Con mi renovado interés por incluir más ensayos entre mis lecturas, hace unos meses hice una encuesta en Twitter sobre las obras por las que debería comenzar. Twitter es un lugar fantástico para conectar con gente que sabe mucho más que tú sobre algunos temas y aprender de ellos. Así llegué a Stefan Zweig. Casi una decena de personas me comentaron que, si quería empezar a leer ensayo sobre historia sin caer en un estado de sopor irremediable, Zweig era la opción adecuada y, entre sus obras, El mundo de ayer, aunque también me han recomendado por otro lado Momentos estelares. De momento, he empezado por la novela corta, o relato largo Una historia crepuscular, que conseguí en la maravillosa librería Gil de Santander (la que inspiró este relato de hace unas semanas).

Stefan Zweig (Austria, 28 de noviembre de 1881—Brasil, 22 de febrero de 1942) fue un escritor, biógrafo y activista social austríaco de la primera mitad del siglo XX, muy popular entre 1920 y 1930. Escribió novelas, relatos y biografías, y ha sido traducido a más de cincuenta idiomas. Según él mismo afirmaba en su autobiografía, su éxito se debió a:

… el inesperado éxito de mis libros proviene, según creo, en última instancia de un vicio personal, a saber: que soy un lector impaciente y de mucho temperamento. Me irrita toda facundia, todo lo difuso y vagamente exaltado, lo ambiguo, lo innecesariamente morboso de una novela, de una biografía, de una exposición intelectual. Sólo un libro que se mantiene siempre, página tras página sobre su nivel y que arrastra al lector hasta la última linea sin dejarle tomar aliento, me proporciona un perfecto deleite. Nueve de cada diez libros que caen en mis manos, los encuentro sobrecargados de descripciones superfluas, diálogos extensos y figuras secundarias inútiles, que les quitan tensión y les restan dinamismo”.

Desde luego, Una historia crepuscular junta todos estos criterios. Es una novela corta, nouvelle o relato largo, de apenas sesenta páginas, que narra una historia que se desarrolla en un único escenario, una mansión o pequeño castillo de la campiña escocesa, en la que Bob, un adolescente inglés de familia acomodada, pasa el verano en compañía de los suyos y de otras familias amigas. En esa complicada edad que no pertenece a la infancia ni a la adultez pasa los días aburrido sin poder compartir su tiempo con los hombres ni tampoco con las mujeres.

Una noche, al caer el crepúsculo, es abordado por una joven cuya identidad no consigue esclarecer, en un breve pero intenso encuentro amoroso. Ese será el comienzo de su despertar a la edad adulta y al amor, buscando cada noche el encuentro y tratando de descifrar quién es la mujer que se ha interesado por él.

Una historia crepuscular nos remite pues a dos instantes de cambio: por un lado, la llegada del crepúsculo al caer el sol tras un caluroso día de verano, cuando las inhibiciones desaparecen y se desatan las relaciones ocultas por una luz difuminada; y por otro lado el fin de la infancia y el comienzo de la edad del razonamiento, del descubrimiento de sentimientos que hasta ese instante habían pasado inadvertidos para el joven, que entra en un momento de fiebre adolescente, arrastrado por un primer amor o lo que él cree que lo es, por las hormonas y por un ansia de aprender y entender. Es el de Bob un amor que nos traslada a nuestra propia juventud, a esa obstinación por creer que el primer sentimiento es el definitivo, con un ansia que aún no escapa de cierto infantilismo terco. Resulta, por tanto, entrañable, tierno y, aunque no está la novela carente de cierta pena por el sufrimiento —que no es tal— del muchacho, incrementado por el final que Zweig ha decidido para esta peculiar relación, domina sobre todo lo demás la sonrisa condescendiente, cínica, que mostramos como adultos que han sobrepasado esa fase y creen no poder caer de nuevo en el embrujo de una relación tan impetuosa.

Zweig crea un historia que engloba los sentimientos más grandes de que puede hacer gala la humanidad y nos arrastra con la pasión que desborda cada palabra, a pesar de que el final se hace previsible y que hace gala de un lenguaje ciertamente engalanado y en ocasiones supérfluo por romántico. Una historia crepuscular es, sobre todo, una historia sobre el primer amor y no hay en esta pequeña obra pretensión de llegar más allá o tratar otros temas, pues la extensión tampoco permitiría profundizar en ellos como lo hace en la relación de Bob.

  • Título: Una historia crepuscular
  • Autor: Stefan Zweig (traducción de Joan Fontcuberta)
  • Editorial: Acantilado (consulta aquí más información de la editorial). Puedes leer un extracto del libro aquí.
  • 64 páginas. 11,00 Euros.

¿Has leído Una historia crepuscular? ¿Y algún ensayo de Stefan Zweig? ¿Son tan interesantes como me han dicho? Recuerda que tienes a tu disposición los comentarios. 

Si quieres leer esta novela, puedes conseguirla clicando en la imagen:

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