Desde que tiene lugar la primera pulsación nace una eterna preocupación que la impregna de calor, ternura y mucha compasión. Los tres ingredientes de cuya delicada mezcla emana el perfume de cada madre.

Tengo en mis manos Tierra de Valientes gracias a la intermediación de Javi de Ríos. Una historia sencilla, humana, ambientada en algún pequeño pueblo europeo durante la segunda guerra mundial. Allí, un pequeño descubre la vida en contacto directo con el conflicto armado que cada vez acecha más su hogar.

Tierra de valientes es una historia narrada de forma extraña pero efectiva a lo largo de casi todo el texto. Nos sitúa en la mente de un niño, más cercano a la etapa prepúber que a la infancia tal vez, que narra, con una visión pura e inocente su día a día. Lo narra desde un futuro bastante cercano, o eso cabe pensar, porque los términos que usa son en ocasiones demasiado simples como para pensar que es el adulto que ha sobrevivido quien habla de la guerra, del amor, de unos ojos que se abren poco a poco al mundo y descubren que hay mucho mal más allá del calor del abrazo de una madre.

La historia comienza lenta, un poco confusa, contrastando situaciones entre el niño que vive y el bebé que aún no había nacido, que flotaba en un manto de tranquilidad donde toda emoción era positiva y se daba por sentado. Pero pronto nos lleva al terreno de la narración: una familia de clase media, el padre alistado en la guerra lleva mucho tiempo fuera del hogar —tampoco se determina cuánto, con esa visión sesgada que los niños tienen del tiempo— y una madre que resiste como puede mientras ve que los víveres comienzan a escasear, los que no van a luchar huyen y el enemigo se acerca a su posición.

Sin embargo, siempre queda espacio para el cariño y el amor: el que el niño siente por su madre, innato, como él dice, imborrable bajo ninguna circunstancia; y el que empieza a sentir por sus amigos, en especial por Elena, su compañera de correrías, que augura, aún con esa inocencia  torpe del primer enamoramiento que no se identifica como tal, un futuro en común.

También es el espacio donde los ojos del niño se abren a la realidad de un mundo frío que, desde que se nace, hay que conquistar a base de esfuerzo: la mentira, el dolor y el esfuerzo son moneda de cambio para continuar y seguir adelante.

No me planteaba si alguna vez había sido feliz o si podría llegar a serlo. Simplemente intentaba sonreír cada día cuando me levantaba.

Tierra de valientes es una obra bien editada en la que se nota que ha pasado por manos profesionales, tanto en la maquetación —lo he leído en versión digital, espacio que da cabida a terribles errores— como en la corrección. Algo que resulta de agradecer y que ayuda a eliminar los prejuicios respecto a las obras auto editadas.

Tierra de valientes es, en resumen, una historia dulce, sentimental, donde las emociones y el despertar de la infancia tienen más espacio que las circunstancias. El conflicto bélico es, a la postre, una excusa, una pincelada escueta que dibuja un marco para la madurez. Aunque el principio se haga un poco cuesta arriba, darle una oportunidad es llegar a un fin que lleva a querer conocer lo que sucede más adelante.

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  • Título: Tierra de Valientes
  • Autor: Felipe Sastre
  • Editorial: Libro autoeditado (Podéis encontrar más información sobre el libro aquí)
  • 118 páginas. 9,90 Euros (formato papel); 4,99 (formato Ebook)