Se dice que nunca es tarde para empezar a escribir o a publicar —veamos ahí los magníficos diarios de Iñaki Uriarte, por poner un ejemplo—, pero también hay autores que, desde muy temprano, sabían que su destino era engrandecer la literatura con su trabajo o, al menos, intentarlo. Tal es el caso de Truman Capote quien ha declarado muchas veces que su vocación literaria se manifestó a los ocho años y que a los once ya componía relatos, algo que podemos creer a la vista de estos Relatos Tempranos. 

Este libro, editado dentro de la colección Biblioteca Capote en la que Anagrama va agrupando la obra del escritor, ha sido posible gracias a la labor del editor suizo Peter Haag, director de Kein & Aber, la editorial que publica la obra de Truman Capote en alemán, quien se presentó en la Biblioteca Pública de Nueva York en busca de materiales de la última novela inacabada del autor, Answered Prayers. Truman Capote había legado los restos de su trabajo, treinta y nueve cajas de cartón, a la biblioteca. Si bien no consiguió encontrar lo que buscaba, se puso a rebuscar junto con la periodista y editora Anuschka Roshani entre los papeles y cuadernos de una caja etiquetada como “High School Writings (1935-1943)

De allí proceden los catorce relatos contenidos en Relatos tempranos, escritos entre los once y los catorce años. Quien esté familiarizado con la obra del autor —y quien no, no debería pasar la oportunidad de leer A sangre fría, para empezar, pero tampoco cualquier otra de sus obras— encontrará en estas breves historias (apenas cuatro o cinco páginas la más larga) un boceto de su estilo, una prosa que mezcla la ficción con el texto más cercano al periodismo, con esa necesidad de descubrir, de la forma más llana y limpia posible, sin ahondar en complejidades, retratos de personajes marginales.

A pesar de los titubeos y de los altibajos en la serie de relatos —mucho más evidentes cuando se aleja del tono realista e intenta incursionar en un género más fantástico, como en El desconocido familiar, momentos en los que pierde en cierta forma el norte y los relatos resultan desdibujados y fallidos– Capote es capaz de plasmar muchas de sus preocupaciones y volcar al papel las dudas de un niño que siempre fue despreciado por quienes le rodeaban, empezando por su madre, y que él exorcizó a través de la escritura, poniéndose como objetivo triunfar en un campo donde la gloria póstuma está reservada a muy pocos.

Así, Relatos tempranos nos permite también asomarnos a la América sureña, de la que él era originario, y echar un vistazo a sus gentes, personajes que, de tan reales, parecen a veces salidos de la ficción: niños abandonados, hombres sin raíces, mujeres en su decadencia… Más que de relatos, podríamos estar hablando de anécdotas o chismes populares, de pruebas de ensayo y error en los que Capote da rienda suelta a su capacidad como escritor y practica, se ejercita, para ir encontrando, con bastante premura, la voz que le caracteriza y que lucirá en su máximo esplendor apenas unos años después de haber escrito el contenido de esta caja.

Quien busque en esta recopilación sus obras más logradas no las encontrará, pero es un esfuerzo lector para descubrir de dónde viene su genio y sembrar el camino a su ambición autora. Y es, por qué no decirlo, un ejercicio de autocontrol ante la envidia que puede suscitar alguien con una carrera tan prefijada desde antes de llegar a la adolescencia.

  • Título: Relatos tempranos
  • Autor: Truman Capote (Traducción de Jesús Zulaika
  • Editorial: Anagrama (podéis leer más información sobre el libro aquí)
  • 184 páginas. 16,90 Euros (formato papel)
  • Puedes conseguir el libro clicando en la siguiente imagen:

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Otros libros de Truman Capote en el blog:

El arpa de hierba, anagrama, truman capote

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