Matadero cinco es el libro seleccionado para un curso de escritura que estoy haciendo estos días —de vez en cuando regresar a lo básico es un auténtico placer— al que podéis echar un vistazo aquí, por si se presentan nuevas ediciones y os interesa. Es por tanto una lectura no escogida por mí, sino que me viene impuesta, y tal vez por eso me he acercado a ella con mayor curiosidad y, no lo puedo negar, la impresión ha sido muy positiva.

La elección de esta novela viene precedida por el uso de una voz narrativa muy particular por parte de Kurt Vonnegut Jr. (Indianápolis, 1922 — Nueva York, 2007), un  escritor estadounidense que se movió sobre todo en el género de la ciencia ficción y autor de catorce novelas, entre las que destacan Las sirenas de Titán (1959), Matadero cinco (1969) y El desayuno de los campeones (1973). Vonnegut, ya en el primer capítulo que actúa a la manera de prólogo, justifica su necesidad de escribir esta historia a partir de una anécdota que le sucedió en la ciudad alemana de Dresde, donde estuvo destinado durante la Segunda Guerra Mundial. Allí, un compañero fue fusilado por robar una taza de té como botín de guerra, y ese es el punto de partida de una historia que combina pasajes fantásticos, con otros más realistas, todo ello bañado con un lenguaje muy característico, mordaz y no exento de un humor negro.

La elección de esta anécdota entre todas las que vivió durante la guerra no es banal: El bombardeo de la ciudad de Dresde por parte de las fuerzas aliadas británicas y estadounidenses entre el 13 y el 15 de febrero de 1945, a pocas semanas de la rendición nazi, es uno de los episodios más controvertidos y polémicos de este conflicto, ya que no se trataba de un objetivo de nivel estratégico, como sostienen aún hoy las fuerzas aliadas, sino que se considera más bien un acto de represalia que supuso la destrucción total de la mayor parte del cuidad y una cifra de muertos no establecida pero superior en todo caso a los veinte mil.

Así, Vonnegut decide contar en Matadero cinco la historia de Billy Pilgrim, una suerte de anti héroe y álter ego del propio escritor —aunque en algún momento trata de distanciarse del personaje identificándose con otro de sus compañeros de batalla—. Billy Pilgrim es un personaje vacío, rozando el patetismo —hay pasajes en los es imposible sacar de la mente a Ignatius J. Reilly, el gran protagonista de La conjura de los necios—, que vaga por la guerra, se desliza por ella dejándose llevar y asiste, en un modo tan pasivo que en ocasiones genera una fuerte repulsa, pero que no queda intacto frente a lo vivido. A su vuelta a la vida cotidiana, asegura haber sido abducido por una raza extraterrestre, los trafalmadorianos, y a partir de ahí sufre, de forma ininterrumpida, continuos viajes en el tiempo hacia delante y hacia atrás, reviviendo pasajes de su vida una y otra vez, conociendo su propio destino pero sin decidirse a tomar parte para cambiarlo.

Matadero cinco es, sobre todo, una novela antibélica. No tiene la fuerza de otras como la magnífica Johnny empuñó su fusil, pero es debido, sobre todo a que, frente a un enfoque realista del dolor y la barbarie de la guerra, Vonnegut ha decidido optar por uno más fantástico y psicológico, que aún así no nos permite escapar del horror de la memoria. Por una parte, incide de forma constante en la absurdez de cualquier enfrentamiento bélico, lo que deja claro con expresiones tales como “Eso es” o “Así es” cada vez que menciona una muerte no natural. Pero también hay una cierta desesperanza e indiferencia, como si desencadenar guerras fuera algo inseparable de la propia naturaleza humana. Esa misma frase es un “qué le vamos a hacer” de un hombre al que la guerra ha terminado por dejar indiferente.

Por otra parte, tampoco nos permite olvidar las secuelas mentales. Billy PIlgrim asegura haber sido abducido, y en la narración se intercalan pasajes de su estancia en el planeta extraterrestre, de sus conversaciones con sus secuestradores y, al mismo tiempo Vonnegut nos da pistas de cómo la mente del soldado ha mezclado la realidad hasta crear una ficción, cómo a partir de pasajes de su vida ha imaginado otros para intentar justificarse a sí mismo aquello que no tiene capacidad de entender, de la misma manera que un niño añade ficción a cosas aún no desentrañadas para su joven mente. De hecho, la novela tiene como segundo título “La cruzada de los niños”, porque Vonnegut interpreta, con acierto, que quienes asistieron al final de la Segunda Guerra Mundial ya no eran hombres, porque los más habían muerto ya en esta guerra o en la primera, o bien sus mentes y cuerpos estaban tan destrozados que no podían llamarse como  tales. Por eso en los últimos días se recurrió a gente más joven, menos preparada física y mentalmente para enfrentarse a la batalla.

Además, Vonnegut deja claro un tercer mensaje: aprovecha cada momento, lección que nos hace llegar a través de los extraterrestres, para quienes no existe el concepto del antes y después. Cada momento es único y permanecerá ahí por siempre, pero no tiene sentido pensar demasiado en ello; lo que ha sucedido no tiene tanta influencia como queremos creer, y lo que llegará está ya marcado de alguna parte y deberá ser así.

Matadero cinco es una obra muy recomendable, atípica tanto en su estructura, como en el lenguaje y la elección de la ciencia ficción como una de las vías para ofrecernos una visión de la guerra que va más allá de la descripción física de las heridas, los bombardeos o la muerte, y que se centra más en el dolor mental, en las pequeñas anécdotas que marcan nuestra memoria.

 

  • Título: Matadero cinco
  • Autor: Kurt Vonnegut (traducción de Margarita García de Miró)
  • Editorial: Anagrama (podéis ver más información del libro aquí)
  • 8,90 Euros (formato papel)

Puedes conseguir el libro clicando en la siguiente imagen:

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Y vosotros, ¿habéis leído este libro? Si buscáis opiniones, veréis que hay mucha variedad y hay a quien no le ha gustado nada ¿Cuál es vuestro caso? ¿Hay alguna novela o relato sobre la guerra que os gustaría recomendar? Tenéis los comentarios a vuestra disposición.