Almanaque
1. m. Registro o catálogo que comprende todos los días del año, distribuidos por meses, con datos astronómicos y noticias relativas a celebraciones y festividades religiosas y civiles.
2. m. Publicación anual que recoge datos, noticias o escritos de diverso carácter.
(Diccionario de la Lengua Española, DRAE)

Me apena constatar que todavía está bastante arraigado en el público que el manga (o cómic japonés) son un compendio de obras que giran en torno a robots, futuros apocalípticos y que cuentan en su trama con enormes dosis de violencia y sexo. De hecho, hace un par de años, surgió una fuerte polémica entre los otakus (aficionados al manga) debido a la inclusión de la palabra en el diccionario de la Real Academia Española. Lo que que debería haber sido un motivo de celebración, se convirtió en fuente de enojo por la acepción que contemplaba: género de cómic de origen japonés, de dibujos sencillos, en el que predominan los argumentos eróticos, violentos y fantásticos. Por suerte el diccionario en su versión digital ya incluye una corrección de cara a la próxima actualización en la que la definición se reduce a: “Cómic de origen japonés”.

Y es que el manga no tiene por qué ser sencilo en su concepción gráfica y desde luego podemos encontrar obras de cualquier género, incluída la novela intimista y familiar que acabo de leer: El almanaque de mi padre, de Jiro Taniguchi.

Hace unos meses leí El gourmet solitario, otra obra de Taniguchi escrita en colaboración con Masayuki Kusumi. Era la historia de un hombre solitario, con un trabajo que le obliga a desplazarse para visitar a sus clientes, lo que le permite ir descubriendo barrios y pueblos y disfrutar del ritual de la comida en cada uno de ellos. La verdad es que no me pareció demasiado interesante y pasó con más pena que gloria por las estanterías de mi biblioteca.

Sin embargo, El almanaque de mi padre me ha parecido una obra sublime, tanto en su historia como en su desarrollo.

Youichi es un diseñador de éxito que vive en Tokio y recibe una llamada en la que le avisan de que su padre, al que no veía desde hace más de diez años, ha fallecido. Aunque su propósito era tan sólo asistir al funeral, su mujer le anima a presentarse un día antes, durante el velatorio. Allí se encuentra con familiares y amigos, gracias a los cuales obtendrá una nueva visión sobre su padre, del que estaba muy alejado emocionalmente a raíz del divorcio de su madre y la marcha de ésta, por la que sentía más apego.

ElAlmanaqueDeMiPadre1El almanaque de mi padre es una historia muy personal e intimista que nos trae la reconciliación de un hombre con la visión infantil que guardaba de su padre, a través de doce escenas recuperadas en su memoria y completadas desde diversos ángulos por sus familiares y amigos. Con un nivel de carga emocional terrible y que va creciendo a medida que avanza la historia, el protagonista se da cuenta de que su padre no era la persona fría y lejana que él recordaba, sino que en realidad estaba volcado en mantenerles a él y a su hermana, era generoso con sus vecinos y amigos y sentía una enorme tristeza por su huida de la pequeña ciudad de Tottori para ir a la gran Tokio, de la que ya no volvió.

Taniguchi compone una historia muy pequeña y familiar, donde el único evento con un cierto alcance es el gran incendio de Tottori en el año 1952 que arrasó la pequeña población rural y provocó que miles de personas perdieran su hogar y sus medios se subsistencia –como curiosidad, podéis encontrar una pequeña mención al suceso en la edición del 18 de abril de 1952 en el periódico español ABC –. Y ahí radica la genialidad de la obra, en la capacidad de alcanzar una verdad universal con la que el lector es capaz de conectar a partir de unos hechos que le resultan lejanos y en algún caso incluso absurdos debido a las diferencias culturales.

El almanaque de mi padre es una historia que habla de la vida y de la muerte, de los malentendidos en las relaciones familiares y de la falta de comunicación a veces tan necesaria. Pero sobretodo nos habla del amor que un padre puede llegar a experimentar por sus hijos, aunque estos a veces no estén capacitados para verlo o apreciarlo. Y uno de los aciertos del autor es ofrecernos esta historia no como una biografía, o como un diario del protagonista. La visión que tenemos al principio, que es la de Youichi, se va completando a medida que llegan las aportaciones de su tío, su madrastra, su hermana, sus vecinos… y también nosotros, como él, vamos experimentando una apertura de miras que hace que, al final de la novela, nos demos cuenta de cuán equivocado era nuestro juicio inicial.

En cuanto al dibujo, el nivel de detalle es excepcional. Aunque abundan sobre todo los planos de personas, su reconstrucción de Tottori, que es por otro lado el pueblo natal de Taniguchi, nos permite vernos entre sus calles, sus tiendas… además de que se puede apreciar sin problemas la evolución del pueblo a lo largo de los años. Eso también sucede con los personajes, que no son peremnes sino que envejecen con la historia sin dejar de ser reconocibles en todo momento. Si es cierto que en ocasiones son un poco estáticos, faltos de expresividad, pero sucede tan sólo en momentos puntuales.

Si le puedo poner alguna pega a la historia, ésta radica en la traducción. Hay alguna frase que resulta ortopédica, mal construída y que desluce el conjunto de la obra. Por suerte no sucede en demasiadas ocasiones, apenas cuatro o cinco y no enturbian lo suficiente la lectura.

El almanaque de mi padre es una obra que nos reconcilia con la figura paterna, nos retrotrae a nuestra propia infancia, a la imagen que tenemos de nuestros progenitores, y nos hace plantearlos si nos los habremos mitificado en exceso o, por el contrario, si no les habremos acusado injustamente de dejadez, de falta de cariño, desde la visión distorsionada de los ojos de un niño.

ElAlmanaquedeMiPadre2Por cierto, he incluído la definición de almanaque al principio de la entrada porque tenía bastantes dudas sobre lo adecuado del término para esta historia. Y sigue sin parecerme el más acertado.

En conclusión, te recomiendo que, si aún los tienes, venzas tu prejuicios sobre el manga y vayas a la librería de cómics más cercana a comprar El almanaque de mi padre. Es una historia deliciosa que no puedes dejar escapar.

Ahora pienso que… No es uno el que vuelve al pueblo, es el pueblo el que un día vuelve al corazón de uno.

Jirō Taniguchi (prefectura de Tottori, Japón, 1947), es un dibujante de manga que comenzó trabajando como asistente del dibujante Kyota Ishikawa. Ha publicado, entre otras, las obras  Kareta Heya (La habitación ronca), Botchan no Jidai (La época de Botchan),  Aruku Hito, Chichi no koyomi (El almanaque de mi padre), Kodoku no gurume (El gourmet solitario)… En 2001 creó la serie Ícaro a partir de textos de Moebius. Ha ganado, entre otros, el premio Tezuka por Botchan no Jidai, el premio Shōgakukan por Inu wo kau (Tener un perro), y en 2003 el Alph’Art del mejor guion en el Festival Internacional de Cómics de Angoulême (Francia) por Harukana machi-e (Barrio lejano), por el que también ha obtenido el premio a la mejor obra en el Salón del Cómic de Barcelona de 2004.

  • Título: El Almanaque de mi padre
  • Autor: Jiro Taniguchi (traducción de Geni Bigas y Yayoi Kagoshima)
  • Editorial: Planeta de comics (consulta aquí más información de la editorial)
  • 272 páginas. Cartoné. 16,95 Euros.

Puedes conseguir el libro clicando en la siguiente imagen:

el almanaque de mi padre, jiro taniguchi