Es Intemperie una de esas novelas que ya hacían ruido antes de publicarse, más aún tratándose de la primera obra publicada de un escritor, Jesús Carrasco. No deja de ser un riesgo apostar tanto por una historia, crear expectativas que luego tal vez no se cumplan. Es entonces cuando la decepción supera con mucho las previsiones y el simple enojo del lector se transforma en ira al sentirse engañado. Un riesgo, como decía, apostar por Intemperie, porque, aunque novela interesante, es poco probable que sea del gusto de todos aquellos que se acerquen a raíz del ruido que se ha organizado.

Es además, la tercera novela que cae este año en mis manos y que trata el tema del abuso infantil —además de Instrumental, de James Rhodes, también tengo ya en mis manos Mi amor es infinito, de María Peura, que tanto ha recomendado Mónica en su blog y que, sin embargo, no me encuentro con muchas ganas de afrontar en este momento—. Porque, uno de los puntos más críticos de la novela es, sin duda, el “misterio” que se deja caer desde la primera página sobre la huída de un muchacho de su pueblo y su persecución por parte del alguacil y sus hombres. Lo de misterio va entre comillas porque cae por su propio peso desde la primera página. Tal vez eso me haya molestado en exceso, ya que he tenido la mala suerte este año de leer varios libros —y ver varias películas— que se desentrañan con facilidad desde el principio, lo que limita, al menos en parte, la valía de la obra a la forma, más allá del fondo de la historia que se cuenta.

A esa falta de acción, de desarrollo en la historia —fácil de resumir en un par de párrafos, aunque la novela no es demasiado extensa, es cierto— se añade un ejercicio excesivo por lucir términos poco corrientes, rebuscar entre el vocabulario rural y forzar estas palabras para que encajen, aunque a veces lo logran de una forma artificial, poco natural, y logran así entorpecer la lectura. No es malo que el escritor use un vocabulario poco común, extenso y poco habitual, siempre que sea adecuado al uso. Es incluso bueno para el lector, que encuentra ahí nuevos términos y amplía sus conocimientos. Pero en este caso llega a parecer en algún momento un ejercicio de ostentación más de que de utilidad en la descripción.

Por otra parte, es esa ausencia de acción lo que facilita que la atención se centre en una sociedad rural decadente, al borde de la extinción: pueblos donde apenas  quedan habitantes, o que incluso llegan a ser pueblos fantasmas; largas extensiones de terreno sin sombra ni agua donde los pozos envenenados y los matojos que se arrastran son los amos y señores de la comarca. El nivel de detalle de Carrasco llega a ser extenuante en ocasiones, aunque no por ello exento de belleza o de poesía.

Intemperie es una historia sobre la soledad del hombre. El niño huye de todo sin saber por qué. En su camino se encuentra con un viejo pastor que también huye en cierta manera, aunque él ha establecido un rumbo para su huida, un viejo que ayuda a la manera en que lo hacen los ancianos curtidos por los años y el dolor: con el ejemplo, con firmeza pero sin palabras de consuelo. A quien haya vivido en un entorno similar, se le harán conocidos esos tiempos de espera para evitar el sol, esos movimientos mecánicos del aparejo del burro día tras día; todo se desplaza con la calma que gobierna la climatología con rigor.

La novela se desliza hacia un final interesante, está bien estructurada y es sólida, pero aún así hay algo que no termina de funcionar: tal vez el ritmo o tal vez lo forzoso de las expresiones, algunas metáforas poco evidentes, que recuerdan a libros con bastantes años a sus espaldas, más propios de hace cincuenta años que de 2013, que es la fecha de publicación. No es Intemperie una mala novela, pero tampoco termina de satisfacer.

Para terminar, os dejo con el avance en vídeo de la adaptación del libro a novela gráfica, obra de Javi Rey que se publicará este mes de noviembre. En este artículo publicado en El País hablan de la relación entre ambos autores y cómo han trabajado para reflejar la novela de forma fiel.

  • Título: Intemperie
  • Autor: Jesús Carrasco
  • Editorial: Seix Barral (podéis encontrar algo más de información sobre el libro aquí
  • 224 páginas. 16,50 Euros (Edicion en papel); 9,99 Euros (Edición digital)
  • Puedes comprarlo aquí:

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