Tantas veces he oído hablar —he leído, más bien, porque mis recomendaciones van casi siempre de la mano de las redes sociales— de Patrick ha vuelto, que no me he resistido a comprar un ejemplar y dedicar parte del puente a leer.

Es justo decir que estamos ante una historia deliciosa, dotada de ese sutil encanto que los escritores ingleses dominan como nadie, pero tanto tiene de encantadora como de inocua.

Patrick ha vuelto es la historia de Brat Farrat, un joven huérfano. Debido a un indudable parecido físico, es invitado por Alec Loding, un truhán de buena familia pero caído en desgracia, a hacerse pasar por Patrick Ashby, primogénito de familia que se cree se suicidó a los trece años aunque nunca recuperaron su cadáver. Así, a cambio de una pequeña bonificación periódica —o chantaje permanente— Brat podrá acceder a la herencia familiar y a la gestión de la finca de los Ashby, que se dedican a la cría de caballos.

Josephine Tey (Inverness, 1896 – Londres, 1952), pseudónimo de Elizabeth Mackintosh, nos sumerge así en un pequeño espacio cerrado rural, reflejo de lo que el lector puede intuir como la campiña inglesa, donde el tiempo que los quehaceres diarios dejan libre se dispone para murmurar y vigilar lo que hacen los vecinos; un lugar bañado en la niebla húmeda donde cada finca está a la distancia justa para proveer cierta intimidad familiar pero quedar expuesta a los curiosos. Ahí es donde la finca de los Ashby se convierte en el epicentro de una historia que, desprovista de este paisaje, carecería del soporte necesario para convertir la trama en algo interesante.

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Josephine Tey

Patrick ha vuelto es, sobre todo, la historia de los personajes que Tey define con nitidez y elegancia, apoyando los vericuetos psicológicos de cada uno en su aspecto y en sus reacciones físicas. Es cierto que, a usanza de la época, muchos de sus personajes adolecen de un desarrollo, de ese necesario acompasar el carácter a las circunstancias y, en ocasiones, se convierten en caricaturas arquetípicas. El lector será capaz de intuir sus reacciones antes de que estas se produzcan. Eso, según como se mire, es tanto un acierto por su capacidad de definición como una incitación al aburrimiento. Tal vez quien más escape de esta situación sea el protagonista Brat Farrat / Patrick Ashby, que sujeta sobre sus hombros el peso de la culpa y del entusiasmo por ver realizado su sueño: trabajar con caballos.

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Tey también logra descubrir el mundo que rodea a la cría del caballo de forma brillante. Foto: Cardell

Es indudable que algo de magia tiene la escritura de Tey, cuando el lector sabe, desde la página uno —tal vez exagere; digamos que desde la página cincuenta— cuál va a ser el desenlace de todas las tramas planteadas. Partiendo de que el engaño no es tal ya que se plantea como algo de lo que el lector es partícipe, la única duda está en saber si Patrick se saldrá con la suya o si sucumbirá ante el peso de su culpabilidad. Poco queda a merced de la sorpresa: ni las tramas secundarias —como la historia romántica de la hija mayor de los Ashby, que se cierra tal vez de forma más discreta y con un velo puritano que cubre el único escándalo notable— son fruto de un ejercicio extremo de imaginación. El final, atolondrado, se resuelve en pocas páginas en comparación con el tiempo que dedica a plantear las circunstancias tanto de Patrick como del resto de la familia.

A pesar de estas debilidades en la estructura, Patrick ha vuelto se disfruta desde la primera página hasta la última y es difícil sustraerse del paisaje, sentir cariño por sus personajes o no añorar un tiempo nunca vivido. Es la literatura que no deja una huella indeleble con el paso de los días, pero que guarda en nuestra memoria un poso de satisfacción ante un tiempo bien empleado pasando sus hojas.

Queda, en todo caso, un cierto ansia por recuperar otras historias de la autora. Estas, eso sí, más centradas en la literatura criminal que le dio la fama. 
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  • Título: Patrick ha vuelto
  • Autor: Josephine Tey (traducción de Pablo González-Nuevo
  • Editorial: Hoja de lata. (Podéis encontrar más información sobre el libro aquí)
  • 380 páginas. 22,90 Euros (formato papel).