Alfred Hitchcock. El maestro del suspense. ¿Hay alguien que no haya visto una de sus películas? ¿Hay alguien que no haya oído hablar de él y de su obra? Tal vez más de lo segundo que de lo primero, dado lo celoso que era de guardar su intimidad. Sin embargo, a lo largo de los años se han ido publicando obras que buscaban descifrar una mente considerada, como poco, obsesiva. Desde Hitchcock, de Guillermo del Toro —atención al precio del libro—, hasta Alfred Hitchcock: A life in darkness and light, de Patrick McGilligan, pasando, por supuesto, por el archiconocido El cine según Hitchcock, de Fraçois Truffaut, libro que por cierto estoy leyendo en este momento.

En Las fascinantes rubias de Alfred Hitchcock, Serge Koster nos acerca de nuevo a este genio, pero en esta ocasión desde el punto de vista de algunas de las más destacadas protagonistas de sus películas: Grace Kelly en Atrapa a un ladrón y La ventana indiscreta; Kim Novak en Vértigo (de entre los muertos), Eva Marie Saint en Con la muerte en los talones (North by northwest); y Tippi Hedren en Los pájaros y Marnie la ladrona.

Es este libro un ensayo ficcionado, pues Koster va mucho más allá de lo que se ve, para adentrarse en lo que intuye, asimilando en ocasiones su propia imagen a la del maestro —o a las intenciones que él asume que éste tenía—. Sin embargo, la imagen de ambos que se deja traslucir no es en absoluto amable: obsesionado con la sexualidad femenina, Hitchcock deja entrever a través de sus metáforas visuales —ese moño alto y bien peinado, como símbolo de la entrada en la vagina femenina, frente al descontrol de un peinado ya desecho por las pasiones— una imagen no exenta de misoginia hacia la mujer. Llega un momento en que el lector duda que las películas tengan otro fin más allá de mostrar el morbo del erotismo a través de la pantalla. “Porno para amas de casa”, definía Stephen King la saga Grey. Pues bien, aquí, a la vista de lo que Koster expone, podríamos estar hablando de “Erotismo para espectadores salidos”.

No es esta la primera obra que entra en las pasiones del director por sus actrices, pero sí una que disecciona todos y cada uno de los detalles de las películas expuestas y los reúne en un tomo que no alcanza el centenar de páginas, reflejando una imagen aún más obsesiva si cabe. El texto es, casi, una autopsia de cada gesto, cada palabra, cada mirada o falta de ella. Pero la pregunta que se plantea el lector, al término de la lectura es, ¿debemos dejarnos arrastrar por el momento en que se grabaron las películas, ponernos en la mente del director de aquellos años? ¿O tal vez deberíamos ofendernos por una visión tan vulgar, tan poco desarrollada, de lo que es una mujer? Porque no es posible abstraerse a lo que Hitchcock veía en sus protagonistas, aún en aquellas que mostraban en pantalla la actitud decidida, firme, de quien toma la iniciativa en la acción: un medio para llegar al fin, que no era otro que el matrimonio, la captura de un marido entendida como ejercicio de caza.

Desde luego, Koster no parece sentir problema alguno en abrazar esa postura, en hacerla suya, con esa confianza que parece dar la edad, cuando ya no hay freno posible para la explosión de ideas de la mente.

Y sin embargo, a pesar del lenguaje pretendidamente poético, de frases eternas construidas con la complejidad de un laberinto, Koster se sale con la suya y consigue que Las fascinantes rubias de Alfred Hitchcock provoque en el lector el deseo de correr a su colección de películas para buscar entre ellas las mencionadas en este pseudoensayo. Al menos si es un fan confeso del director.

Serge Koster (Paris, 1940) ha sido profesor de literatura y colaborador de distintos medios (incluyendo Apostrophes de Bernard Pivot, los programas radiofónicos de France Culture, la revista La Quinzaine littéraire o el diario Le Monde). Ha publicado ensayos como Sérénité du dédain (2000), Pluie d’or. Pour une théorie liquide du plaisir (2001), Je ne mourrai pas tout entier (2012), Mes brouilles (2014) o Montaigne sans rendez-vous (2015). Entre sus novelas cabe destacar Une histoire qui ne finira jamais (1978), Une femme de si près tenue (1985), À celle qui écoute (1994) o Le commerce des corps (2005), entre otras.

  • Título: Las fascinantes rubias de Alfred Hitchcock)
  • Autor: Serge Koster (traducción de Manuel Arranz)
  • Editorial: Periférica (podéis encontrar más información en el siguiente enlace)
  • 88 páginas. 13,50 Euros.

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las fascinantes rubias de alfred hitchcock