“Lo de «aprender a pensar» en realidad quiere decir ejercer cierto control sobre cómo y qué piensa uno.”

David Foster Wallace (Ithaca, Nueva York, 1962) es un autor que suscita no pocas discusiones en los medios. Hay quien habla de él como uno de los grandes de la literatura de los últimos años y quien dice que su obra se ha magnificado en exceso debido a su suicidio el 12 de diciembre de 2008 después de más de veinte años sufriendo una depresión severa. Lo escaso de su obra de ficción, compuesta tan solo por tres novelas –La escoba del sistema, La broma infinita y El rey pálido– y tres colecciones de relatos cortos –La niña del pelo raro, Entrevistas breves con hombres repulsivos y Extinción– se ha visto ampliada, tal vez hasta un punto artificial propiciado por el éxito editorial de las primeras, por una serie de artículos y ensayos que beben de las más variopintas fuentes y que son, en muchos casos, meras recopilaciones. Tampoco es un fenómeno extraño, si nos fijamos en los álbumes que se publican a toda prisa tras la muerte de un artista, con canciones a medio maquetar o, directamente, descartadas por el autor, o en las películas que se estrenan contra viento o marea, ignorando la muerte del director, el guionista o, incluso los actores principales. Pero esto deja caer una sombra de duda sobre la calidad de obras como la que reseño hoy. Por suerte puedo decir que Esto es agua ha sido de mi agrado.

Tal vez, ya que voy a hablar de un libro que, condensado, no ocupará más de diez folios –hablaré de su extensión más tarde–, merezca la pena mencionar que no he tenido oportunidad de leer nada de David Foster Wallace hasta este momento. Llegó a mis manos por insistencia suprema de Javier Cámara, dueño de la Librería Cámara de Bilbao, en una de esas muchas ocasiones en que intenta satisfacer mi lista de peticiones (libros descatalogados, con una antigüedad superior a cinco años, editados por editoriales que ya no existen…). La verdad es que soy bastante fácil de convencer en lo que a libros se refiere, pero aun así se lo agradezco.

Esto es agua es la transcripción de la conferencia que David Foster Wallace impartió con motivo de la ceremonia de graduación de la Universidad de Kenyon en 2005. Aunque el discurso va dirigido a estudiantes de humanidades, el mensaje que encierra es aplicable a cualquier persona.

“(…), puesto que la tan importante enseñanza para pensar que se supone que recibimos en un sitio como este no tiene que ver en realidad con la capacidad en sí de pensar, sino más bien con la elección de en qué pensar.”

El discurso es un llamamiento a ejercer el pensamiento crítico y no dejarnos arrastrar por nuestra configuración por defecto, que nos lleva a creer, aún de forma inconsciente, que somos el centro del universo en todas y cada una de nuestras experiencias vitales.

El gran acierto de Wallace en este escrito es alejarse del habitual lenguaje clasista, pomposo y de elevadas miras literarias habitual en este tipo de eventos, para poner de relieve dos o tres ideas claves, que se repiten de forma constante y se reflejan con términos muy sencillos y entendibles, a pesar de la complejidad del pensamiento que encierran. Esto es agua está escrito de forma honrada, con frases cortas y directas y con un tono no desprovisto de cierta ironía e incluso mala intención que rompe con la aridez del concepto.

El texto, que puede considerarse un guiño a los adultos y una revelación para los estudiantes, es un recordatorio del aburrimiento y el hastío que a veces rodean nuestras actividades diarias, y de cómo, en estas situaciones, sería aconsejable no dejarnos guiar por nuestras respuestas automáticas y detenernos a ver nuestro entorno con mayor dedicación y de forma más crítica. Wallace expresa su convicción de que es así como podremos obtener una mayor consciencia de las desigualdades, de las injusticias… y esta consciencia nos llevará a disponer de la libertad para tomar nuestras decisiones al respecto.

Mención aparte merece la edición de Literatura Random House. A pesar de que he leído algunas críticas sobre ella, no estoy en absoluto de acuerdo. La disposición del texto, con apenas uno o dos párrafos por página, no la entiendo como un deseo de alargar innecesariamente el tamaño del volumen, sino como una efectiva técnica para dilatar el texto en forma de pequeñas píldoras, quedando como decisión del lector seguir adelante con el ensayo o saborear una y otra vez cada frase. También la portada ha sido muy de mi agrado, con el subtítulo que acompaña al ensayo semioculto con una marca de agua. Tal vez hubiera escogido otra imagen porque, aunque es acorde con la anécdota inicial que se relata, los peces naranjas están ya muy trillados en las páginas web corporativas.

“Pero si de verdad habéis aprendido a pensar, y a prestar atención, entonces sabréis que tenéis otras opciones.”

Esto es agua es un libro delicioso que se disfruta en cada palabra y que logra bordear con pericia el discurso simplón de los libros de autoayuda. Pero no os quiero ocultar que podéis encontrar numerosas transcripciones del texto en Internet, incluso traducciones al castellano, aunque algunas de muy dudoso nivel. Y si lo deseáis, podéis escuchar el discurso de la voz del propio David Foster Wallace, en la grabación que se hizo de su ponencia y que os incluyo a continuación. Como verás, su duración, reflejo de la del libro, es de apenas veinticinco minutos, pero vale cada segundo invertido.

  • Título: Esto es agua (Algunas ideas, expuestas en una ocasión especial, sobre cómo vivir con compasión)
  • Autor: David Foster Wallace (traducción de Javier Calvo Perales)
  • Editorial: Literatura Random House
  • 144 páginas. 9,90 Euros.

Puedes conseguir el libro clicando en la siguiente imagen:

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