista algo que fluye con relativa facilidad, donde Lipsky sabe dónde romper un tema y cuándo es necesario forzar un poco más la cuerda, obligando a Wallace a que se exprese con mayor rotundidad.

Aunque por supuesto terminas siendo tú mismo fue llevada al cine en el año 2015  por el director James Ponsoldt con la película The end of the tour, una buena adaptación que, sin lograr el grado de profundidad que alcanza el libro, no deja de ser de obligado visionado para quienes quieran completar el puzzle que era la mente de Foster Wallace.

El texto habla de la obsesión por la fama y de cómo cambia con la edad (como en el extracto sobre estas líneas), de su aprecio por los relatos (han de ser brillantes en su totalidad, mientras que una novela mediocre siempre puede tener algún destello), de sus adicciones más básicas, como la televisión (No es mala ni una pérdida de tiempo. No más de lo que lo es, digamos, la masturbación. Es una manera placentera de pasar diez minutos. Pero si lo haces veinte veces al día -o si tu principal relación sexual es con tu mano- entonces algo va mal. O sea, es una cuestión de grado). En él David Foster Wallace deja entrever sus miedos, su timidez, sus fortalezas y todo aquello que hacía de él un escritor que se encogía ante la visión de su nombre en la portada de una revista y que, para bien o para mal, forma parte su ser.

Aunque por supuesto terminas siendo tú mismo. Un viaje con David Foster Wallace. es una lectura obligatoria para fans del escritor que, página tras página, podrán apreciar cómo se desvanece el velo de misterio que encierran aquellos artistas que decidieron acabar con su vida de forma trágica.

  • Título: Aunque por supuesto terminas siendo tú mismo. Un viaje con David Foster Wallace.
  • Autor: David Lipsky, a partir de las transcripciones de David Foster Wallace (traducción de José Luis Amores)
  • Editorial: Pálido Fuego (podéis leer más información sobre el libro aquí)
  • 398 páginas. 23,90 Euros (formato papel)
  • Puedes leer algunas de las citas que he extraído del libro aquí

Puedes conseguir el libro clicando en la siguiente imagen:

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¿Has leído este libro? ¿Cómo lo clasificarías: una autobiografía o una entrevista? ¿Cuál es tu libro de David Foster Wallace favorito? Tienes los comentarios a tu disposición. 

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