Cuando le preguntaron a Spike Lee qué le había parecido que el Óscar a la mejor película fuera para Green Book en lugar de para su obra, Infiltrados en el KKKlan, se limitó a beber de su copa y pedir pasar a la siguiente pregunta.

Tampoco le faltaba cierta razón para no entrar en debates absurdos: Green Book es una película de blancos que tratan de justificar con una única buena acción todas las atrocidades cometidas contra las personas de raza negra a lo largo de décadas. Lo que viene siendo un ejercicio de autocomplacencia. Infiltrados en el KKKlan permite al menos que sea un negro quien exponga la situación y la justifique desde el punto de vista oprimido. Con sus más y sus menos, claro está.

Ron Stallworth: un negro infiltrado en un grupúsculo nazi

ron stallworth

Ron Stallworth en los años setenta y en la actualidad. Fotos cortesía del autor. Fuente: The washington Post.

Ron Stallworth (El Paso, Estados Unidos, 1953) fue el primer hombre negro en el Departamento de Policía de Colorado Springs. Este hecho le ocasionó no pocos problemas en el ejercicio de su labor policial, sino también numerosos encontronazos con sus compañeros. Más adelante se trasladaría al Departamento de Seguridad Pública de Utah, donde trabajaría como investigador hasta el año 2005, cuando se retiró.

En 2006 desveló por primera vez los hechos que tuvieron lugar en 1976 y su implicación en una operación policial que destapó las conexiones que miembros del grupo racista KKK tenían con el gobierno o con organizaciones militares con acceso a armamento nuclear. En 2014 se decidió por fin a publicar el libro Infiltrado en el Kkklan en el que relata su experiencia en la investigación.

Infiltrado en el KKKlan: el relato de un ego

La operación descrita por Stallworth no está carente de interés y, sobre todo, de ironía. Un joven policía con la aspiración de entrar en el Departamento de detectives contacta con un grupo nazi local a través de un anuncio en un periódico. Sus interlocutores pican el anzuelo y creen estar ante un auténtico defensor del hombre blanco como cima de la pirámide social.

El asunto se complica cuando se concierta la primera cita entre ambos: Stallworth no puede presentarse y recurre a un compañero de su departamento (judío, para más señas, otro pueblo no muy bien visto en ese momento) para que se haga pasar por él. Así, poco a poco y con la ayuda de otros miembros del departamento consiguen desentrañar la estructura de una red que no es tan local como parecía en un principio y que tiene conexiones que preocupan incluso a entidades como el FBI o altos cargos militares.

Stallworth nos ofrece una visión interesante sobre la presencia del racismo a finales de los años setenta: un momento de resurgimiento del KKK donde las bases violentas contrastan con una «élite» más preocupada por moderar de cara al público el discurso racista para aspirar a cargos políticos relevantes desde donde poder emprender las reformas necesarias para crear incluso guetos a nivel de estados donde enviar a la población negra o hispana.

Donde pincha el relato es en dos puntos: en primer lugar, Stallworth no es escritor y eso se nota. El texto es en ocasiones repetitivo, puede volver sobre sí mismo o incluso inducir a cierta confusión respecto a las fechas y a la cronología mencionadas. Tal vez un par de correcciones adicionales externas hubieran logrado que fluyera con más ritmo aún a riesgo de perder algo de extensión.

Por otra parte, es un relato del «yo». Cabe esperar que en una operación policial de estas dimensiones intervengan varios agentes de policía a varios niveles. Pero, si nos fiamos del texto, Stallworth se apropia por derecho propio del éxito, obviando la actuación de los demás e incluso relegándola a un ejercicio de envidia ante la gran valía del policía. De hecho, y aunque no es comparable el libro a su adaptación en la gran pantalla, Spike Lee sí da más contexto a la historia e incluye más información ajena al propio Stallworth para ofrecer una imagen de conjunto más robusta.

Una visión un poco egocéntrica que no resta valor a su actuación. Como tampoco a la capacidad de Infiltrados en el KKK de introducirnos en el problema racial de los setenta en Estados Unidos. Ofrece sin duda agilidad y entretenimiento en todo momento.

Por cierto, Spike Lee se llevó al menos el Óscar al mejor guión adaptado. Tuvo tiempo de dar uno de sus discursos reivindicativos en el escenario del teatro.

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  • Título: ¿Está bien pegar a un nazi?
  • Autor: Jaime Rubio Hancock
  • Editorial: Libros del K.O.  (puedes leer más información del libro aquí)
  • 170 páginas. 19,90 Euros (formato papel); 7,99 Euros (versión digital).