Nos encontramos en Berlín, en el año 1865. Magdalene Kulm es una joven que trabaja en un matadero y complementa su sueldo de forma ocasional prostituyéndose. Una noche, su vecino, el profesor de filosofía Botho Goltz, requiere de sus servicios y, al terminar, la acuchilla de forma salvaje para después autoacusarse ante una vecina, que llama a las autoridades.

El encargado de la investigación es el comisario Gideon Horlitz quien, en apariencia, tiene un trabajo más que sencillo ante sí, al contar con la confesión del asesino. Sin embargo, en el momento en que empieza el juicio, queda claro que Botho Goltz va a intentar librarse del cargo de asesinato usando todos los trucos legales a su alcance hasta que llega un punto en que no es evidente que la muerte de Magdalene vaya a ser vengada.

Botho Goltz cuenta con la ayuda de Julius Bentheim, un estudiante de derecho que, gracias a sus habilidades como dibujante, suele ayudar a la policía reflejando en sus ilustraciones las escenas del crimen o el ambiente en los juicios.

La musa oscura —la primera parte, cronológicamente hablando, de una serie de novelas interconectadas por el protagonista, el estudiante de derecho Julius Benthein— es una historia criminal que da la vuelta a la clásica concepción de la novela negra: en lugar de partir de los hechos y caminar hacia el descubrimiento del asesino, el lector sabe desde el primer momento que el profesor de filosofía ha matado a la prostituta, y la trama girará alrededor de si conseguirán condenarle en el juicio y, sobre todo, querrá descubrir el porqué de su acción.

Uno de los puntos fuertes de la novela es la brillante descripción que Armin Öhri hace del entramado policíaco y judicial de finales del siglo XIX en la Alemania prusiana. El escritor (Ruggell, Liechtenstein, 1978) logra engañar al lector, que se creerá inmerso en una obra salida de la mente de un contemporáneo de Conan Doyle o Christie, de la escritura de un autor cuya vida transcurra de forma simultánea a la acción que se describe. Esto es posible porque Öhri es un estudioso de la historia, la filosofía y, en especial, de la literatura y la lengua alemanas, algo que es más que evidente tras la lectura de La musa oscura.

La recreación que hace, no sólo de las disciplinas policial, judicial y forense de finales de siglo, sino también de la sociedad, la economía, los personajes más relevantes de la política y la vida cultural que realmente coincidieron en Berlín en 1865 —entre ellos Fontane, Virchow, Bismarck, Moltke y Retcliffe—… todo ello no se limita a dibujar un decorado, sino que se convierte en el armazón que da forma a la novela y hace de ella algo creíble. Los hechos históricos que se narran no son sólo un marco para la trama, sino que ayudan al lector a entender la condición humana de esa época y justificar algunos de los actos que hacen presencia a lo largo de la novela.

Resultan por eso especialmente brillantes los pasajes dedicados, por un lado, a la descripción del proceso llevado a cabo por la brigada criminal, como la recogida de muestras o testimonios de los implicados, y, por otro lado, el proceso judicial en sí mismo: la presentación de las pruebas, el interrogatorio de los testigos, la actitud del juez, totalmente en contra de la actuación que está llevando a cabo el fiscal a pesar de estar convencido de la culpabilidad del profesor… Y, sobre todo, llama la atención la incipiente pero aún en pañales metodología forense, tan alejada de esas analíticas de ADN y reconstrucción de huellas a que estamos acostumbrados, y que se reduce a poco más que un análisis del cuerpo por parte del forense, incapaz de definir el arma del delito más que con medidas vagas y una horquilla muy amplia de opciones, o de diferenciar la sangre animal de la humana.

Todo esto hará que la novela se centre más en las capacidades deductivas de Julius, además de en algunas tramas secundarias que darán más cuerpo a la novela y reforzarán el ambiente, como es la relación amorosa del estudiante con una joven ante la oposición del padre de ésta, la amistad que mantiene con un compañero de la facultad, fotógrafo amateur y bebedor empedernido que también colabora con la policía, o las actividades secundarias que Julius desempeña para mejorar su situación económica.

La musa oscura fue merecedora del European Union Prize for Literature  o Premio de literatura de la Unión Europea en 2014, un  galardón que no es ajeno a este blog, ya que hace algo más de un año hablaba aquí de El vigilante, de Peter Terrin, autor que pronto ocupará de nuevo un espacio en la web, y que, junto con la presente novela, pone de manifiesto el interés de esos premios para el lector que busque obras interesantes (en 2016 ha sido galardonado, entre otros, el español Jesús Carrasco).

Es La musa oscura, al fin, una novela que hará las delicias de los entusiastas más aficionados al género negro o criminal más clásico, pero que acepten pequeños toques extravagantes o fuera del marco como que el protagonismo no caiga en un policía, juez o detective, sino en un joven implicado por casualidad en la historia.

  • Título: La musa oscura
  • Autor: Armin Öhri (traducción de Paula Aguiriano Aizpurua)
  • Editorial: Impedimento (podéis encontrar algo más de información aquí y leer un extracto del libro aquí)
  • 288 páginas. 21,95 Euros (Edicion en papel); 9,90 Euros (edición digital)
  • Puedes comprarlo aquí:

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