Parece que todos los años coincide que mis lecturas de género fantástico o de ciencia ficción llegan en periodo estival. Ese fue el caso de Solaris y de nuevo sucede con Soy Leyenda. Esta novela ha llegado a mis manos impulsada por el podcast de cine y literatura Todopoderosos, que dedicaron hace pocos meses un especial al autor Richard Matheson. Durante casi dos horas el equipo se dedicó a desentrañar buena parte de la obra del autor y a resultas de ello acabé leyendo este libro y viendo las tres adaptaciones cinematográficas que de él se han hecho (si tenéis alguna curiosidad, podéis leer lo que escribí sobre ellas en mi otro hogar virtual).

Tal vez lo que más me llamó la atención fue que, de primeras, desconocía por completo quién era Matheson y, sin embargo, a medida que se sucedían títulos, más me daba cuenta de su presencia en mi cultura cinematográfica. A pesar de ser autor de un gran número de novelas y colecciones de relatos a lo largo de casi cincuenta años, tal vez Richard Matheson (New Jersey, 1926 – California, 2013) sea más recordado por las adaptaciones de algunas de sus obras, como la versión de 2007 de Soy Leyenda con Will Smith como protagonista, o por sus guiones para La dimensión desconocida (The Twilight zone).

En Soy leyenda nos encontramos con Robert Neville, un hombre que ha sobrevivido a una catástrofe bacteriológica que ha convertido a toda la población en seres que dormitan durante el día y solo salen por la noche, y cuyo objetivo es acabar con el único ser humano que aún habita en la tierra. De esta forma Matheson recupera y reinventa el mito del vampiro, pues así es como se refiere a estas criaturas que, aunque comparten rasgos con el clásico de Bram Stoker, se aproximan más a lo que en la época actual llamaríamos zombis o no muertos. De hecho, Matheson es influencia directa del género de zombis desarrollado por George A. Romero.

La diferencia estriba en que Matheson busca dar a su novela un tono más científico y menos basado en la mitología. Desde la presencia del protagonista —científico y militar— que investiga las características del virus o la forma de contrarrestarlo y lograr una vacuna, pasando por el uso de la tecnología como estrategia defensiva (la fabricación de estacas, la instalación de generadores en su garaje para disponer de electricidad…).

Soy Leyenda es un ejemplo de una buena narración, pero no se podría decir que Matheson es un buen escritor. Su desarrollo temporal es entrecortado, omitiendo hechos a los que se refiere más adelante como si estuvieran en conocimiento del lector, cuando no es así; el uso de figuras literarias es bastante burdo y el estilo literario en general es simple y torpe. Pero consigue lo más importante, que es enganchar en una historia que alcanza su clímax con un final magnífico, nunca bien adaptado en sus versiones cinematográficas, y que deja en el aire la cuestión que plantea como núcleo de la novela: ¿cuándo dejamos de ser nosotros el centro de la historia para pasar a ser ellos?, ¿cuál es el punto de vista más adecuado? ¿El del héroe solitario? ¿O el de una sociedad que se reconstruye tras una catástrofe? ¿Es Robert Neville la excepción a la regla, una joya que debe sobrevivir o un eslabón perdido que aparecerá en los libros de historia?

La edición que la editorial Minotauro publicó en 2014, coincidiendo con el sesenta aniversario de la publicación de la novela, es una edición limitada a dos mil ejemplares que, además de la novela, incluye la adaptación cinematográfica que el propio Matheson escribió para la gran pantalla y la carta de los productores rechazando algunos de los pasajes. Matheson se revela ahí, en Las criaturas de la noche, título del guión, como un mejor escritor de guiones que de novelas; el texto, limitado por las posibilidades técnicas de la época y por el tiempo que dura una película, mantiene mejor la coherencia, respeta el final y el sentido de la novela y prescinde de detalles vanos sin por ello dejar de ofrecer un contexto a la narración.

Si el lector es capaz de prescindir de ese rechazo generalizado a las historias de género, cuando son el canal más abierto para ofrecer respuestas a grandes cuestiones humanas, encontrará una historia interesante, tal vez no brillante como obra literaria, pero dispuesta a conectar con el lector y ofrecerle un rato entretenido gracias a la pericia de Matheson como narrador.

  • Título: Soy leyenda
  • Autor: Richard Matheson (traducción de Manuel Figueroa y Manuel Mata)
  • Editorial: Minotauro (podéis leer más información sobre el libro aquí)
  • 336 páginas. 23,50 Euros (formato papel)

Puedes conseguir el libro clicando en la siguiente imagen:

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¿Has leído Soy Leyenda? ¿Cómo llegaste a este libro? ¿Te gusta la ciencia-ficción o el género fantástico? ¿Qué otros títulos de Matheson me recomendarías? Tienes los comentarios a tu disposición.