Las niñas prodigio, de Sabina Urraca, ha sido mi elección para Gipuzkoa dentro de mi particular reto #52provincias52libros. No niego que es una asociación un poco traída por los pelos porque la escritora y periodista (1984), aunque nacida en San Sebastián, pasó su infancia en Tenerife y en la actualidad vive en Madrid. Pero una escribe su reto y lo gestiona como quiere. Yo decidí que lo que contaba era el lugar de nacimiento.

Como sucede muchas veces, la lectura es fruto de la casualidad. Se suma la recomendación de Aixa de la Cruz a que la editorial, Fulgencio Pimentel, puso a la venta algunos de sus títulos con descuento por taras (en mi ejemplar la tara no aparece por ninguna parte, por muchas vueltas que le he dado)

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Las niñas prodigio: una novela a retazos

Las niñas urraca no es un libro para cualquier paladar. Lo que hace de él un buen libro, por otra parte. Entroncada en una generación muy concreta, la de los nacidos en los ochenta, incluye suficientes referencias de la época como para que cualquiera que no la haya vivido sienta una cierta desorientación. No más que la que refleja cualquier libro de cualquier época, pero es cierto que esta sensación se incrementa cuando “supuestamente” has debido vivir esas mismas experiencias al compartir un plano temporal.

Yo, que sí pertenezco a la generación de Urraca, he de admitir que también me he sentido perdida en algún momento al no compartir no ya la vivencia concreta que es única e intransferible, sino tampoco una similar que venga a ocupar su lugar. Pero entonces, de repente, por la novela se desliza una sensación de ahogo, un recuerdo reprimido que despierta otros en mí como lectora y ahí está esa chispa que une a escritora – novela – lectora.

Porque Las niñas urraca va un poco de eso: de flashes en la memoria que enlazan vivencias pasadas, emociones y ayudan a comprender cómo llegamos a configurar la identidad de quienes somos en el presente. Como todo ejercicio de buceo en los recuerdos, es inconexo, no linear. Lo mismo que transmite la estructura externa de la historia, configurada por breves capítulos que no dejan entrever que nos enfrentamos a una novela hasta que avanzamos y se repiten situaciones, personajes, que nos meten de pleno en la mente de la autora.

Sabina Urraca

Sabina Urraca

Construyendo una identidad desde la infancia

Las niñas prodigio comienza en un presente en el que la autora ha decidido recluirse de forma voluntaria en una casa aislada de todo y de todos, fuera de la vista del mundo. La historia se enmarca así en la auto ficción, pero sin que ello sea en realidad relevante, podemos ignorarlo en favor de la ficción con la que el subconsciente tiende a rellenar lo que nuestro cerebro no recuerda, lo que quiere olvidar o lo que interpreta de una forma que tal vez no se ajuste a la realidad.

Las niñas prodigio parte también de la idea de enfrentarnos a lo anormal dentro de la normalidad. ¿Puede una niña enamorarse de un adulto, sentir deseo sexual y darle la vuelta al mito de Lolita? Urraca habla de pasajes oscuros de nuestras infancias, experiencias que, como adultos, queremos negar que existan y que arrancamos de nuestro imaginario infantil. Muchos de los personajes/personas de la escritora son prepúberes que toman consciencia de sí mismos en el plano emocional, enfrentándose a la necesidad de asumir conductas que bordean el difícil camino entre la edad adulta y la niñez.

Son esas experiencias, la forma en que nos enfrentamos a ellas las que, según el texto, nos bloquean o nos impulsan, nos hacen crecer como personas —lo que quiera que ello signifique— o nos sumergen en un estado de perpetuo desconsuelo.

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La casa en la que Urraca escribió Las niñas prodigio

La emoción transformada en el horror

En Las niñas prodigio hay un cúmulo de relaciones atrofiadas, de parentescos, de narraciones que no parecen ir a ninguna parte porque la autora —en la ficción, que mucho tiene que ver con la realidad— admite que, ahora que escribe sobre su pasado, las dudas que la atenazan son tal vez las mismas, más depuradas, más definidas, pero sin visos de solución.

Muchos de los sucesos son tenebrosos, oscuros, redactados de forma que nos trasladan a un horror gótico. De nuevo, rompe esa visión idealizada de la juventud como etapa feliz. El tono no es siempre macabro; hay pasajes humorísticos, más o menos trabajados, más cercanos al blog o a las redes sociales y su fresca impostura o a un ensayo.

Pero todos ellos se mezclan y se entrecruzan para confirmar que, aunque no se conecte del todo con la forma, el fondo de lo que plantea Urraca es indudable: somos en lo malo —también en lo bueno, aunque aquí desluzca un tanto— una suma de pequeños momentos que tal vez no valoramos lo suficiente en su momento y que, vistos con perspectiva, nos ayudan a saber cuáles son nuestras dudas. 
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  • Título: Las niñas prodigio.
  • Autor: Sabina Urraca
  • Editorial: Fulgencio Pimentel. (Podéis encontrar más información sobre el libro aquí)
  • 320 páginas. 21,85 Euros (formato papel).

Para terminar, me gustaría compartir esta charla que Sabina Urraca impartió en una conferencia TedEx y en que habla, entre otras cosas, de la concepción de Las niñas prodigio: