Comienzo 2016 con la reseña de Paris-Austerlitz, la última obra del escritor y crítico literario Rafael Chirbes (Valencia, 1949 – 2015), quien falleció de forma inesperada en agosto del año pasado tras sufrir un cáncer fulminante. Quedan atrás ensayos y novelas como su ópera prima Mimoun (1988), finalista del Premio Herralde, o las aclamadas Crematorio (2007) y En la orilla (2013), ganadoras del Premio de la Crítica de narrativa castellana, y la última también del Premio Nacional de Narrativa.

Llega en breve a las librerías esta breve novela, Paris-Austerlitz, a la que Chirbes dedicó veinte años de escritura intermitente, de abandonar y retomar hasta que la dio por concluida meses antes de morir.

Ni siquiera he acudido por piedad: si ha habido algún sentimiento en mí durante esas visitas no ha tenido que ver ni con la piedad, ni con el amor, seguramente ha sido más bien cumplimiento del pacto que inauguran ciertas palabras que consideramos sagradas —amor es una de ellas— cuando se pronuncian: dije año y pico antes la palabra amar (dije je t’aime, en lo de amar sobran los adverbios, ni poco ni mucho, se ama o no se ama. […]), y ahora, cuando ese sentimiento ya no existía, afrontaba las consecuencias.

En esta historia nos encontramos con un joven pintor madrileño de familia bien que, huyendo de sus propias circunstanias, escapa a París donde pretende alcanzar sus sueños de convertirse en artista. Allí se da de frente con la realidad, con un trabajo de bajo nivel y sin dinero para pagar el alquiler de una habitación, cuando se encuentra con Michel, un hombre entrado en la cincuentena, rudo, un obrero con un duro pasado anclado en la Segunda Guerra Mundial, quien le ofrece techo y cama. Pero la historia no se sitúa ahí, sino tiempo más tarde, cuando la relación entre ambos ya no existe y el joven vela a Michel en su lecho de muerte.

Sentado junto a la cama del hospital recuerda la ilusión del principio, su amor hacia el hombre maduro que el tiempo descubre como falso, la entrega absoluta de éste y el dolor de no saberse correspondido, los celos, la desilusión, la pasión, la asunción de eternidad de algunos sentimientos… en definitiva, el amor. El amor como centro de cualquier relación y como trampa, porque, una vez se ha sucumbido a él, es imposible arrancarlo del alma, desdeñarlo. Siempre queda un rescoldo que no se puede apagar, que calienta el corazón o lo quema con dolor en función del recuerdo que el sentimiento traiga consigo.

Rafael Chirbes ofrece una novela directa, sincera, descarnada, bien contextualizada en un espacio que oscila entre Madrid y Paris y en un tiempo que no se menciona pero que nos lleva a los años ochenta, a la aparición del SIDA, enfermedad que aún no tenía nombre y se mencionaba con esquivos términos, una época de gritar a la libertad pero vigilar cada callejón, en la que la Segunda Guerra Mundial ya no estaba presente pero aún se recordaba e enfluía en quienes la vivieron.

Se destacará de esta novela, es difícil sustraerse a ello, la relación homosexual entre sus protagonistas. Pero a este respecto es elogiable el tratamiento que Chirbes hace del tema, o más bien deberíamos decir que no hace, porque la relación que nos muestra es una relación de amor, natural, contemporáena, independiente del género de sus protagonistas. Chirbes no se recrea en el aspecto gay y si yo lo hago es precisamente para resaltar esa ausencia de hincapié que en otras circunstancias, en palabras de otro escritor, podría haber resultado reivindicativo, un manifiesto de libertad de eleccion incluso, pero que en Paris-Austerlitz se trata con la misma fluidez con la que se deslizan el resto de temáticas de la novela.

También hay algún punto débil. Para mí, ese ha sido la falta de un desarrollo en la historia. Inicio, núcleo y desenlace se plantean y se desvelan en la primera página, y las sucesivas no hacen más que incidir en el pasado de los protagonistas, no con el objetivo de desarrollar más el relato, sino más bien para ofrecernos pinceladas adicionales de sus vidas, de sus circunstancias, que ayuden al lector a ofrecer una justificación de sus actos presentes a partir de sucesivas escenas retrosprectivas.

Cuando, tendido en la cama del hospital, alargaba la mano para tocarme y me miraba con ansia, aún me parecía descubrir en él la descabellada aspiración que leemos en los cuentos de terror, en las novelas romáticas y en las fantasmagorías que les gustaban a los surrealistas: deseo de amor que perdura más allá de la muerte.

Tal vez por ello el lector intuya, al llegar el final, que el placer de la lectura de Paris-Austerlitz estriba más en cómo cuenta Chirbes la historia, en esa narrativa cuasi poética en algunos momentos, descarnada y cruda en otros, en ese análisis de uno y otro amor que se encuentran pero que no son iguales, que en qué cuenta.

  • TítuloParis-Austerlitz
  • Autor: Rafael Chirbes
  • Editorial: Anagrama (podéis encontrar más información en el siguiente enlace y descargar un fragmento del libro aquí).
  • 160 páginas. 15,90 Euros.
  • Podéis leer algunas de las citas que he escogido de este libro aquí

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Si quieres leer esta novela, puedes conseguirla clicando en la imagen:

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