Llamaré nostalgia al impulso que me llevó a decidir que El camino al Oeste sería una de mis compras en septiembre del año pasado. La rentrée había llegado —las editoriales hacen un parón similar al de los centros educativos en verano; no sé bien por qué: es cuando más lee la gente— y, de todos los libros editados y por editar, dos en mi lista. No hago listas muy largas porque me da pereza.

Nostalgia, sí, porque pasé mi infancia y buena parte de mi adolescencia compartiendo con mi abuelo su afición por las películas del Oeste. Las de la sobremesa, que no eran las mejores. Mi abuelo ha sido siempre de irse pronto a la cama y eso no es compatible con los horarios de la programación televisiva.

El camino al Oeste es una colección de relatos seleccionados por Rosa Burillo (Doctora en Filología inglesa especializada en literatura norteamericana) por donde desfilan textos de autores reconocidos.

El Camino al Oeste: Stephan Crane

El desfile de autores comienza con Stephen Crane (Newark (Nueva Jersey), 1871 – Badenweiler (Alemania), 1900), que aporta dos textos: La novia llega a Yellow Sky y El hotel azul. En el primero se asientan las bases que engarzan todos los textos de libro: el cambio que está por llegar al antiguo oeste y que arrasará las tradiciones, lo establecido. Ese cambio puede venir como una corriente de sana novedad o como un peligro que acecha y del que la población es incapaz de defenderse.

En La novia llega a Yellow Sky es la figura de una mujer la que dicta el cambio y el matrimonio lo que rompe con lo establecido. El Hotel azul es, por su parte, un texto más complejo, en el que un grupo de desconocidos acaban alojados en un tugurio y medio aislados por una tormenta. Un juego de cartas para pasar el tiempo es el desencadenante que arrasará con las convenciones sociales y la tempestad parece ser la cortina que se abre y da rienda suelta a lo peor de las emociones humanas libres de encorsetamientos.

Los inolvidables personajes de Bret Harte

Otro de los autores es Bret Harte (Albany (Estados Unidos), 1836 – Camberley (Reino Unido),1902) con los textos El compañero de Tennessee, La suerte de Roaring Camp y Los parias de Poker Flat.

El compañero de Tennessee (podéis encontrar también este texto traducido como El socio de Tennessee) es un texto que trata sobre una amistad que se mantiene, impertérrita, a pesar de los engaños y las estafas. De nuevo se refleja esa idea de «lo de siempre», lo que se mantiene a pesar de los cambios, la ansiedad por evitar el cambio, por no reflexionar sobre la necesidad de adaptarse a otras circunstancias.

La suerte de Roaring Camp muestra un pueblo al margen de la ley, poblado por la escoria perseguida por la justicia. El detonante es el nacimiento de un bebé, hijo de la única mujer del pueblo, una prostituta. La muerte de la madre en el parto lleva a los hombres a tomar una serie de decisiones para mantener con vida al recién nacido que desencadenará cambios en su forma de actuar, los hará mejores personas, dejarán de estar centrados en el yo para pasar a pensar en alguien más.

Los parias de Poker Flat (también «los expulsados» o «los desterrados») es un cuento en el que un grupo de parias (jugadores, ladrones, prostitutas) son expulsados de un pueblo y obligados a avanzar, ante un invierno que el lector intuye que será fatal desde el primer momento, hacia un destino incierto. Harte hace alarde de una descripción de personajes que, no por poco manidos —serán caldo cinematográfico— resultan menos entrañables o creíbles, mostrando actitudes que en ocasiones les honran y en otras les hacen caer en la más vil de las bajezas.

Frank Norris y Mark Twain

En El camino al Oeste se ha incluido un único texto de Frank Norris (Chicago, 1870 – San Francisco, 1902): El pulpo: Una historia de California. Un relato en el que el antagonista es la llegada del ferrocarril a unas tierras en las que los valores individuales de los rancheros no tienen poder alguno frente a la imparable acción de la tecnología y la civilización. Su lucha, aunque honrosa, está también predestinada al fracaso.

Mark Twain (Florida, 1985 – Connecticut, 1910) no necesita demasiadas presentaciones, porque Las aventuras de Huckelberry Fina o de Tom Sawyer han formado parte de la infancia lectora de buena parte de la población. En esta colección se incluyen los textos La célebre rana saltarina del condado de calaveras y El hombre que corrompió a Hadleyburg. 

En el primer texto es una transcripción de un relato minero que nos narra la historia de un hombre al que le gustaba apostar. Es una historia placentera, de tono ligero y humorístico que entretiene al leer la conversación entre dos hombres. Una obra temprana de Twain, queda a la vista.

El segundo texto comparte el tono humorístico con el anterior y nos cuenta la historia de un pueblo que obtiene su renombre de la honradez que caracteriza a sus habitantes y que les enorgullece, hasta que la irrupción de un desconocido buscando venganza nos ofrece una caída en bucle en la que, uno tras otro, los habitantes más ilustres del poblado permiten que la desgracia se cierna sobre ellos a causa de su avaricia.

mark twain, el camino al oeste

El poder de Jack London

Dejo para el final los dos textos de Jack London (California, 1876 – 1916) porque me han parecido, sin duda, los mejores de todo el libro. He caído además en la trampa de suponer, dado que leí La llamada de lo salvaje y Colmillo blanco muy joven (y tengo un recuerdo difuso de ambos), que se trataba de un autor más orientado a la literatura juvenil. No podía estar más equivocada.

Ambos textos ofrecen una victoria de la naturaleza sobre el hombre. En Ley de vida, un anciano indígena asume con dignidad que su tribu ha de dejarle atrás para garantizar que la comunidad sobrevivirá prescindiendo de sus miembros más débiles, que no serían sino un lastre. En Encender un fuego, un hombre nos ofrecerá su encarnizada lucha por sobrevivir a una tormenta y llegar a salvo a un pueblo.

Los dos relatos, simples, directos, son un puñetazo a lo más intensos de las emociones humanas. Ninguno de los dos puede dejar indiferente a un lector que sufre con el destino de los dos personajes acosados por las inclemencias que, en el antiguo Oeste, son ley: nadie podrá superarlas.

El camino al oeste: una antología ineludible

El camino al oeste es una recopilación espectacular no tanto por lo novedoso, porque muchos de sus textos están disponibles en multitud de antologías e incluso se pueden localizar en línea, sino porque resultan textos imprescindibles para entender una época, una lucha que hemos caricaturizado hasta reducirla a un conjunto de clichés cinematográficos. Es un enfrentamiento entre lo antiguo y lo nuevo, entre las tradiciones y la modernidad. Una lucha que está, como sabe el lector actual, abocada al fracaso pero que aún así ofrece aspectos ineludibles al análisis.

La edición de De conatus ofrece además una nueva traducción a cargo de Irene Oliva y Jaime Zulaika que, en algunos casos, mejorará las ya conocidas.

el camino al oeste, deconatus

  • Título: El camino al Oeste.
  • Autor: Stephen Crane, Mark Twain, Jack London, Bret Harte, Frank Norris. Selección de Rosa Murillo. Traducción de Irene Oliva y Jaime Zulaika
  • Editorial: De Conatus (Podéis encontrar más información sobre el libro aquí
  • 304 páginas. 19,60 Euros (formato papel)

¿Habéis leído algún relato de estos autores? ¿compartís mi fascinación por, por ejemplo, Jack London?