Por fin ha llegado la última entrada del año. Un año muy raro, muy atípico y no demasiado prolífico en lo que a movimiento en el blog se refiere. Un año muy complicado en lo profesional y también en algunas áreas personales que no me ha permitido escribir ni leer todo lo que me hubiera gustado.

Pero, para retomar el ritmo, sí que he querido preparar una entrada con lo que más me ha gustado leer este año. El primer semestre de 2016 ha sido maravilloso: grandes lecturas, nuevos descubrimientos, reencuentros siempre agradables con algunos de mis escritores favoritos… El segundo semestre, sin embargo, ha sido un completo desastre: dos meses y medio sin publicar y casi sin leer, una obra en casa que ha provocado que el tiempo de trabajo se detuviera, un fracaso profesional, una nueva oportunidad…

Aún así prefiero quedarme con lo bueno y dar cuenta de aquellos libros que me han encandilado y que hacen de este año algo menos malo en lo que a lecturas se refiere. Como siempre digo, se trata de algo completamente subjetivo. Los libros no nos llegan igual a todos e, incluso no nos tocan el sentimiento de la misma forma en función de cuál sea nuestra situación personal en el momento en que los leemos. Sé que he leído libros que me han gustado de los que mucha gente me ha dicho que ni fú ni fá, y otros que no me han gustado han apasionado al personal. No me supone un problema. No significa que yo esté equivocada ni que ellos tengan razón. Ni tampoco lo contrario.

Como siempre, aclaro que no se trata de libros editados en este año, sino libros que he leído desde enero a diciembre de 2016. Algunos serán novedades y otros serán clásicos, ya que tiendo a combinar ambos tipos de lecturas.

Así que ahí van las lecturas favoritas de Relatos en construcción:

La editorial

Ha sido éste un año de moverme sin cesar entre editoriales. Soy muy poco fiel, lo admito. Tal vez la que más acto de presencia ha hecho en mi mesilla de noche sea Astiberri, que siempre me sorprende con la calidad de las novelas gráficas que edita. Sin embargo, como este año apenas he reseñado este género —aún me estoy pensando si hacer una entrada conjunta con algunas de las cosas que he leído—, me voy a decantar por Impedimenta, porque he leído tres libros suyos (ahora mismo estoy con un cuarto) y me ha permitido redescubrir dos géneros que tenía semi olvidados: el negro, con La musa oscura, y la ciencia ficción con Solaris. Además, este año han editado también Estrómboli, de Jon Bilbao, lo que para mí es una alegría siempre. Sus ediciones son impecables, aunque también algo caras, todo hay que decirlo, pero sabes que tienes entre las manos un libro mimado, y eso cuenta mucho.

El autor

Esta categoría sí me ha costado decidirla este año, pero después de pensarlo, voy a optar por Amanda Palmer. No tanto porque me gustó mucho su autobiografía El arte de pedir, que lo hizo, sino porque es un modelo de profesional del campo artístico que me agrada y con el que me identifico en algunos aspectos. Vale: está casada con Neil Gaiman y tiene una libertad financiera que ayuda mucho, eso es cierto, pero también me agrada su capacidad de compaginar vida personal y profesional y tratarlas con la misma naturalidad, al menos de cara a la galería, sin tener que renunciar a alguna de sus facetas. Es algo que veo tan poco en mi entorno personal que me sorprende, aunque no debiera ser así. Además de la reseña de su libro, también publiqué algunas de las citas que más me gustaron y un artículo sobre la “policía antifraude“, un concepto que, por más que nos resulte conocido, no deja de afectarnos de una u otra forma.

El ensayo

Aunque no he leído todos los libros de ensayo que me hubiera gustado, señal de que no sé definir bien los objetivos de lectura a principio de año o bien que soy demasiado optimista con los que me planteo, no puedo dejar de recomendaros que leáis a Svetlana Alexiévich. Aunque aún tengo muchas dudas sobre si lo que hace se considera realmente literatura o cae más bien en el terreno del periodismo –las mismas dudas que me suscita el ganador del Premio Nobel de este año, el cantautor estadounidense Bob Dylan—, lo cierto es que Voces de Chernóbil me ha parecido una obra necesaria y poderosa en su planteamiento y desarrollo, a pesar de haberla leído en agosto —mes tal vez más apto para lecturas más “ligeras”—. Y sé que volveré a otra de sus obras, cuando me sienta preparada para sumergirme en el dolor de nuevo.

El libro sorpresa

Otra categoría complicada que me he planteado este año, pero que voy a resolver con Cicatriz, de Sara Mesa. Para mí ha sido un revulsivo, una obra compleja y hermosa, a vez que oscura, que narra una relación de pareja enfermiza hasta puntos absurdos, dolorosa y tensa que me ha provocado algo que otro escalofrío. Es otra autora de la que leeré algún libro más, si bien las reseñas de gente en cuya opinión confío no han sido tan buenas como con Cicatriz. Pero, como he comentado al principio, eso es algo tan subjetivo que no debería ser razón suficiente como para no darle una oportunidad.

El libro

Termino con EL LIBRO. El que más me ha gustado este año. Uno que, además, forma parte de mi reto de leer biografías durante el año (al final han sido siete, entre autobiografías, biografías y biografías semi ficcionadas). También es un libro que, si todo va bien, formará parte de mí de una forma muy especial en 2017. Me refiero a Instrumental, de James Rhodes. Un libro muy doloroso pero con el que siempre tengo presente su mensaje positivo final: el arte —la música, la pintura, la escultura, la escritura… da lo mismo qué modalidad— puede salvarte la vida. Para muchos de nosotros eso tal vez sea una exageración, pero sí creo que puedo decir que nos cambia de alguna forma, nos hace mejores, nos ayuda en momentos bajos en los que querríamos mandar todo a tomar viento fresco. Es uno de esos libros donde el fondo es más relevante que la forma, algo que, curiosamente, me ha sucedido en varias ocasiones este año.

Con esto doy por terminado mi resumen del año. Si queréis saber qué más he leído —y reseñado— a lo largo del 2016, podéis consultarlo aquí. Si hemos coincidido en alguna lectura o si queréis sugerir alguna otra obra que os haya gustado especialmente, podéis dejar un comentario. Yo creo que tengo casi cubierto ya 2017 con la cantidad de libros que hay por casa —esto de tener síndrome de Diógenes lector es terrible— pero no quiero adelantar nada.

¡Por un 2017 con más y mejores lecturas! 

Fotografía: StarsApart (Flickr con licencia Creative Commons BY-2.0)