Escribir o no escribir sobre La Uruguaya. He ahí la cuestión. No es una cuestión baladí, porque llevo preguntándome un par de días si merece o no la pena escribir sobre algo que todo el mundo conoce. Pero, por otra parte: ¿de verdad todo el mundo conoce esta magnífica novela del escritor argentino Pedro Mairal? Tal vez sea una percepción personal, tal vez “todo el mundo” sea una expresión desacertada para hablar de mi entorno literario, de mis círculos lectores en redes. Así que sí, mejor hablar de La Uruguaya, porque siempre hay gente despistada por ahí.

¿Por qué es La uruguaya una novela excepcional? Así, a bote pronto, se me ocurren dos novelas que también tratan el tema de la crisis masculina, aunque sea una crisis más temprana: de un lado, Blitz, una novela de David Trueba que nunca pude comprender y que me horrorizó en casi todos sus aspectos; de otro, Trenes hacia Tokyo, que tal vez destaca más por ciertas características de forma que por el fondo. El hecho de que se me ocurran dos tan rápido, solo puede significar una cosa: hay cientos, tal vez miles de novelas que tratan de la crisis vital que, de forma tan manida, situamos en el hombre cuando circunvala los cuarenta años.

La Uruguaya habla mucho, creo yo, de la insatisfacción vital, y lo hace desde el punto de vista de alguien que, visto desde afuera, debiera considerarse un afortunado. Hijo de una clase media-alta, Lucas Pereyra se ha criado en los mejores entornos, con una buena educación, ha viajado por el mundo y ha aprendido idiomas. Se ha casado y ha tenido un hijo al que ama. Acaba de recibir un adelanto de dos editoriales, una de ellas colombiana y la otra española, para que escriba dos obras. ¿Dónde está el problema?

El problema es que nadas de eso le parece suficiente o, mas bien, que todo eso, todo lo que se esperaba de este escritor argentino, no casa con lo que él esperaba de si mismo. Los adelantos económicos son por obras que, en realidad, no tiene ningún interés por escribir. La situación con su mujer es muy tensa, más aún desde que su mala situación económica hace que el mantenimiento del hogar recaiga sobre el trabajo de ella, mientras que Lucas se ve obligado a sustentar su parte gracias a préstamos familiares. Su hijo, al que ama —eso queda claro y a pesar de ello le dedica dos magníficas páginas sobre lo que es la paternidad en realidad—, es un ancla que le impide despegar en su carrera de escritor. Por si todo esto fuera poco, se ve obligado a ir a pasar el día a Montevideo para recoger el dinero de los adelantos y traerlo a escondidas a Buenos Aires, para tratar de evitar los aranceles monetarios de una Argentina en plena crisis económica.

Es La uruguaya una novela muy concentrada: concentrada en extensión, porque apenas ronda las ciento cincuenta páginas; concentrada en el espacio y el tiempo, porque casi toda la acción transcurre en Montevideo y en un solo día —aunque la conclusiones Lucas las extraiga como lo hacemos todos, poniendo distancia entre los hechos y sus consecuencias–; concentrada en sus ideas, porque expone muchas, pero expresadas con acierto, con golpes de bastón sobre el suelo como exclamando “y esto es así, punto”.

Tal vez su éxito esté en que es una novela que muchos querríamos protagonizar, llegados a un punto: sustituir la madurez por un punto irreflexivo, dejarnos llevar por una adolescencia que, para bien o para mal, ya hemos superado sin posibilidad de retroceso. Desperdiciar el dinero en baratijas sin sentido en lugar de destinarlo a cubrir las necesidades —autoimpuestas, muchas de ellas— del día a día; experimentar la locura del sexo sin compromiso fuera de un matrimonio que se apaga —Lucas piensa mucho, mucho en el sexo; casi todos lo hacemos pero no lo admitimos—, tatuarse, dejarse llevar por calles desconocidas, beber y drogarse como si no hubiera un mañana.

Pedro Mairal nos lleva por este viaje y nos devuelve a la vida real de un golpe. Eso es bueno, o tal vez no. Nos borra las esperanzas de un futuro diferente, nos obliga a enfrentarnos con nuestra vida y, aunque cierra con un hilo de esperanza, no es más que otra vía de escape para llegar a un mismo destino, el que no queremos. Ya no somos jóvenes, ya nos hemos visto obligados a apartarnos del camino para dejar que otros asuman las locuras que no llegamos a cometer. Pero también hay un hueco para nosotros, para nuestra rebeldía y nuestras ganas de pelear por lo que somos de verdad.

La uruguaya es una novela espléndida que dice mucho en muy poco y no necesita ni siquiera escribir lo que cuenta. Los hechos, las descripciones que se acumulan en bloques que se cruzan en nuestro camino, bastan para que sepamos de qué habla, de qué nos habla, sobre todos, a los que estamos en ese momento o llegando a él o, quien sabe, tal vez lo hemos ya superado y lo vemos con los ojos que del padre que detecta la enfermedad en su hijo y deja que se cure solo. La Uruguaya, Pedro Mairal, Libros del asteroide, portada

  • Título: La uruguaya
  • Autor: Pedro Mairal
  • Editorial: Libros del Asteroide (Podéis encontrar más información del libro aquí) y leer el comienzo aquí).
  • 144 páginas. 15,95 Euros (formato papel).

¿Habéis leído La Uruguaya? ¿Y “Una noche con Sabrina Love, otra novela de Mairal recién publicada por Asteroide? Tenéis lo comentarios a tu disposición. 

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