El 29 de abril de 1992, un jurado absolvió a los agentes de policía de Los Ángeles Theodore Briseno y Timothy Wind, así como al sargento Stacey Koon, del cargo de uso excesivo de la fuerza al reducir al ciudadano negro Rodney King. Los disturbios en la ciudad comenzaron sobre las cinco de la tarde de ese mismo día. Duraron seis días y terminaron el lunes 4 de mayo, después de casi once mil detenciones, más de dos mil personas heridas y de once mil incendios y daños a la propiedad. Se habla además de sesenta víctimas mortales, pero no se incluye en esta cifra las víctimas que murieron fuera de los escenarios de los disturbios activos durante aquellos seis días de toque de queda.

Estos son los hechos de los que parte Ryan Gattis (Illinois, 1978) para desarrollar la historia, o las diecisiete pequeñas historias que tienen lugar en su novela Seis Días. Después de más de dos años de investigación y de conversaciones con miembros de bandas latinas, policías, enfermeras, médicos y bomberos, entre otros, Gattis ha recopilado los ecos de lo que sucedió en el barrio de Lynwood, un barrio que, si bien nació como una expansión para blancos de clase media, ahora es un suburbio de población mayoritariamente latina.

Gattis nos ofrece las historias que usaron como excusa los incidentes tras el juicio: ninguna de las historias tiene en realidad una causa racial, pero al mismo tiempo todas ellas la tienen. Con maestría y pericia nos ofrece diecisiete testimonios —siempre en primera persona, aunque el desenlace de alguno de ellos sea fatal— de gente que aunque cohabita en un mismo espacio, se mueve en distintas órbitas. Desde el desencadenante, el asesinato de Ernesto Vera, un hombre que ha logrado mantenerse al margen de bandas y que solo sueña con montar su propio restaurante, Gattis nos traslada a velocidad de vértigo por una cadena de sucesos que a veces se mueven por el campo de la casualidad y otras están regidos por el destino más implacable: la violencia es parte de la naturaleza humana, y hay quienes no la rechazan, sino que la aceptan y la usan a su antojo para su conveniencia.

Las mentiras son herramientas. Joder, las palabras son una herramienta, no tan distintas de las pistolas. Yo las uso para conseguir lo que quiero. Todo el mundo lo hace.

En Seis días Gattis mezcla con habilidad ficción y realidad. Aunque afirma que no hay hechos reales en sus narraciones, cabe pensar que otras muertes, saqueos, venganzas no muy diferentes de los que narra tuvieron lugar y que, en cierto modo, hace justicia a lo que realmente sucedió en la ciudad, al margen de las cifras oficiales de las autoridades que tal vez trataron de suavizar —si tal término es posible tras los números que se mencionan en el primer párrafo— las consecuencias de un juicio que no es sino la representación pública de un problema que aún, a día de hoy, no ha encontrado solución en los Estados Unidos.

Pero luego se olvidan, y hasta se olvidan de que les parecía mal, y durante una temporada no pasa nada pero tampoco se arregla nada, las cosas simplemente se van resecando, preparándose para arder otra vez, y entonces es cuando pasa lo de Watts, que supongo que fue en los setenta, […] Y luego, después de lo de Watts, vuelve a pasar lo mismo. Todo el mundo mira atrás y dice: “Uf, fue terrible, no tiene que volver a pasar jamás”, y los más jodido es que esta vez lo dicen en serio, pero es obvio que no se acuerdan de la vez anterior, o sea que tampoco cambia nada.
Y nada ha cambiado desde entonces. ¿Y cuánto tiempo ha pasado? ¿veinte años entre unos disturbios raciales y otros? […] Si Los Ángeles se muere alguna vez, si la gente tira la toalla y se marcha, grabadle esto en la puta lápida…
Los Ángeles tiene memoria de pez. Nunca aprende nada.
Y eso es lo que va a matar a esta ciudad. Ya veréis. En 2022 volverá a haber disturbios raciales. O antes, no sé.

A pesar del tono trepidante, de la rapidez con que transcurren sus casi quinientas páginas, el mensaje de Gattis se resume en poco más de lo que indica la cita anterior: la población no aprende, sólo olvida lo sucedido hasta que vuelve a tener lugar un hecho similar. Seis días nos ofrece una visión cíclica del ser humano, condenado a no superar sus errores, a cometerlos una y otra vez, en una conclusión decepcionante y poco esperanzadora sobre la condición humana.

La novela fue ganadora del Alex Award de la asociación estadounidense de bilbliotecas y del Lire Award en la categoría de novela negra del año en Francia, si bien, más que de novela negra cabría emplazarla dentro del género criminal, al más puro estilo de Bunker o Wislow. Curiosamente, el fragmento más impactante no es el protagonizado por uno de los pandilleros, sino el de un miembro anónimo —el único sin nombre entre los diecisiete testimonios— de una fuerza especial de asalto policial no identificada que actúa con total impunidad, dejando claro que la violencia no es cuestión de origen o de raza, se ejerce con igual objetivo a ambos lados de una línea, la que separa a los buenos y los malos, que es borrosa y poco definida en sus matices.

  • Título: Seis días
  • Autor: Ryan Gattis (traducción de Javier Calvo)
  • Editorial: Seix Barral (colección Biblioteca Formentor, puedes ver más información aquí)
  • 500 páginas. 22,00 Euros (Edicion en papel); 12,99 Euros (edición digital)
  • Puedes comprarlo aquí:

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