Gabriella Campbell (Londres, 1981) es un ejemplo de hacia dónde se ha desplazado el marketing para escritores. Si antes al escritor le valía con conseguir que una editorial publicara su obra –ni era, ni es tan fácil como parece al ponerlo así por escrito– y poco más, porque la editorial se encargaba de todo lo relacionado con publicidad y promoción, ahora tiene un trabajo extra que cumplir además de escribir: desarrollar una marca como escritor, promocionarse sin caer en la pesadez, hablar de temas interesantes que atraigan a potenciales lectores… Y creo que Gabriella lo hace especialmente bien. Su blog, Gabriella Literaria, que ya os he recomendado en más de una ocasión a mis suscriptores, ofrece muchísimos recursos para escritores, tanto para escribir como para promocionarse. Admito que soy fan en especial de su sección de recortes literarios, que publica los viernes (creo que ahora de forma quincenal). A pesar de la extensión de los artículos –no parece que su problema sea la facilidad de palabra–, tiene un estilo ordenado, ameno, con un punto irónico… y eso engancha. Tanto que, al final, te entran ganas de conocer cómo se desenvuelve como escritora de ficción. Ahí es donde caes y te animas a comprar el libro o, en mi caso, levantas muy alto el brazo cuando lo ofrece a blogueros que estén dispuestos a reseñarlo. Y así es como he llegado a Lectores aéreos que, es, además, un libro autopublicado.

Lectores aéreos es una colección de quince relatos breves, más de lo que hubiera presupuesto a la vista de la longitud habitual de sus artículos, que se mueven entre un esbozo difuminado y un desarrollo más completo. No son, en ningún caso, relatos de corte clásico, lo que para algunos supondrá una barrera de entrada y para otros en cambio un aliciente: Campbell entra en la historia cuando el comienzo ya pasó y tiende a dejar la mayoría de los relatos en suspenso, algunos con mayor fortuna que otros, algunos con un desenlace claro en la mente del lector y otros sin embargo sumergidos en una niebla espesa.

En lo que respecta a la temática, no hay un hilo conductor que engarce las diferentes historias. Sí podríamos clasificarlos dentro del género fantástico, pero es en todo caso una fantasía sutil, que no abarca la totalidad de los textos sino que se ubica ante todo en elementos aislados, escasos, distorsionadores de la realidad verosímil que los rodea. Un dragón que se cuela al final de un relato sobre un fraude, unos seres voladores que roban los relatos de un viejo del mar –la muy breve historia que da título a la antología–, una casa que tiene un carácter sombrío y perturbador… También hay toques de ciencia ficción, en especial en la primera historia que se enmarca en un circo espacial, y algo de terror, más cercano a una ambientación oscura e inquietante que al género sangriento. Pero, en todo caso, logra racionalizar esos elementos, introducirlos con naturalidad en la historia y mantener el necesario tinte de verosimilitud para que el lector no se sienta fuera de lugar.

Lectores aéreos es una colección que no ofrece demasiado desarrollo de personajes o experiencias, en parte debido a lo reducido de su extensión. Pero por otro lado eso hace de ella una lectura amable, muy ligera, refrescante, perfecta para romper con otras lecturas más profundas o de más enjundia y que ofrece un rato entretenido sin mayores pretensiones. Aunque yo no sea una lectora habitual de la literatura juvenil –tampoco especialmente de la literatura de género fantástico, pero no me asomo a ella con una actitud negativa, sino más bien con curiosidad–, sí creo que puede encajar bastante bien orientado a una franja de edad adolescente, porque además de ser fáciles de leer desbordan imaginación, historias intrigantes, abiertas a la interpretación subjetiva de quien las lee.

Lectores aéreos es, en resumen, un libro que funciona bien en su conjunto, que peca tal vez de falta de profundidad en su desarrollo pero que ofrece una visión entretenida y diferente de lo que solemos entender por fantasia clásica y que hará las delicias de los lectores habituados al género.

  • Título: Lectores aéreos
  • Autor: Gabriella Campbell
  • Editorial: Autopublicado (podéis leer un fragmento aquí)
  • 153 páginas. 2.99 Euros. Sólo está en edición digital. Podéis conseguirlo en Amazon y en Lektu.

¿Has tenido la oportunidad de leer este libro? ¿Eres aficionado al género fantástico (o al de los relatos, ya que estamos? ¿Conocías el blog de Gabriella? Tienes los comentarios abiertos para cualquier tema que te interese.

Si quieres leer esta colección de relatos, puedes conseguirla aquí:

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