Llevamos una temporada, más bien larga en mi opinión, sumergidos en eso que se viene llamando «casos de éxito». Esos grandes emprendedores que, al parecer, lo hicieron todo bien, dieron todos los pasos en la dirección correcta. Así terminaron con la cuenta bancaria abultada y su nombre en todos los manuales de autoayuda empresarial.

Más de lo mismo encontramos en las redes sociales: mucha gente que aparenta ser más o menos feliz, que no pasa por traumas, desencuentros amorosos, fracasos laborales o depresiones sin causa aparente. Aquello que nos venden como «inspiración» provoca, en no pocas ocasiones, el resultado contrario: ¿Qué estaré haciendo mal yo?

Mucho más inspiradores me resultan, por lo que tienen de real y porque se aprende mucho más de los golpes y de los errores que de los aciertos —que a veces son fruto del esfuerzo, sí, pero muchas otras son fruto de una casualidad que ya quisiéramos para nosotros—. También por lo que tienen de valientes quienes, detrás de esos batacazos de mayor o menor proporción, levantan la cabeza y dicen:   lo intenté.

Rialto, 11, de Belén Rubiano, tiene mucho de lo segundo. Es un recorrido visto desde el presente por lo que fue un proyecto, su proyecto, de librería. Un espacio que cerraría las puertas en 2002 pero que dejó un poso que ahora se ha decidido a poner por escrito. Y lo hace con una mezcla de ternura, nostalgia y sinceridad que se agradece.

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Belén Rubiano (Sevilla, 1970)
Fotografía de Montse Rubiano

La historia —no la llamaré novela aunque a veces tiene un punto de aparente ficción y me resisto a usar el término de autoficción, que no me gusta— es una suma de emociones que traspasa el papel y llega a quien haya intentado algo, a quien ame los libros y, sobre todos, a quienes —como yo, aunque sea a tiempo parcial— dedicamos nuestro tiempo a inculcar en los demás, desde esas estanterías llenas de volúmenes a la venta, la pasión por ser unos juntaletras.

Tampoco falta en sus páginas la autocrítica, un repaso por todo lo que condujo al cierre de la librería, donde se suman circunstancias externas —la apertura de grandes centros como La casa del libro o FNAC, entre otras– a errores propios, frutos de la insensatez o del desconocimiento, de la resistencia por ofrecer lo que el librero quiere y no lo que vende o de una suerte de inocencia o candor.

Belén Rubiano se muestra como una buena persona. Una entusiasta. Una amante de los libros. Una librera de los que aún quedan, de los que pueden llamarse como tal y no vendedores de libros. A lo largo de las páginas de Rialto, 11 surgen las anécdotas, aparecen esos clientes que acaban por convertirse, si no en amigos, al menos en conocidos a los que se saluda con placer y con los que se puede compartir un café si tercia.

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Rialto, 11, fotografiado frente a sus restos.Fotografía de @vaigllegint  

Rialto, 11 consigue algo que a priori parece muy complicado: mantener el romanticismo. Ese romanticismo que se ha creado alrededor de la librería y los libreros. Al mismo tiempo, logra también derruirlo. Cada vez que las redes se llenan de llantos de plañidera por el cierre de una librería parece que la gente olvida que, antes que cualquier otra cosa, son negocios de los que dependen las vidas de quienes ahí trabajan —y de unos cuantos elementos más en la industria del libro—: si no se vende, no se puede mantener.

En las palabras de Belén Rubiano hay tristeza, hay nostalgia, pero también hay momentos divertidos, oportunidades, encuentros inesperados, encontronazos con lo mejor y lo peor del sector del libro. Se muestra un sector que no siempre es bonito, que está plagado de celos y de malos deseos pero que, aún así, merece mucho la pena.

Los recuerdos estructuran en capítulos temáticos este anecdotario que surge de muy hondo. No es la escritura en sí lo que más destaca —Aunque Rubiano ya nos tiene acostumbrados en Instagram a ese relato breve, detallista, de fiel costumbrismo y de mirada observadora– sino lo que muestra y lo que oculta, el dolor que a veces trasluce y que se guarda para si pero que se escurre entre los párrafos.

Rialto, 11 es un libro que emana hermosura y que provoca nostalgia. Es, en todo caso, un libro que se disfruta, lo que ya es mucho.

  • Título: Rialto, 11
  • Autor: Belén Rubiano
  • Editorial: Libros del Asteroide. (Podéis encontrar más información sobre el libro aquí y podéis leer las primeras páginas del libro aquí)
  • 240 páginas.17,95 Euros (formato papel).