El escritor británico Neil Gaiman (Portchester, 1960) es mundialmente conocido por la brillante y más que recomendable serie gráfica The Sandman, aunque su obra es muy extensa y abarca tanto la novela gráfica, como los guiones televisivos, el ensayo, los relatos cortos y la novela, con obras tan conocidas como Stardust, American Gods, Coraline y The Gravreyard Book. Desarrolla sobre todo el género fantástico, aunque incluye en muchas ocasiones toques de horror, terror y mitología. La cantidad de premios a los que ha sido nominado y ha resultado vencedor es demasiado grande como para listarlos aquí, pero podéis consultarlos en su página web, llena de contenido e información. No en vano Neil Gaiman es uno de los escritores que conozco con mayor presencia y actividad en las redes sociales, algo que aprovecha claramente en su beneficio, manteniendo el interés de sus lectores en los trabajos que está desarrollando, además de ejercer como prescriptor de otros autores y de eventos varios.

El océano al final del camino surgió como un pequeño relato para su mujer, que fue desarrollándose y creciendo hasta dar lugar a la novela corta que nos encontramos hoy.  La historia  retrata el regreso de un hombre a la casa donde pasó parte de su niñez con motivo de un funeral. Una vez allí es atraído sin ser consciente de ello hacia el estanque tras la última casa al final de la carretera. En esa casa vivía una amiga, Lettie, la menor de las tres mujeres Hempstock. Es contemplando el agua del estanque cuando comienza a recordar entre neblinas lo que le sucedió cuando tenía siete años. En aquella época, acuciados por los gastos, sus padres decidieron alquilar una habitación de su casa a un hombre que, días después, se suicidó en la linde de la granja Hempstock, abriendo el camino a algo oscuro.

Si tuviera que comparar la obra de Gaiman con algo, probablemente sería con la del director de cine de animación, ilustrador y mangada Hayao Miyazaki. Son muchas las similitudes entre las historias desarrolladas por ambos, pero destacaría que parten de una situación firmemente asentada en el mundo real, desde donde, en un punto, damos el salto a una serie de mundos paralelos, inframundos, conectados con el nuestro a través de puertas a veces físicas y otras emocionales, donde las reglas se distorsionan a placer y aparecen entes, monstruos y especímenes fuera de la imaginación del adulto, siempre ávido por encontrar respuestas lógicas a lo que ve, pero que entran dentro de la comprensión de los niños.

Es precisamente esa perspectiva infantil una de las características de las obras de Gaiman. Es pasado el breve prólogo cuando el protagonista adulto se sumerge en su niñez y a partir de ese instante se producen de forma constante las contraposiciones en la visión del mundo de ambos. El océano al final del camino es la historia de la memoria, de sus distorsiones y carambolas hasta fijarse en la mente de la forma en que percibimos los recuerdos.

El estilo de Gaiman, pretendidamente sencillo, con un tono más propio de la novela juvenil que de la adulta, oculta entre sus páginas imágenes en ocasiones perturbadoras, que rozan el horror, e incluso podría decirse que el género más gore, pero expresadas de forma tan suave en un in crescendo del desarrollo del argumento que llegan a pasar desapercibida para el lector. Sin embargo, tal vez la vividez de estas imágenes sea la que puede restringir su lectura a los lectores más jóvenes.

El océano al final del camino no es una novela apta para lectores que no gusten del género fantástico y a mi no me ha entusiasmado, porque es difícil llegar al nivel de The Sandman, que ofrece una visión mucho más adulta y oscura de la existencia, además de tener una complejidad en sus tramas y subtramas difícil de alcanzar por una novela de apenas doscientas páginas. Aún así, creo que tiene un planteamiento sólido y me ha sorprendido el final, que es con mucho lo que más me ha gustado.

Como he comentado, Neil Gaiman es asiduo de las redes sociales, algo que está presente incluso en los agradecimientos finales que incluyen el siguiente guiño a su comunidad:

Los amigos de Twitter fueron de mucha ayuda cuando quise comprobar cúanto costaban los caramelos de regaliz y de tutti frutti en los años sesenta. Sin ellos podría haber escrito este libro dos veces más rápido.

Por último, querría comentar un detalle que me ha parecido de lo más desagradable: he leído el libro en versión ebook y mientras lo leía me he encontrado con que había ciertos párrafos subrayados que al parecer han sido marcados previamente por otros lectores. No sé si es una práctica habitual, porque mi experiencia con los libros electrónicos es aún limitada, pero en todo caso quiero poder leer sin que mi percepción de la obra se distorsione por la de otros lectores previos. ¿Os ha pasado alguna vez?

  • Título: El océano al final del camino
  • Autor: Neil Gainman (Traducción de Mónica Faerna)
  • Editorial: Roca Editorial (más información del libro en la  página de la editorial)
  • 240 páginas. 17,90 / 12,95 / 7,99 Euros (Normal / Bolsillo / Ebook)

Si quieres leer este libro, puedes conseguirlo clicando en la siguiente imagen:

el océano al final del camino, neil gaiman