No leo muchas novedades en materia de novela gráfica. Al menos no lo hacía hasta hace más bien poco. En mi librería habitual tienen una sección maravillosa justo al lado de la caja llamada “los imprescindibles”. Casi con total seguridad os va a gustar lo que ahí os encontréis. Se trata en general de obras ya consagradas, reeditadas en formatos muy cuidados —bastante caros, también hay que decirlo, la novela gráfica no se distingue por sus bajos precios— y que harán las delicias de los que se inicien en este mundo. En mi caso, esta sección ha sido la base sobre la que he construido mi biblioteca, que a día de hoy ocupa prácticamente lo mismo que la sección dedicada a novelas, relatos y ensayos. En este refugio de imprescindibles es donde encontré la novela de la que os hablo hoy: Píldoras Azules.

Píldoras azules es una autobiografía donde Frederik Peeters (Ginebra, 1974) nos cuenta cómo llegó a conocer a su pareja Cati, una chica seropositiva y al hijo de ésta de tres años. A lo largo de la historia veremos pasajes de su vida, las dudas que se le plantean en relación a la enfermedad de ambos, madre e hijo, del amor, de la muerte, de la paternidad… en un tono muy íntimo y también dotado de un cierto humor.

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Frederik Peeters comenzó a trabajar como cartelista e ilustrados publicitario en la prensa helvética tras finalizar sus estudios de Comunicación Visual. En 1997 gana el Premio Nuevos Talentos del Festival de Sierre por sus primeras historietas y a partir de entonces, colabora con diferentes revistas (Bile Noire, Lapin, Le Drozophile, Spirou). En 2001 consigue el éxito con Píldoras azules, obra por la cual recibe el Premio Töffer de la Villa de Ginebra. A partir de ahí llegarían Lupus, Koma, la recopilación de historias Dándole vueltas o la colaboración con el cineasta francés Pierre Oscar Lévy para publicar en 2010 Castillo de arena, entre otras obras.

Píldoras azules es, como ya he comentado, una obra autobiográfica que, hasta cierto punto, carece de estructura y de hilo conductor. Digo que hasta cierto punto, porque en realidad sí que existe un nexo de unión entre todas las historias que se narran y ese nexo es la propia vida de Peeters, que engarza a modo de hilo los episodios más relevantes, determinantes pero aún así inconexos de su relación  con Cati. Esta es su primera gran obra y eso es determinante en el estilo, a veces dubitativo, de trazo más bien grueso, con el que el autor pretende definirse y que está todavía dando sus primeros pasos tanto en el estilo narrativo como en el visual. De hecho, si podéis disponer de la versión ampliada, hay un capítulo final del autor entrevistando a su mujer y sus hijos trece años más tarde y preguntándoles por su visión de la obra y su evolución. El estilo de Peeters es muy identificable, pero también se aprecia cómo ha pulido y refinado sus trazos.

La novela es, sobre todo, una historia de amor. Pero eso no quita que la sombra del VIH esté siempre presente, en cada frase, en cada viñeta. Por mucho que Peeters haya negado siempre que tenga por objeto educar al lector, no pasan desapercibidas las lecciones sobre las vías de transmisión, el contagio, el tratamiento, el embarazo y sobre cómo enfrentarse a la sociedad en un momento en que el desconocimiento es el rey. De hecho, la novela pasa por tres generaciones diferentes: la de los padres de él, que verían la enfermedad como algo oscuro, desconocido y, por tanto temible; la generación de Frederik y Cati, para quienes el SIDA es ya una realidad a que creen que pueden hacer frente aunque todavía hay nieblas que hace falta despejar; y la del hijo de Cati, que ha nacido seropositivo y que asume su situación con más normalidad, a pesar de sus constantes viajes al hospital y de tener que tomar sus tres píldoras azules a a diario. Juega un papel fundamental su médico de cabecera, una persona abierta, comprensiva y que parece clave en su relación de pareja al quitarles cierta presión sobre el rinoceronte que siempre les observa.

Pero Píldoras azules es mucho más que esto. Es un compendio de dudas, de miedos sobre las relaciones, el futuro, la vida y la muerte, la paternidad… contadas con una enorme sensibilidad y delicadeza, mezclando en ocasiones imágenes absurdas pero con una fuerte carga metafórica—como la conversación de ambos en un sofá que flota en el mar que ilustra esta entrada, o el rinoceronte que va siempre un paso por detrás de Peeters, o el mamut con el que discute sus posibilidades de cara al futuro–. También queda patente el terror que sufre Cati, no por ella, sino por su hijo y el sentimiento de culpa por haberle transmitido la enfermedad que nunca remite del todo.

En resumen, es una obra muy interesante que os aconsejo y que creo que me servirá de trampolín para adentrarme en alguna otra de sus obras.

  • Título: Píldoras azules
  • Autor: Frederik Peeters
  • Editorial: Astiberri (consulta aquí más información de la editorial)
  • 200 páginas. 16,00 Euros.

Si quieres leer este libro, puedes conseguirlo clicando en la siguiente imagen:

pildoras azules, astiberri