Recuerdo que hace ya muchos años la Patrulla X entró a formar parte de mi colección de cómics de una forma arbitraria, poco ordenada. Entonces los cómics eran aún terreno de los quioscos, las tiendas especializadas eran muy escasas, si no inexistentes, y además estaban cubiertas de un halo oscuro, polvoriento, poco recomendable para casi cualquiera. Los números llegaban sueltos, sin orden alguno y compraba uno u otro en función de lo que quedase de mi paga semanal y, sobre todo, de la portada. Porque, puestos a admitir cosas, compraba más según mi afinidad por el estilo gráfico que por el guión. Es por eso que Campbell y sus adolescentes Gen13 o sus Danger Girls eran compra segura, como también lo era el malogrado Turner con su visión de WitchBlade, Soulfire o Fathom. Pero siempre había un pequeño espacio para la patrullosa, ya fuera en papel o en su versión animada en la televisión. Con los años, la multitud de colecciones editadas en paralelo me hizo perder bastante el hilo conductor de la serie y en la actualidad tengo problemas para reconocer a la gran mayoría de esta enorme, inabarcable, familia de mutis, pero aún así sigo, aunque sea de lejos, su devenir.

Así que cuando Alpha Decay anunció la publicación de la colección de ensayos Hijos del átomo: once visiones sobre la Patrulla X, no pude evitar sentir añoranza y me hice rápidamente con él. Es esta la segunda incursión de la editorial en una obra de este estilo, pues ya el año pasado hizo lo propio con Batman desde la periferia. En esta ocasión, los ensayos han corrido a cargo de Octavio Botana, Óscar Broc, Jordi Costa, Albert Fernández, Eloy Fernández Porta, Raimon Fonseca, Alberto García Marcos, Servando Rocha, Juan Trejo, Unai Velasco y Juan Vilches, todos ellos especialistas en la cultura pop, el cine, la televisión, la música y, por supuesto, en el cómic.

Hijos del átomo nos acerca a la Patrulla X – un grupo de  homo sapiens superior, dotados de poderes gracias a la mutación de sus gentes, que bajo la tutela de Charles Xavier, el Profesor X, tratan de lograr la armonía entre los mutantes y los homo sapiens– desde la perspectiva del reflejo de las inquietudes sociales, políticas y económicas a lo largo de sus más de cinco décadas de existencia. Creados en 1963 por Stan Lee y Jack Kirby, han pasado por multitud de manos, tanto de guionistas como de dibujantes, que les han impregnado de una u otra forma de su propio estilo.

Entre sus páginas los ensayos se dividen en dos grupos. Una parte están centrados en algunos de los personajes más representativos de la saga: Fénix y su espíritu de sacrificio, retratada por Alberto García; Jordi Costa nos muestra las raíces camp de Magneto; Gerardo Vilches nos habla de Lobezno, su aparición como antihéroe enfrentado a lo que había hasta ese momento y su naturaleza salvaje que es, al tiempo, su ventaja y su mayor inconveniente para integrarse en el sueño de Xavier; Eloy Fernández Porta por su parte estudia la dualidad sexual y sus implicaciones de la metamorfa Mística; y Juan Trejo, por último, nos muestra el carácter paternal de Charles Xavier, lleno de responsabilidad pero al tiempo marcado por un fuerte carácter dictatorial.

El resto de historias son de carácter más general y relacionadas con el simbolismo de la serie: desde la introducción de Raimón Fonseca sobre los orígenes y la primera etapa de los X-Men, hasta el análisis de Servando Rocha de Días del futuro pasado, donde se plantean casuísticas como eliminar el mal antes de que se produzca, la deshumanización de los movimientos totalitarias y la similitud del pueblo mutante con las cuestiones racistas hacia negros o judíos. Óscar Broc trae a la memoria la era de Grant Morrison como resurrector de colecciones en declive y transgresor capaz de acabar con las bases de la vieja escuela. Unai Velasco nos retrotrae al conflicto identitario de los superhéroes. Albert Fernández enfrenta a los adolescentes sumisos, afiliados al mensaje de Xavier, con Kitty Pride a la cabeza, frente a aquellos que renegaron de “su padre” y se enfrentaron a él, incluido Scott Summers en una última etapa. Y para terminar, Octavio Botana nos abre el camino a un futuro ya no tan lejano donde las mutaciones genéticas para mejorar la especie se vislumbran ya como una posibilidad real.

Hijos del átomo es una lectura que disfrutarán aquellos que ya hemos estado sumergidos en el mundo mutante de Marvel y no es probable que despierte interés en el resto del público. Tras su lectura, tal vez la pregunta que surja en el aficionado sea: ¿existe realmente en el cómic una intencionalidad tan marcada como la que se nos da a entender? ¿O es tal vez el deseo de dotar a la historia de una mayor trascendencia de la que tiene, más allá del simple entretenimiento, lo que nos lleva a buscar símiles, metáforas y equivalencias, como se hizo, por ejemplo, en el Aleph de Borges?

  • Título: Hijos del átomo
  • Autor: Octavio Botana, Óscar Broc, Jordi Costa, Albert Fernández, Eloy Fernández Porta, Raimon Fonseca, Alberto García Marcos, Servando Rocha, Juan Trejo, Unai Velasco y Juan Vilches.
  • Editorial: Alpha Decay (consulta aquí más información de la editorial)
  • 144 páginas. 15,30 Euros.

Si quieres leer este libro, puedes conseguirlo en la siguiente imagen:

hijos del átomo, alpha decay