Mis estudios de filosofía se resumen a un curso de primero de bachillerato allí por el pleistoceno. Apenas recuerdo un par de cosas: el perro de Pavlov y el condicionamiento clásico y el estadio del espejo. Esto último lo recuerdo porque le preguntábamos sin cesar a nuestro profesor si se dedicaba a pintarle la nariz a su hijo pequeño y observar sus reacciones ante un espejo. El hijo de mi profesor convertido en el mono de feria de una clase de adolescentes histéricas.

¿Para qué sirve la filosofía? Como poco, para reflexionar. Ahí es nada en una era en que las redes sociales permiten soltar cualquier bestialidad sin meditar no ya sobre las consecuencias de lo que se ha dicho, sino sobre cómo influye en los demás y cómo de alejado de la verdad anda. En boca cerrada no entran moscas y tampoco salen tonterías.

La filosofía nos da pereza pero, como bien dice la sinopsis de ¿Está bien pegar a un nazi?, nos rodea en cada decisión que tomamos desde el momento en que suena el despertador.

Jaime Rubio Hancock y el arte de pensar

Jaime Rubio Hancock (Barcelona, 1977) debe pensar mucho. Por él y por mí. Y por un montón de gente más con toda seguridad. Las medias estadísticas se conforman de pocos y demasiados. Estudió Periodismo y Humanidades y ha publicado las novelas La decadencia del ingenio, El secreto de mi éxito y El problema de la bala. Escribe en la sección Filosofía inútil de Verne y en el blog La conspiración.

Rubio se ha inventado un alter ego —poco inventado, a decir verdad; hablaremos mejor de una versión literaria de si mismo— que durante un viernes, es decir, un día de pocas ganas de trabajar, se para a analizar, casi minuto a minuto, todas las decisiones que toma.  ¿Está mal que me lleve un bolígrafo o un cuaderno? ¿Por qué no debo comer carne? ¿Qué diferencia hay entre comer carne de perro o de vaca? ¿Lo que hago en Twitter es expresar una opinión o linchar al personal?  ¿El porno es ético?

jaime rubio Hancock

Jaime Rubio Hancock

¿Está bien pegar a un nazi? Pensar puede ser divertido

Lo malo de pensar es que lleva mucho tiempo. Lo malo de la filosofía es que, por mucho que pienses y razones, en realidad es un viaje a ninguna parte. Siembre habrá posiciones y contra posiciones. Siempre habrá quien razone (o utilice algo que parece razón pero es más demagogia) que deje nuestras argumentaciones a la altura del barro.

Lo bueno del ensayo de Rubio es que te ríes mientras piensas en lo absurdo que puede llegar a ser pensar sobre cada una de las decisiones que tomas a lo largo del día. Te ríes, pero con ese humor inteligente que en el fondo de reconcome porque no sabes si es que te hace gracia o si no lo has entendido bien y quieres integrarte en el grupo. Por cierto, el tema del humor y sus límites también aparece en el libro (aunque nadie describa tan bien la cuestión como Ricky Gervais en su monólogo).

Jaime Rubio no nos va a decir qué hacer —faltaría más, quién se habrá creído— pero va a dejar abiertas una serie de posturas, a veces encontradas, entre las que el lector se va a ver obligado, quiera o no, a elegir. Advierto que elegir obliga a pensar y que pensar supone, como decía por ahí arriba, un consumo de tiempo y de energía bastante elevado. Allá cada cual, pero creo que ese esfuerzo compensa.

Porque, nos guste o no,  la filosofía nos envuelve como el aire que nos rodea. Y, en el fondo, no nos vamos a engañar: Todos queremos que Rubio nos justifique que sí está bien pegar a un nazi.

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  • Título: ¿Está bien pegar a un nazi?
  • Autor: Jaime Rubio Hancock
  • Editorial: Libros del K.O.  (puedes leer más información del libro aquí)
  • 170 páginas. 19,90 Euros (formato papel); 7,99 Euros (versión digital).