Este año casi no llego, pero por fin he disfrutado de un poco de tiempo para mi cita anual con Stephen King. Admito que, al ritmo de un libro al año, me va a resultar muy complicado poder leer todo lo que escriba, más aún teniendo en cuenta que llega a publicar de dos a tres volúmenes anuales, pero poco a poco voy sumando historias a mi particular colección. Por el blog han pasado ya Mientras escribo —un ensayo muy recomendable para escritores y que tiene su versión divertida en este vídeo—y también El cazador de sueños. En 2016 le ha tocado a La larga marcha, una novela que recomendaron Juan Gómez-Jurado y Rodrigo Cortés en el especial de Todopoderosos dedicado a Stephen King.

En La larga marcha nos encontramos sumergidos en una sociedad en el futuro —supuestamente, aunque tampoco hay demasiadas pistas en el texto que nos hagan pensar en un desarrollo tecnológico relevante; podría haberse situado también en la época presente, por lo que cabría mejor decir que no tiene un año definido—. Cien jóvenes adolescentes, entre trece y diecisiete años, comienzan una competición con tintes macabros: deberán andar sin parar en ningún momento ni bajar el ritmo de los 6,5 kilómetros a la hora hasta que solo quede uno, que será proclamado vencedor de la larga marcha y podrá reclamar lo que desee como premio.

Esta obra, que fue publicada en 1979, nos recuerda que en la literatura actual es difícil encontrar nuevas historias —aunque sí nuevas formas de contarlas—; un argumento similar podemos encontrar en la película de culto Battle Royale, estrenada en el año 2000 y, más reciente aún, en la saga de Los Juegos del Hambre de Suzzane Collins, cuyo primer volumen, publicado en 2008, es el que guarda más parecido con las historias anteriores. Tal vez la película de Kinji Fukasaku sea la más impactante en desarrollo, aunque King la supera en un aspecto crucial: el final. Muy discutido y odiado por muchos seguidores del escritor, es tal vez la única solución satisfactoria.

Si es cierto que, a pesar de estar escrito en tercera persona y no desde el punto de vista del protagonista, es fácil deducir desde un primer momento quién será el concursante vencedor. Pero King no tiene como propósito mantener el suspense a ese respecto, a pesar de que en un par de pasajes juega a crear una situación de suspense. La larga marcha es una novela sobre el paso de la juventud a la madurez, forzada por unas circunstancias terribles. Los participantes, que comienzan el camino entre bromas y arrogancias, acaban por darse cuenta de que lo que está en juego es su propia vida y que sus contrincantes son más fuertes que ellos. No en lo físico, sino en un aspecto mental, donde el control es la gran baza que permite el triunfo de unos sobre otros.

La novela carece sin embargo de un cierto trasfondo: en ningún momento sabemos por qué se puso en funcionamiento ese certamen, apoyado por las autoridades del país. Sí parece intuirse que hay grandes sumas de dinero en juego a través de los sistemas de apuestas, pero en ningún momento la acción tiene lugar más allá del pavimento de la carretera, hasta llegar a un punto en que las motivaciones de los propios participantes son en muchos casos dudosas —ante lo imposible de describir a los cien marchantes, King opta por centrarse en un pequeño grupo de unos diez integrantes que orbitan alrededor del Garraty, el protagonista—.

La larga marcha es la primera novela que escribió King, aunque no fue la primera en publicarse y, cuando lo hizo, fue bajo el pseudónimo de Richard Bachman. Si bien en la introducción se indica que fue por consejo de los editores de King, que veían complicado inundar el mercado con la enorme producción literaria del autor sin que salieran voces criticando que él no podía ser el auténtico escritor de la obra, la verdad es que es una obra menor del autor. Aunque se intuye la facilidad con la que King es capaz de sumergir al lector en la narración desde la primera página, es cierto que adolece de una estructura más firme y de un propósito más claro en la narración. Aunque tratándose de una primera novela es más que destacable, sí cabe pensar que es poco más que un prefacio, un ensayo para otras obras mayores que vendrán después.

  • Título: La larga marcha
  • Autor: Stephen King (publicado inicialmente con el pseudónimo de Richard Bachman)
  • Editorial: DeBolsillo
  • 352 páginas. 9 Euros (Edicion en papel); 6,80 Euros (edición digital)
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La larga marcha

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