Hablar de Del Enebro es sumergirse en muchas cosas al mismo tiempo. Por un lado, estamos hablando de un cuento que los hermanos Jacob Ludwig y Wilhelm Karl — más conocidos como los hermanos Grimm por todos aquellos los que disfrutamos con sus antologías ilustradas—recogen de la tradición oral popular alemana y transfieren al papel allá por 1812.

Como bien advierte Jessica Aliaga, traductora de este breve cuento, en la introducción, llevar la tradición oral al terreno de lo escrito no está exento de ciertos problemas que hay que solucionar: desde las repeticiones que eran frecuentes en quienes recitaban para ayudarles a memorizar los párrafos, a la excesiva sonoridad de los términos o la inclusión de onomatopeyas que ayudaran a escenificar la acción. ¿Se deberían llevar estos elementos al papel? ¿Se deben modificar? En el caso de Del Enebro, los hermanos Grimm mantuvieron ciertos elementos y modificaron sin duda otros, para dar como resultado una obra ni original ni plagiada, algo que bebe de la tradición pero discurre por su propio surco.

En este cuento nos enfrentamos a una historia sin censura: oscura, plagada de sangre, de dolor y de muerte, nos recuerda que las versiones endulzadas hasta el hartazgo de Disney no se corresponden a la realidad de los cuentos. Éstos eran elementos para infundir miedo o, al menos, temor, para clavar enseñanzas a golpe de cuchillo o de hacha bien afilados. Del enebro nos recuerda que a la madrastra de Blancanieves le sumergieron los pies en aceite hirviendo o que los cuervos arrancaron los ojos de las hermanastras de Cenicienta. No hay criminal sin castigo; no hay mal que no se pueda enfrentar a un mal aún menor. Ahora sobreprotegemos a la infancia, a nuestros hijos a quienes ensalzamos en público pero en privado les ofrecemos historias descafeinadas, creyendo que no serán capaces de asumir la crudeza que, de hecho, existe en el mundo.

Todo esto se nos presenta suavizado por una naturaleza siempre presente, hermosa, que absorbe y contrasta la condición humana, pasando de ser mero espectador a protagonista involuntario. Drena la sangre a través de sus entrañas, ofrece prebendas en forma de hijos no esperados y encubre, en maliciosa actitud, aquello que no debería ser contado.

Capítulo aparte de la historia en sí merece la edición que Jekyll and Jill han llevado a cabo, en colaboración con la ilustradora Alejandra AcostaDel enebro está impreso en offset, a tres tintas especiales sobre papel registro de alta calidad. Encuadernado en rústica con guardas y sobrecubiertas de cartulina estilo arte. Cada ejemplar lleva una intervención de hilo natural realizada a mano e incluye en su interior un taumatropo. El lector no puede dudar, a la vista del ejemplar publicado en el centenario de la obra original, que tiene entre sus manos una obra exquisita tanto en forma como en fondo. Cada uno de los elementos es imprescindible por su lado —las ilustraciones de Acosta pueden contar una historia por sí mismas–, pero juntas se engarzan con delicadeza para confirmar que el todo es mucho más que la suma de sus partes.

Como es difícil explicar el nivel de cuidado de la edición, he optado por hacer un breve vídeo en el que os enseño mi ejemplar y las partes de que consta la edición. Espero me perdonéis la calidad, porque no soy muy ducha en cuestiones audiovisuales:

Del enebro es una obra excepcional en muchos sentidos, y una pequeña joya que no os vais a arrepentir de tener en vuestra librería. No solo por el trabajo de edición, por las ilustraciones de Alejandra Acosta o por os extras como el taumatropo, sino también porque encierra un cuento que remonta a las más turbias pesadillas de nuestra infancia.

  • Título: Del enebro
  • Autor: Jacob Ludwig y Wilhelm Karl Grimm (recopilado de la tradición oral, traducción de Jessica Aliaga)
  • Editorial: Jekyll and Jill (Puedes ver más información aquí)
  • 80 páginas. 22,00 Euros (formato papel)

Puedes conseguir el libro clicando en la siguiente imagen:
del enebro, jekyll and jill, relatos en construcción, portada
¿Habéis podido disfrutar de Del enebro? ¿Lo habéis tenido en vuestras manos? ¿Valoráis este tipo de ediciones u os son indiferentes y solo os preocupa el contenido? Los comentarios están a vuestra disposición.

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardarGuardarGuardar

GuardarGuardar