Tal vez como mucha gente de mi generación, al pensar en Sweeney Todd, ese personaje de aspecto enfermizo e intenciones más malévolas aún, dueño de una barbería en la que no todos los clientes retornan a la calle tras “disfrutar” de uno de sus apurados rasurados, se deje llevar por la imagen de un Johnny Depp maquillado para exagerar su palidez y con un mechón blanco que destaca por encima de su negra cabellera.

No es sin embargo este musical de 2007 dirigido por el siempre gótico Tim Burton (Sweeney Todd: El barbero diabólico de la calle Fleet) el que gozó de mayor éxito: años atrás, en 1979 para ser más exactos, se estrenaba en Broadway el musical del mismo título, con música y letras de Stephen Sondheim y libreto de Hugh Wheeler, ganador de ocho premios Tony y un sinfín de premios más a lo largo de sus numerosas representaciones a lo ancho del planeta, la última orquestada en Canadá en 2014.

Pero retrocedamos un poco más. A 1973. En ese año el guionista teatral Christopher Bond adaptaba esa historia victoriana a la que nos estamos acercando poco a poco. Así, de salto temporal en salto temporal —y dejando por el camino, es seguro, numerosas adaptaciones y obras derivadas más o menos inspiradas por la original—, llegamos por fin al original, al penny dreadful Sweeney Todd. El collar de perlas. 

El término Penny dreadful se refiere a las novelas de la época victoriana que se publicaban semanalmente, por entregas, al precio de un penique, y que supusieron un fenómeno literario desde su aparición alrededor de 1883. Su calidad literaria era en muchas ocasiones cuestionable y gustaban de tratar temas macabros, sexuales, asesinatos… todos aquellos con un cierto tinte amarillo y que despertaran el morbo de sus lectores, sobre todo jóvenes trabajadores de baja clase social. Los penny dreadfuls –y Sweeney Todd no es una excepción—, eran una alternativa barata de ocio e, incluso cuando el poder adquisitivo no permitía su adquisición, era habitual “alquilarlos” a conocidos por un precio inferior a modo de préstamo.

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Portada de dos penny dreadfuls. A la izquierda, el de Sweeney Todd

Sweeney Todd. El collar de perlas —su título original fue Sweeney Todd: un romance— llega editado por La biblioteca de Carfax (además de otros títulos muy interesantes con unas portadas que son una delicia). Fue una de las novelas por entregas más populares y, aunque su historia está plagada de convencionalismos y carece del esplendor literario de otras obras contemporáneas, es una más que digna representante del género y explica con claridad el por qué de su éxito: varias historias se desarrollan de forma paralela en el espacio y el tiempo hasta ir desplazándose hacia un final conjunto que las une a todas Así, si uno de los capítulos enganchaba lo suficiente al lector, éste tendría que esperar al menos un par de semanas a conocer la continuación y, mientras tanto, el objetivo sería incitar su interés por otra de las líneas narrativas, ya que estas nunca tenían su continuación en la semana inmediatamente posterior. Además, era frecuente el uso de cliffhangers a la finalización de cada capítulo, de forma que mantuviera al lector en ascuas. En cierta manera, es el modelo precursor de los best-sellers actuales, que usan la misma técnica y se caracterizan por capítulos más bien breves.

Sweeney Todd. El collar de perlas, escrito supuestamente por James Malcolm Rymer en colaboración con Thomas Peckett Prest —no hay pruebas concluyentes de su autoría pero ambos eran conocidos escritores de penny dreadfuls, varios de ellos de éxito, y también era habitual que varios autores coparticiparan en la escritura de una misma novela, lo que en ocasiones llevaba a errores de argumento, por no hablar de las variaciones en el estilo—, ofrece varias historias: por un lado, la del barbero y la dueña de la tienda de pasteles de carne que se confabulan para usar la carne de los asesinados por el primero; por otro lado, la desaparición de un joven en extrañas circunstancias y las pesquisas llevadas a cabo por su amada, por un lado, y por un viejo amigo y militar, por otro. Junto a estas se unen otras tramas menores, como la suerte del criado de Todd o la historia de la loca, que no tiene relación alguna con el resto y queda perdida, a su suerte, dentro de la trama.

A pesar de que las líneas argumentales tienen mucho de obvio y nos llevan a un final que el lector habrá predicho mucho antes, es una lectura entretenida —mucho influye, seguro, que la traducción y la edición son estupendas— que hará las delicias de quien guste de la obra victoriana, con multitud de descripciones de los espacios físicos del Londres de principios del siglo pasado. Tampoco se escapan de entre sus páginas la crítica social, la descripción de las clases sociales —en especial, las más bajas y empobrecidas, desechos a los que nadie presta atención— o la influencia de los ricos y de la iglesia en una dudosa separación de poderes.

Todas estas características hacen de Sweeney Todd. El collar de perlas una obra interesante que no debería pasar inadvertida.

  • Título: Sweeney Todd. El collar de Perlas
  • Autor: James Malcolm Rymer en colaboración con Thomas Peckett Prest (traducción de Alberto Chessa)
  • Editorial: La biblioteca de Carfax (podéis leer más información sobre el libro aquí)
  • 374 páginas. 21,80 Euros (formato papel)
  • Puedes conseguir el libro clicando en la siguiente imagen:

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