El día de las librerías es para mí bastante especial porque, en los años en que no coincide con mi cumpleaños (depende de a qué fin de semana lo acerque CEGAL, no se celebra en una fecha fija), desde hace ya unos años decidí celebrarlo de una forma muy particular: pidiendo que sean mis libreros quienes decidan qué libros me voy a llevar. Es una apuesta arriesgada: el librero ha de conocer tus gustos y hábitos lectores, compaginarlos con el catálogo que tiene disponible en ese momento y, por lo normal, tiende a sacarte un poco de tu zona de confort. En general puedo decir que mi experiencia ha sido muy satisfactoria, más aún teniendo en cuenta que suelo ir a las librerías a tiro fijo, con una lista en el bolsillo; para el librero tal vez no sea tan agradable –se intuyen a veces ciertos agobios—. En todo caso, demuestra la importancia de crear una relación no ya como vendedor-cliente, sino como librero-lector, algo que no se construye en un día ni dos, sino en charlas y más charlas, a veces de tan solo un par de minutos.

Este año el libro afortunado ha sido La Isla, de Giani Stuparich, editado por Minúscula. Tercer libro de esta editorial recién descubierta que he leído a lo largo del año y tercera alegría que me llevo, si bien no ha sido todo lo espectacular que cabría esperar, a la vista de algunas de las reseñas que he leído.

Este pequeño relato o nouvelle, género en el que Stuparich era más brillante, junto con sus manuscritos biográficos, aunque también escribió novela y ensayo, parte de una premisa más bien sencilla: un hombre, con un cáncer en la tráquea en fase terminal, desea regresar por última vez a la pequeña isla adriática de Istria, en la que creció. Además, le pide a su hijo, que vive en las montañas, que le acompañe.

La isla, su relato culmen, es la historia de lo insulso, de la normalidad más absoluta, y ahí es donde el escritor debe ejercer su maestría, para hacer de un chisme sobre unas vacaciones una exhalación literaria de la vida y de la muerte. Es, en cierto modo, la historia de la nada, de lo ordinario que sucede cada día a miles de personas que asisten, sin poder hacer nada, a la dolorosa visión de la muerte de aquellos que les dieron la vida. Es la historia de un último encuentro entre padre e hijo, de una última visita al espacio físico en el que crecieron los lazos que les unían.

El estilo de Stuparich es poético aunque ralla en la sobrecarga lírica en algunos párrafos, restando naturalidad a la historia e impidiendo que el lector conecte desde un principio con la narración. Sin embargo, es cierto que muchas de las imágenes que retrata son de una belleza espectacular, como la descripción del padre: lo compara a las raíces de una planta, que se esfuerzan y nutren la siguiente generación hasta que el esqueje se separa de la planta original y forma una entidad propia.

La isla se divide en espacios que ocupan padre e hijo, respectivamente. El punto de vista se desplaza y nos ofrece la imagen de dos hombres que, aunque se consideran distantes uno del otro, en realidad se parecen mucho: ambos presentan esa imagen de entereza ante los demás, de sobrellevar las preocupaciones en privado. El miedo dede no haber dicho en el pasada, de no decir ahora lo que sienten les atenaza y les cohibe en una relación de sobreentendidos donde la muerte sobrevuela pero jamás es mencionada.

En contraste con esta oscuridad, Stuparich se ceba en la descripción de una isla luminosa, aislada aunque cada vez más invadida por el turismo, donde aún quedan espacios en los que la naturaleza es la única compañera y los habitantes son gente sencilla, sin aspiraciones, algo incomprensible tanto para el padre como para el hijo, que se ahogan ante la perspectiva de tener que vivir ahí indefinidamente.

La isla es una reflexión publicada en 1942 que resulta intensa pero contenida, sensible pero no sensiblera. Stuparich muestra un dominio y un control del lenguaje soberbio para no resultar demasiado emocional pero sin caer en un texto aséptico.

  • Título: La isla
  • Autor: Giani Stuparich (traducción de J. Á. González Sainz)
  • Editorial: Minúscula. Colección Paisajes narrados (podéis leer más información sobre el libro aquí)
  • 123 páginas. 13,00 Euros (formato papel)
  • Puedes conseguir el libro clicando en la siguiente imagen:

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¿Habéis leído La Isla? ¿Os ha gustado su intensidad contenida? ¿Conocíais ya a Giani Stuparich? Tenéis los comentarios a vuestra disposición.