Ha llegado ese momento del año de las tan temidas listas. Listas de películas —no en vano estos días se anuncian los candidatos de premios como los Goya o los Globos de Oro—, listas de discos editados, los mejores conciertos, las más atractivas obras de teatro; también nos encontramos otras listas más triviales como las y los mejor vestidos, las bodas más exquisitas… Cualquier cosa que se os pase por cabeza tiene, sin lugar a dudas, su lista. Y, por supuesto, los libros: los mejores, los más vendidos, los que más han pagado para aparecer en esas listas o los que merecen estar por méritos propios.

Soy ajena a ese mundo de rankings con orígenes dudosos en muchas ocasiones. Admito que los observo con curiosidad, pero luego tiendo, o bien a ignorarlos con descaro, o bien a enojarme con los resultados (esta lista de 2014 de Babelia por ejemplo, me pareció un insulto o una absoluta dejadez por parte de la publicación). En todo caso no determinarán mis próximas lecturas, salvo que esa lista la haga algún que otro bloguero de quien me fíe siempre, no sólo en Navidades.

Aún así, me he decidido a hacer mi propia lista de libros favoritos leídos en 2015. Los que más me han impresionado, los que más he disfrutado y que me han hecho llorar o reír —suena un poco a topicazo, pero así ha sido en algunas ocasiones—. Podéis asomaros a ella también con curiosidad, con un guiño cómplice cuando coincidamos en alguna o con un evidente enfado cuando no estéis de acuerdo en absoluto. Leer es, al fin y al cabo, una actividad subjetiva, y un libro no dejará jamás la misma huella en dos personas diferentes (ni siquiera en la misma persona en dos instantes diferentes).

Así que ahí van las lecturas favoritas de Relatos en construcción:

La editorial

Ha sido éste un año de descubrir nuevas editoriales, editoriales pequeñas, más especializadas, que ponen más cuidado incluso que las grandes en las obras que seleccionan —tal vez por eso de que no pueden permitirse invertir a lo loco— y que se nota que se trabajan la promoción, están activos en redes para más cosas que para hablar de si mismos todo el tiempo y tienen un cuidado especial con el trato que dan a los que reseñamos sin cobrar por ello. Entre estas pequeñas grandes empresas me voy a quedar con Rayo Verde, porque he leído dos libros suyos y ambos me han dejado perpleja, cada uno a su manera, ambos me han hecho pensar y los he disfrutado: Los perales tienen la flor blanca y El vigilante.

El autor

Creo que ésta categoría podréis adivinarla sin ningún esfuerzo. Si un autor me ha enamorado hasta los huesos, ese ha sido David Foster Wallace (con la ayuda de Javier Calvo, traductor de sus obras). La precisión de cada una de las imágenes que construye, la eterna actualidad de los temas que trata, tanto en los ensayos como en relatos, su acercamiento a una sociedad actual desde una perspectiva llena de un humor negro y mordaz, con un punto de desesperanza y hastío… Son cuatro las obras de este autor que han pasado este año por el blog —a pesar que no soy muy fiel a ninguno, éste año he repetido también con Ford y Gaiman—: Esto es agua, Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer, Hablemos de langostas y Entrevistas breves con hombres repulsivos. Y hay dos más ya sobre mi mesilla, uno de ellos el tan temido (por su extensión) La broma infinita. No tendré reseña para enero, lo veo imposible, pero llegará antes o después a lo largo del año. La espero con impaciencia.

El libro de “autoayuda”

La definición no le hace justicia. Tal vez podría haberle llamado el libro con el diseño más innovador, el libro que se lee en cinco minutos, el libro que no hace falta ni leer porque puedes encontrar el discurso en Vimeo (en la reseña tenéis el enlace), el libro del escritor que menos se peina —o que menos le cunde—… Errores infalibles para (y por) el arte, de Neil Gaiman, editado por Malpaso. Un poema para todos los que queremos introducir algo de creatividad en nuestro día a día, para los que tenemos el a veces tan lejano sueño de crear algo que perdure más allá de nuestro tiempo sobre la tierra. Y la edición no hace más que reforzar el mensaje, darle empaque y hacer del libro una pequeña joya.

La novela gráfica

He leído novelas increíbles este año. Podría mencionarlas todas y decir que son todas maravillosas y no creo que me equivocase. Admito también que no me he arriesgado demasiado con las novedades y que me he centrado más bien en ir rellenando esos vacíos y carencias en la cultura general del cómic que aún tengo. Así que me voy a decantar por un clásico atemporal, más atemporal que nunca en estos momentos de cambio, de saber que algo se avecina y no tener claro aún qué: V de Vendetta, de Alan Moore y David Lloyd. Sólo puedo decir que Moore es un increíble narrador de historias, es irreverente y polémico, pero no deja indiferente a nadie. Ninguna de sus obras que he leído me han decepcionado. Y eso es muy difícil de conseguir.

El libro para reír

Y para pensar. Pero para hacerlo desde una perspectiva divertida, delirante, un poco sobreactuada. El libro que ha mantenido en vilo y atentas a personas que, de común, no pasan de la página dos de ninguna obra: Ilustre Ruritania ilustrada, de Santi Pérez Isasi con ilustraciones de Ainize Santos. Tal vez no ha sido para mi un año de libros ligeros, he tendido más al dramón puro y duro, y tal vez por eso mismo las desventuras y aventuras de los ruritanos han sido un soplo de aire ligero y agradable, algo que se agradece una barbaridad para poder desconectar un poco. También en esta ocasión la edición es una preciosidad. Siempre digo que a mi las ediciones me dan lo mismo y no, ni de lejos. Pequeñas joyas tan cuidadas como ésta merecen un lugar de honor en la biblioteca.

El libro

Termino con EL LIBRO. En mayúsculas. Mi libro de 2015 que es, por otra parte, un libro editado por vez primera en 1937, así que de novedad tiene poco. Pero, aunque cambien las formas, los sentimientos, las emociones siguen ahí, impertérritas con el paso de los años. Muchos también sabéis de qué libro se trata, porque no he parado de recomendarlo desde que lo terminé: Johnny empuñó su fusil, de Dalton Trumbo, autor de quien, por cierto, también Navona acaba de editar su biografía (y que ya tengo en la mesilla a la espera de ser leída). Un libro doloroso como pocos, que te obliga a rebuscar en tu interior y te interroga sobre la esencia de la humanidad. Un imprescindible.

Con esto doy por terminado mi resumen del año, aunque aún quede alguna reseña en la recámara antes del día 31. Si queréis saber qué más he leído —y reseñado— a lo largo del 2015, podéis consultarlo aquí. Si hemos coincidido en alguna lectura o si queréis sugerir alguna otra obra que os haya gustado especialmente, podéis dejar un comentario.

¡Ah! Y aquí lo que está por venir 😉

mis lecturas 2015. Libros. listado. Relatos en construcción