Adopta una autora

De nuevo llega —con un poco de retraso porque el libro lo leí en agosto— la tercera entrada sobre Edith Wharton dentro del reto “Adopta una autora”. A estas alturas tengo ya otras dos listas para publicar, que irán ocupando su lugar poco a poco (tampoco es cuestión de saturar con un único autor). Para aquellos que queráis conocer por qué me uní, aunque de forma no oficial, a este proyecto en red, podéis leer la primera entrada: Adopta una autora.

En todo caso, os recuerdo que Adopta una autora es un proyecto que tiene por objetivo dar a conocer la vida y obra de autoras pertenecientes a todas las épocas, nacionalidades, lenguas, géneros literarios y formatos de lectura.

En esta tercera ocasión doy un salto de editorial —os sorprendería conocer la cantidad de editoriales que han publicado algo de Wharton, diríase que no hay ninguna que se libre de ello– y me quedo con Estío, una novela editada por primera vez en 1917 y que recientemente ha publicado en España Alianza Editorial. Es una novela que tiene algunas características distintas del resto de su obra.

Edith Wharton

edith wharton, retrato, perros

En esta serie de pequeñas pinceladas de la biografía de Edith Wharton con las que pretendo ampliar la revisión de sus obras, hoy me detengo en su relación personal con otro gran escritor de la época: Henry James.

En 1900 Henry James le escribió por primera vez —la correspondencia entre ambos se mantendría a lo largo de sus vidas—, y se conocieron en 1903, cuando Wharton tenía treinta y ocho años y acababa de publicar la colección de relatos The Greater inclination.

Ambos se influenciaron mutuamente y Wharton, que para entonces ya estaba asentada allí, fue el eslabón que guió los pasos de James al continente europeo, siendo así que ambos desarrollaron una literatura a caballo entre ambas tierras separadas por el Atlántico y que se centraba en las clases medias. En cierta manera, Wharton se considera la protegida de James, tanto en su vida como en su trabajo, y él la animaba a centrar su producción literaria en la sociedad americana. Su amistad, que nadie daba por sentada cuando se conocieron, está bien documentada a través de una colección de misivas que se han llegado a editar —a pesar de que Henry James quemó buena parte de ellas en 1909 junto con otros muchos de sus papeles debido a una fuerte depresión—. El libro se llama Letters From an Unlikely Literary Friendship – Henry James and Edith Wharton Letters: 1900-1915.

Para ella, James era ”Cherest Maitre.” Para James, Wharton era  ”Dear and unsurpassably distinguished old Friend!” ”admirable Confrere,” ”Princesse Rapprochee!” ”the Firebird” y ‘‘Dearly beloved Edith.”

Sin embargo, a medida que Wharton fue ganando reconocimiento, su relación peligró en diferentes momentos. Wharton se quejaba de que la crítica decía siempre de su trabajo que era “un eco” del de James y no le agradaba el excesivo uso estético de la lengua  de él en sus trabajos. —decía: Everything, in the latest novels, had to be fitted into a predestined design, and design, in his strict geometrical sense, is to me one of the least important things in fiction.—.

James, por su parte, admiraba a Wharton como escritora, pero el tono de su aprobación tendía a ponerla bajo su propia obra. Además envidiaba su posición social y la riqueza de que ella disponía —riqueza que le garantizaba la independencia—, y los rápidos avances que ella logró en su carrera, una carrera que, a diferencia de la de él, no estaba impulsada por un fuerte sacrificio a favor de la literatura, sino por escapar de un matrimonio que la ahogaba.

Por suerte, ninguna de estas diferencias llegó a romper del todo la relación de afecto entre ambos, quienes, más allá de lo literario, también compartían confidencias de carácter personal y doméstico. Él la apoyó y aconsejó durante el divorcio de Wharton en 1913, después de que su marido Teddy Wharton se gastara buena parte del dinero que ella había ganado y mostrara los primeros signos de desequilibrio mental. Por su parte, Wharton le ayudó a superar las graves depresiones que aquejaron a James en los últimos años de su vida y, además de ofrecerle su compañía, impulsó una campaña para que ganara el Nobel (que no prosperó) o derivó parte de sus royalties para que su editor le ofreciera un adelanto de ocho mil dólares por “una importante novela americana”, entre otras cosas.

