«El verano en que cumplió quince años, Melanie descubrió que era de carne y hueso». Así comienza La juguetería mágica, segunda novela de la británica Angela Carter (Sussex, 1940 — Londres, 1992).

El descubrimiento de la propia madurez

Leer las primeras páginas de esta novela con tintes mágicos y góticos es una experiencia similar a aspirar fuego y dejar que te queme desde dentro. En el primer tercio de La juguetería mágica Carter narra con una habilidad pasmosa y un estilo no falto de ostentación y barroquismo, el momento en que una adolescente descubre que ha dejado atrás la infancia y es ya mujer en el aspecto físico y también en el psicológico.

Ese hallazgo tan trascendente se descubre de forma realista, mirando su cuerpo desnudo en un espejo. Pero Carter también lo asocia al momento en que Melanie, vestida con el traje de novia de su madre, sufre un ataque de ansiedad al darse cuenta de que se ha quedado cerrada fuera de la casa y se ve obligada a trepar por un árbol que da a su ventana. Ese esfuerzo —que no había realizado desde su primera menstruación— resulta de una transcendencia nítida: ser adulto es también doloroso, es un mal viaje en comparación con la facilidad con que el niño se enfrenta a la vida.

Melanie se enfrentará a lo largo de la novela a situaciones extrañas, duras, impensables para una niña de su edad, que le pondrán de nuevo frente a ese espejo en el que quiere reflejarse como mujer adulta, independiente, capaz de tomar las decisiones que guíen su vida. Esas confrontaciones serán aún más poderosas en cuanto Carter las refleja en los actos de su hermano Jonathon, de doce años, y Victoria, de cinco.

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Angela Carter

La juguetería mágica, un relato dickensiano

Angela Carter es una escritora de amplio bagaje literario. Comenzó a trabajar como periodista, siguiendo la estela de su padre, a los diecinueve años. Un año más tarde, en 1960, se casaría y se instalaría en Bristol, donde estudió filología inglesa. En sus obras abundan referencias a autores clásicos de la literatura como Chaucer, Shakespeare, Wordsworth, Coleridge, Blake, Keats, Dickens, Carroll, Stoker y muchos otros.

Es Dickens, precisamente, la fuente más clara a la que cabe aludir como referencia de Carter en esta novela. Los tres niños que se quedan huérfanos en trágicas circunstancias, la presencia —más espiritual que real— de su nuevo protector, un tío que vive sumergido en la más estricta rutina y en un odio pesado, palpable y furibundo por todo lo que no sea su mundo de marionetas… todos los elementos de un cuento clásico están ahí, pero bañados con un estilo tan personal como reconocible. Carter escoge una estructura propia de la literatura oral para ofrecer un espectáculo sobre la familia, el choque entre lo viejo y lo nuevo y, sobre todo, el despertar sexual de una joven.

Pero no quedan ahí sus referencias. El pasaje del jardín abandonado, un espacio que no parece tener lugar en el mundo real, permite distinguir rasgos del mundo maravilloso de la Alicia de Lewis Carroll. Pero, lejos de la fantasía mágica, lo que parece trascender es una aire de decadencia que, de nuevo, nos lleva a la pérdida de la inocencia de la infancia. Angela Carter incide así durante toda la novela en superponer forma y fondo, acción y descripción, para llevarnos a su terreno.

Una novela fuera del espacio y el tiempo

La Juguetería mágica es una novela muy difícil de ubicar. Una lectura superficial nos traslada a una época victoriana. Pero al reparar en los detalles, el lector encuentra aviones, personajes de la factoría Disney, películas coetáneas de la escritora… Elementos, en fin, que provocan desconcierto e incomodidad en un pasaje por lo demás oclusivo, en un escenario que, salvo el primer tercio, tiene lugar casi en exclusiva en una casa de madera sin calefacción, sin agua caliente, sin papel higiénico.

Melanie —como la propia Carter que pasó parte de su adolescencia en casa de su abuela materna— se ve arrastrada fuera de su hogar y sufre una permanente sensación de no pertenencia. Su necesidad de retener parte de la cálida sensación de protección que le daban sus padres se topa con una familia disfuncional, rota, sujeta tan solo por los hilos del miedo y por los secretos que se ocultan tras las máscaras de la juguetería.

the magic toyshop, angela carter, david wheatley, 1987

Escena de la adaptación al cine de David Wheatley en 1987, con guión de la propia Ángela Carter

La juguetería mágica no alcanza en ningún momento las cotas oníricas y literarias del primer pasaje, pero no por eso deja de ser una novela mágica y llena de simbolismos que no hace más que alimentar el interés por la obra de Ángela Carter. 
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  • Título: La juguetería mágica
  • Autor: Ángela Carter (traducción de Carlos Peralta).
  • Editorial: Sexto Piso. (Podéis encontrar más información sobre el libro y leer las primeras páginas aquí)
  • 244 páginas. 19,90 Euros (formato papel).