Muchas gracias a Javier Cámara, de la librería Cámara de Bilbao, por conseguirme este libro.

Jim, John y Jack están muy locos. O han bebido demasiados terapias (ron y Coca-Cola servidos de una forma muy especial). Lo mismo da. Hace unos meses os hablé de lo impresionada que quedé por la lectura de El niño que robó el caballo de Atila. Una comedia canalla es la ópera prima de Iván Repila, y no podría ser más diferente. Su redacción es, o parece ser, cachondeo puro, escrita para pasar el rato, sin moraleja alguna más allá de que algunos nacen con estrella y otros estrellados. Y en esta novela hay más de los segundos que de los primeros.

Los protagonistas, mileuristas aburridos con su vida, tienen muy claro lo que quieren: ganar mucho dinero, muy rápido y vivir de las rentas. Algo muy complicado en un trabajo rutinario. Así que no se les ocurre nada mejor que plantar un campo de marihuana (mucha atención al trabajo de investigación que ha tenido que hacer Repila para encontrar tantos sinónimos de porro como aparecen en el libro). Y en su camino se cruzan con mafiosas que podrían ser abogadas de un bufete de renombre, matones, asesinos a sueldo, niños abusones… cada personaje es más disparatado que el anterior, y el resultado final sólo puedo equiparlo a una versión cañí de cualquier película de Guy Richie: mismo ritmo, misma paranoia, misma panda de desgraciados que acaban cayendo bien al lector, de tanta pena que dan, combinado con el tono soez de South Park. Es cine novelado.

La novela de Repila resulta hasta ofensiva porque parece escrita en una tarde de verano: es ágil, ligera, divertida y se devora en pocas horas. Dan ganas de saber aún más, de seguir a los personajes durante más tiempo, porque se intuye que sus aventuras no acaban en el desmadrado final que presenta el autor, al que se llega poco a poco, entrelazando personajes, definiéndolos, para que todo encaje en el último acto. De ahí que la impresión inicial sea una estafa, porque la estructura delata que todo está sumamente cuidado, que no ha dejado nada al azar al construir la historia.

Una comedia canalla no es un libro imprescindible, pero es un gran libro, una buena elección para animar a leer a los reticentes, y una magnífica oportunidad de pasar unas horas con una sonrisa en la cara.

Y para terminar, te dejo el enlace a la entrevista que le hizo Koldo Gutiérrez para la Revista Cactus, en la que habla de las dos novelas que ha escrito hasta el momento. Espero poder leer pronto algo nuevo.

Sinopsis: Jim, John y Jack son jóvenes, mileuristas, están cansados y quieren emprender el negocio de sus vidas. El único problema: no es legal. Así que tendrán que entrar en contacto con peligrosos delincuentes, drogadictos de pandereta, bandas violentas y asesinos de primer nivel. O algo así.  A su alrededor, un circo de personajes con sueños e inquietudes: Wilson, el hombre con suerte y problemas de karma; los matones de la Banda de Macois, acostumbrados a pegar primero y a pegar después; Giuseppe, el autónomo con un hobby curioso; el pequeño Tommy, ese chaval especializado en bullying; Sniffer, el farlopero medio; Morgan, Zippo, Marcus, Gincho, McArthur… y, por supuesto, la Gatoparda.

Iván Repila (Bilbao, 1978) ha trabajado como creativo publicitario, diseñador gráfico, corrector de pruebas, editor y gestor cultural. Tras su debut, Una comedia canalla, El niño que robó el caballo de Atila es su segunda novela.

  • Título: Una comedia canalla
  • Autor: Iván Repila
  • Editorial: Libros del silencio (podéis encontrar más información en el siguiente enlace)
  • 360 páginas. 18 Euros (si conseguís localizarlo)

Puedes conseguir el libro clicando en el siguiente enlace:

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