Henry_James,_Edith_Wharton_and_Howard_Sturgis_on_the_veranda_at_The_Mount

Estío

Para empezar, hay que señalar que Estío es, a su manera, una novela muy atípica en el conjunto de la obra de Edith Wharton, ya que es una de las dos que ambientó en Nueva Inglaterra, en un entorno rural, muy alejado de su sociedad media alta neoyorquina. Publicada originalmente en 1917, no tuvo una gran acogida hasta que resurgió como una de sus grandes novelas en la década de los sesenta.

Es en North Dormer, un pueblo insignificante de una sola línea de casas atravesado por la carretera, donde reside Charity Royall, una joven que acaba de cumplir dieciocho años y que vive con su tutor, un abogado venido a menos pero que aún guarda prestigio en la localidad marginal, que rescató a Charity cuando era un bebé de “La montaña”: un paraje agreste donde viven gentes al margen de la ley y a quienes todos temen y toman por salvajes.

Estío se inicia con la muerte de la mujer del abogado y él deseo de éste de querer tomar a Charity como segunda esposa, algo a lo que ella se negará. La novela es, ante todo, un magnífico retrato de la mujer, complejo y detallado, que nos enseña que, si en la ciudad son muchos los aspectos en los que ésta está coartada en su libertad, mucho peor es su situación en un entorno rural, constantemente sometida a la rígida senda que los demás marcan para ella y de la que no puede escapar a riesgo de ser marcada, para siempre y sin posible remisión, como una perdida.

Es Charity un personaje hipnótico que hará las delicias de cualquier lector que busque un alma llena de matices, lejos de esos retratos planos e invariables. Aunque en público y frente a su tutor se muestra fuerte, deseosa de destacar por encima de los demás y segura de su superioridad moral, en su interior se menosprecia por su procedencia de La montaña y su falta de experiencia en la vida. El orgullo que le impide dejarse aconsejar por quienes sí disponen de esa experiencia le hará caer, página tras página, en todos aquellos pecados de los que se veía libre y con los que se ensañaba en señalar a otras jóvenes de su edad. Despierta por igual la ternura del lector que su desprecio, pues la sabe equivocada, estúpida en su juventud, e intuye el error en cada paso que da. Su actitud está, sin duda, plagada de infantilismos, de ensoñaciones que nada tienen que ver con su situación real y de huidas a ninguna parte.

La trama se complica con la aparición de Lucius Harney, un joven y risueño arquitecto que encarna todo aquello a lo que Charity aspira y del que —aunque no lo admita o lo haga a regañadientes—, se enamora, más aún en contraste con la figura de su tutor a quien desprecia (también de forma infantil, si bien la novela arranca con un hecho que da pie a ello). Hay quien compara por ello Estío con la novela Guarda y tutela de Henry James, en la que se da también un triángulo amoroso entre un tutor, su pupila y un pretendiente. En ese encuentro es, además, donde se destaca que Charity es apenas una analfabeta, carente de la cultura necesaria para alcanzar sus sueños y, además, no dispuesta a conseguirla, a pesar de ser la bibliotecaria del pueblo. Es un ejemplo de mujer perdida en sus sueños pero que no da ningún paso en su consecución.

Estío, con un final duro y demoledor que completa el despiadado retrato que Wharton hace de Charity, en contraste con el detallismo y belleza con la que describe un entorno rural agreste que convierte en algo etéreo, incluso deseable, es una novela magnífica que merece un repaso en profundidad y que, si bien en sus personajes masculinos se muestra algo tosca, deja traslucir el dominio que tiene Wharton en la descripción de una mujer real, sin florituras.

Esta es, en mi opinión, la frase que mejor encierra el sentido del argumento del libro:

Con esto cierro esta tercera reseña de la obra de Wharton y espero volver pronto con una nueva entrega

  • Título: Estío
  • Autores: Edith Wharton (traducción de José Luis López Muñoz)
  • Editorial: Alianza Editorial (podéis ver más información del libro aquí)
  • 240 páginas. 11,50 Euros (formato papel); 5,99 Euros (formato digital)

Podéis conseguir el libro aquí:

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Otros libros del reto Adopta una autora:

cuentos inquietantes, impedimenta, edith wharton, portadaLa solterona, edith wharton, adopta una autora, relatos en construcción, impedimenta

Y vosotros, ¿habéis leído esta novela? ¿Conocíais el movimiento “adopta una autora? ¿Os habéis animado a leer alguna de las obras precedentes de la autora de las que ya he hablado o a acoger en vuestra librería a alguna otra autora? Tenéis los comentarios a vuestra disposición. 

 

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